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La tragedia que vive el sur de Florida por el derrumbe de un edificio
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Un incendio dificulta rescate en el edificio derrumbado en MiamiLos equipos de rescate continúan su búsqueda de sobrevivientes entre los escombros de la estructura.
Derrumbe edificio

CHANDAN KHANNA. AFP

La tragedia que vive el sur de Florida por el derrumbe de un edificio

La cifra de muertos tras el colapso parcial de las Champlain Towers en Surfside subió a cinco. 

La noticia de que un edificio residencial se había desplomado parcialmente en Surfside, al norte de Miami-Beach, llenó de preocupación a la comunidad latina del Sur de la Florida. Desde la madrugada del jueves todos tenían certeza de que habría latinoamericanos afectados en la caída de la torre sur de las Champlain Towers, que dejó al menos cuatro muertos.

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Esa angustia, sin embargo, se convirtió en una gran ansiedad y preocupación cuando los consulados fueron dando números.

El de Colombia congeló el corazón de muchos al revelar que había seis compatriotas desaparecidos, probablemente bajo los escombros. Seis, entre los 159 desaparecidos que se estimaba que estaban en el edificio, que se desplomó a la 1:40 de la madrugada por razones aún desconocidas.

Tres de ellos –Luis Fernando Barth, su esposa Catalina Gómez y Valeria Barth, la hija de ambos– habían aprovechado las vacaciones escolares de esta época para viajar desde Medellín, donde vivían, hacia Florida. La meta era combinar el turismo con la vacunación contra el covid-19.

El plan era estar en la ciudad cercana de Port St Lucie hasta el fin de semana, pero decidieron adelantar la llegada a Miami, donde tenían planes familiares. Un amigo les prestó un apartamento en las Champlain Towers. “Hablé con ellos en la noche y quedamos en vernos en la mañana”, reveló desesperado Sergio Barth, hermano de Luis Fernando, en las primeras horas de la tragedia.

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Un grupo de personas oran por las víctimas del derrumbe parcial del edificio Champlain Towers.

Foto:

Joe Raedle. Getty Images. AFP

La ausencia de respuestas lo llevó a recorrer los principales hospitales de la ciudad con la esperanza de encontrarlos. Aun pasadas 40 horas desde el derrumbe no había podido dejar de marcarles a los celulares.

“Los de Colombia y el que les prestamos con una sim card para podernos comunicar aquí”, explicó un Sergio Barth ojeroso y con la piel golpeada por el dolor y la humedad de casi el 100 por ciento que dominaba el clima de Miami este fin de semana. La idea de que la desaparición de su hermano sea permanente le parece a ratos inconcebible. No consigue ni hablar de su sobrina Valeria, de apenas 14 años.

Por su parte, la enfermera Luz Marina Peña ha hablado con todo el que le pregunte a quién está buscando. Con una foto impresa en una hoja de papel 'bond' de su tía –la colombiana Marina Azen, una retirada de 77 años–, explicó que “la idea de que está viva debajo de todos esos escombros es horrible, pero también es horrible pensar que ya no está con nosotros”.

Hasta este sábado no se habían difundido los nombres de los otros dos colombianos registrados por el consulado.

“Los que tenemos familia desaparecida y hemos pasado por el ‘centro de reunificación’ ya dimos nuestro ADN para un eventual reconocimiento. Los que tienen a sus padres o hijos lejos se les ha pedido que los manden”, explicó un familiar que pidió no ser identificado por su descontento con el manejo de la información. La desgarradora experiencia no se compara con la frustración de no saber qué está pasando. “Los canales de televisión de Miami nos cuentan más que las autoridades”, denunció.

Una veintena de familias que vivían en las torres aprovecharon la asistencia que han ofrecido los gobiernos locales, estatales y federales a los afectados. Otros se han refugiado en casa de familiares y amigos, pero se preparan para pedir ayuda oficial, pues “la cosa va para largo”, reconoció Albert Agüero, quien se salvó “de milagro” con su esposa e hija.

Protocolos obligados

Mientras tanto, los colombianos en la ciudad no se despegan del televisor y muchos ayudan como pueden. La familia Amaya, originaria de Antioquia, mantiene su camión de comida Macita Express en la zona y ofrece comida colombiana gratis a los trabajadores de rescate y a las familias que esperan. En sus restaurantes en el área de Kendall también están alimentando a los rescatistas.

La razón para la ausencia de información oficial se explica con los protocolos obligados en este tipo de casos. El departamento de bomberos del condado Miami-Dade, encargado de la labor de búsqueda y rescate, explicó en una comunicación oficial que esa etapa del proceso durará un mínimo de 72 horas, que se cumplen este domingo.

La alcaldesa del condado, Danielle Levine Cava, fue muy clara al decir que “la situación puede empeorar”. Los expertos aseguran que va a empeorar simplemente con el cambio de nombre y misión de los rescatistas, pues después de esas 72 horas se puede transformar en cualquier momento en una operación de recuperación de cuerpos.

