EE. UU., paralizado por el cierre de gobierno más largo de la historia

EE. UU., paralizado por el cierre de gobierno más largo de la historia

Van 22 días en que el presidente Trump no da su brazo a torcer en las negociaciones con el Senado.

Shutdown

Trabajadores y ciudadanos se reunieron en la oficina de correos de Boston para protestar por el cierre parcial del gobierno.

Foto:

AFP

Por: Sergio Gómez Maseri
12 de enero 2019 , 09:42 p.m.

Este sábado, a las 12:01 a.m., el gobierno federal en Estados Unidos completó 22 días de un cierre parcial que está afectando a por lo menos unos 800.000 empleados públicos.

Se trata del cierre o 'shutdown' más largo de toda la historia del país, pues desde esa hora superó la marca previa, que data de diciembre de 1994, cuando en la presidencia estaba Bill Clinton. Una fecha, entre otras cosas, que muchos recuerdan, pues fue durante ese cierre que Clinton tuvo su famoso affaire con Mónica Lewinsky, una practicante que tuvo acceso al presidente gracias a la falta de personal en la Casa Blanca.

Y en esta ocasión todo indica que la parálisis va para aún más largo. Esta semana fracasaron una serie de reuniones entre el presidente Donald Trump y la cúpula del Partido Demócrata y poco hace pensar que un acuerdo esté a la vuelta de la esquina.

La disputa sigue siendo la misma que existía el pasado 22 de diciembre, cuando arrancó este embrollo: Trump insiste en que no firmará una ley para financiar las actividades no esenciales del gobierno federal (aproximadamente afecta a un 25 por ciento de toda la fuerza laboral del Estado) mientras no se incluyan en la misma unos 5.700 millones de dólares, que dice necesita para construir un muro y reforzar la seguridad en la frontera con México.

En un discurso televisado el martes, el presidente insistió en que hay una crisis humanitaria en esta zona del país y dijo estar preparado para dejar al gobierno en 'shutdown' durante meses si no le autorizan los recursos.

Los demócratas, que acaban de recuperar el control de la Cámara de Representantes, se niegan a entregarle esa suma, pues consideran que un muro no es la solución para enfrentar la problemática migratoria. Para elevar la presión, aprobaron en los últimos días un conjunto de leyes que permitirían la reapertura del gobierno, con la idea de negociar más adelante, y por separado, el tema del muro y la seguridad fronteriza.

Pero Trump ha rechazado varias veces la oferta, pues cree que una vez se levante la presión del cierre los demócratas no tendrán incentivos para financiar su iniciativa.

En el medio de este choque de trenes han quedado miles de familias que dependen de sus salarios para subsistir. Parte de los empleados afectados han sido puestos en “licencia”, es decir, se les ordenó permanecer en sus casas hasta que se solucione el problema. A los de otro sector se les exige continuar trabajando, pero tampoco reciben sueldo.

La promesa que se les ha hecho, y así ha sucedido con cierres anteriores, es que una vez lleguen a un acuerdo se les pagará de manera retroactiva. Pero para la mayoría, que requieren de sus salarios para subsistir, la situación es crítica.De hecho, el viernes pasado fue el primer día en que ninguno recibió sueldo.

3.600 millones de dólares son las pérdidas por el cierre. Dentro de dos semanas sumará 6.000 millones, superior a los 5.700 millones que Trump pide para el muro

Sin parte de sus empleados, muchas agencias federales han tenido que suspender algunos de los servicios que le prestan a la ciudadanía. Muchos parques nacionales, por ejemplo, se encuentran cerrados y prestigiosas instituciones como el Museo Smithsonian, en la capital, están a media marcha.

Algunos aeropuertos, como el internacional de Miami, han tenido que cerrar terminales enteros, pues no cuentan con el personal de vigilancia necesario, y hasta se han frenado las labores de reconstrucción en Puerto Rico, pues Fema, la agencia encargada, no cuenta con recursos.

Como en muchas de estas situaciones, los pobres, que requieren asistencia del Estado, son los que más se están viendo afectados.

Los programas que proporcionan ayuda alimenticia para los más vulnerables se están quedando sin recursos, al igual los que ofrecen subsidios para vivienda y salud.

25 % de la admin. está paralizada, lo cual, según la agencia S&P Global Ratings, le cuesta al producto interno bruto 1.200 millones de dólares por semana

Irónicamente, el mismo sistema migratorio está comenzando a colapsar, pues no hay personal ni fondos para atender las solicitudes de asilo de los miles que llegan a la frontera o para cubrir sus necesidades básicas mientras se adelantan los trámites.

La falta de un acuerdo en Washington para solucionar el problema ha dado paso a fuertes protestas en las calles de las principales ciudades del país, donde muchos se sienten rehenes de una disputa que en nada tiene que ver con ellos.

“Acá hay gente que está pasando hambre. Que no tiene cómo cubrir sus necesidades básicas. Es difícil explicarles que todo esto sucede porque no se ponen de acuerdo sobre un muro a miles de kilómetros de distancia”, afirma Rebeca Vallas, vicepresidenta del programa para la pobreza en el Centro para el Progreso Americano.

Si bien todos coinciden en que es solo cuestión de tiempo, las salidas no son sencillas. Para Trump se trata de una disputa casi existencial, pues fue precisamente la promesa de construir un muro lo que lo llevó a la presidencia y es lo que su base de seguidores espera que cumpla.

Acá hay gente que está pasando hambre. Es difícil explicarles que todo esto sucede porque no se ponen de acuerdo sobre un muro a miles de kilómetros de distancia

Además, ya no le es fácil dar marcha atrás sin que eso se perciba como una derrota. A tal punto que viene amenazando con declarar una emergencia nacional si el Congreso no le aprueba los recursos para poder construir el muro con fondos del departamento de Defensa. Algo que destrabaría el enredo del cierre, pero provocaría un debate aún más profundo sobre la constitucionalidad de la medida y los poderes presidenciales.

Para los demócratas, que acaban de recuperar la mayoría en una cámara del Legislativo, sería terrible perder en su primera prueba de fuego con el mandatario.
Por lo general, este tipo de crisis se resuelve cuando uno de los dos lados llega a la convicción de que está perdiendo la batalla ante la opinión pública.

Una última encuesta de Reuters realizada entre el 1.° y el 7 de enero dice que una mayoría de estadounidenses, el 51 por ciento, responsabiliza a Trump, mientras que el 32 por ciento les echa la culpa a los demócratas. Pero si algo ha demostrado Trump en estos dos años es que no opera basado en este tipo de cálculos. Eso, al menos, es lo que está por verse.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

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