Como si eso fuera poco, tampoco se sabe exactamente cuántas personas estaban en el edificio cuando colapsaron 55 de los 136 apartamentos de las Champlain Towers, de 12 pisos, pues aunque estaban prohibidos los alquileres temporales es posible que varias unidades estuvieran ocupados por turistas.

Los que tenemos familia desaparecida y hemos pasado por el ‘centro de reunificación’ ya dimos nuestro ADN para un eventual reconocimiento (...).

También había algunos prestados a amigos y familiares, como en el caso de la familia Barth.

Otro de esos casos es el que describió la periodista colombiana Adriana Lafont. Su exesposo Manuel Lafont estaba hospedando al hijo de un amigo. Ninguno de los dos ha dado señales de vida. “Manny fue es y será el mejor papá del mundo. El hombre vivía por sus hijos”, declaró.

Su ex, un estadounidense de ascendencia cubana, llevaba 22 años en el edificio. Según ella “le encantaba la zona”. Ahora, el paraíso de Lafont y muchos otros parece una zona de guerra.

La facilidad para entablar demandas en Estados Unidos también obliga a las autoridades a ser particularmente cuidadosas. De hecho, en la madrugada del viernes se presentó la primera por parte del Bufete de Abogados Brad Sohn, que pide una compensación de cinco millones de dólares para las víctimas.

Un total de 55 apartamentos del edificio de Champlain Towers se derrumbaron el jueves en la madrugada.

Foto:

Chandan Khanna. AFP

Surfside llora

La localidad de Surfside colinda con Miami Beach por el sur. En el norte está la acaudalada ciudad de Bar Harbor. En su kilómetro de extensión viven unas 6.000 personas. Los edificios se erigen en la costa, mientras que el resto está poblado por casas de un piso, pintadas de colores claros y con un engañoso aspecto vacacional.

Desde el jueves, el cielo se ha puesto cada vez más gris, con una mezcla de las típicas tormentas tropicales del verano, el humo de varios incendios que se han desatado entre los restos del edificio y el polvillo del derrumbe. Sin embargo, miembros de las familias que esperan noticias y de la comunidad se comenzaron a reunir en la playa, el viernes al caer la tarde, formando círculos y corazones para orar y meditar.

Los rescatistas no han encontrado a nadie vivo desde el jueves por la mañana, cuando sacaron a 35 personas de los escombros del edificio. El viernes se encontraron tres cuerpos, que subió a cuatro el número oficial de muertos. Horas después se informó del fallecimiento en el Aventura Hospital de la estadounidense Stacie Fang, de 54 años; la madre del joven de 15 años Jonah Handler, quien fue uno de los pocos rescatados.

Y este sábado se informó que hallaron otro cuerpo, lo que elevó a cinco la cifra de fallecidos. Con la identificación de los tres cuerpos recuperados anteriormente, “significa que el número de desaparecidos se ha reducido a 156, y las muertes confirmadas son ahora un total de cinco”, dijo Levine Cava.

La alcaldesa del condado y el resto de las autoridades del condado Miami-Dade, que cubre al área que internacionalmente se puede identificar como la Gran Miami, han reducido las comunicaciones con la prensa y las familias a dos al día, después de comenzar con informes cada cuatro horas.

Fuentes que pidieron mantenerse anónimas explicaron a EL TIEMPO que fue una decisión provocada por los múltiples obstáculos que han encontrado los rescatistas y la ausencia de noticias.

La identificación de las víctimas del derrumbe es una tarea compleja, dijo la alcaldesa del condado de Miami-Dade, Daniella Levine Cava.

Foto:

Joe Raedle. Getty Images. AFP

Ante el aire contaminado, se han reducido los turnos de los rescatistas de cuatro horas a entre 15 y 20 minutos. “Las condiciones son muy peligrosas”, alertó Ray Jadallah, jefe de operaciones del Rescate de incendios de Miami-Dade.

Inicialmente, los mayores riesgos los estaban corriendo los que estaban entrando al área de estacionamiento del edificio, que está inundada y cada vez más complicada.

La lluvia y los incendios, como uno que se registró este domingo, han hecho más difíciles las condiciones para los que están sacando las piedras y otros restos del edificio en el exterior. “La lluvia ha hecho todo resbaloso. Además, están las condiciones tóxicas del aire y el cansancio. Cada hora el reto es mayor”, agregó Jadallah.

Aunque la fiesta ha seguido en la noche miamense, la tragedia no sale de la mente de todos en la ciudad. Los residentes de otros edificios en áreas costeras no han dejado de preguntarse qué causó el colapso de la torre Champlain en Surfside.

Para tratar de calmar las preocupaciones, los alcaldes de las ciudades que conforman el Gran Miami ordenaron la evaluación de la seguridad de los edificios frente al mar, que tengan más de 40 años de existencia y más de seis pisos. Sin embargo, el proceso no va a ser rápido.

La llovizna del viernes se transformó este sábado en una furiosa tormenta tropical, con intensos relámpagos y truenos. Para este domingo se pronosticó un día de sol radiante, que muchos esperan que signifique alguna buena noticia.

ALICIA CIVITA
Para EL TIEMPO 
MIAMI

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