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¿Por qué la decisión en el caso Floyd es histórica para EE. UU.?
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Jurado declara a Derek Chauvin culpable de la muerte de George FloydJurado declara a Derek Chauvin culpable de la muerte de George Floyd
Manifestaciones por George Floyd

EFE

¿Por qué la decisión en el caso Floyd es histórica para EE. UU.?

La decisión alivia tensiones raciales y abre puerta para reformas policiales. Pero será complicado.

Desde un comienzo, la evidencia contra Derek Chauvin, el policía que asesinó el año pasado al afroestadounidense George Floyd, fue devastadora.

La prueba reina se conoció minutos después del incidente: un video de 9 minutos y 29 segundos filmado por una transeúnte, en el que se ve con claridad como Chauvin le causa la muerte poniendo todo el peso de su cuerpo sobre el cuello de un indefenso Floyd.

Y, sin embargo, el país contuvo el aliento a lo largo de las tres semanas que duró el juicio en Mineápolis ante la posibilidad de que fuera declarado inocente.

En contexto:  Derek Chauvin, culpable: así fue el juicio por muerte de George Floyd

Solo hubo liberación este martes cuando el jurado, finalmente, lo declaró culpable de los tres cargos que se le habían imputado.

Políticos y personalidades en todo el país no tardaron en referirse al desenlace como un momento histórico, único para esta generación.

El presidente de Estados Unidos,  Joe Biden, catalogó la decisión de monumental, un punto de inflexión que podía traer el cambio que tantos llevan esperando por décadas.

Y de allí para abajo las reacciones fueron muy similares.

Aunque el veredicto parecía obvio, no lo es para un país con el récord de impunidad frente a la brutalidad policial que tiene Estados Unidos.

La sentencia a Derek Chauvin fue festejada por manifestantes.

Foto:

Stefani Reynolds. Bloomberg

Anualmente, más de 1.000 personas mueren en incidentes con la fuerza pública. Un número exorbitante si se compara con otras naciones del mundo.

Pero la cifra adquiere más contexto cuando se mira la tasa de condenas contra los uniformados. De acuerdo con un reporte reciente del Washington Postdesde el 2015 a la fecha, solo se han presentado cargos en menos del 50 por ciento de esos casos. Y cuando se presentan, solo la mitad terminan en una condena.

Una tasa muy baja si se compara con la del resto de la población, donde más del 70 por ciento de los casos terminan con una sentencia de cárcel. Y el número es más bajo si la víctima era un afroestadounidense: menos del 25 por ciento de las veces.

Es decir, de 100 policías que terminan ante la justicia por la muerte de una afroestadounidense, solo el 25 por ciento llega a pagar el precio. Y muchas veces son sancionados con penas leves.

De hecho, desde el 2005 solo se han presentado 7 condenas contra policías que terminaron matando a una persona con armas de fuego. En otras palabras, el chance de un veredicto de culpabilidad, según este mismo informe, es de 1 por cada 2.000 casos.

Una historia marcada por el racismo

Según Philip Stinson, experto en criminología de la Universidad de Bowling Green, eso algo tiene que ver con el reconocimiento entre la población –que por lo general componen los jurados– de que la policía realiza un trabajo peligroso y debe ser juzgada bajo un estándar diferente.

Pero también porque suele existir una especie de complicidad entre uniformados que se multiplica con el estereotipo de que los afroestadounidenses son peligrosos.

Así mismo, es innegable la historia de racismo que existe en el país y en la que la fuerza pública ha jugado un rol importante.

"El pecado original de este país todavía mancha hoy a nuestra nación y muchas veces lo evadimos. Pero no podemos permanecer en silencio. No podemos seguir ignorando un problema que es sistémico. No podemos seguir escuchando las palabras 'no puedo respirar' y no hacer nada", dijo en otro momento el presidente Biden.

Eso en alusión a casos pasados, como el de Eric Garner, en el que un afro perdió la vida por el exceso de fuerza empleado por la policía para arrestarlo.

Joe Biden, que este 30 de abril cumple 100 días como presidente de los Estados Unidos, se pronunció este martes sobre el caso Floyd y su relevancia para el país.

Foto:

SCOTT APPLEWHITE. EFE. EPA


Algo que sucedió otra vez hace 10 días con Daunte Wright, un joven de 20 años que perdió su vida también en Mineápolis hace 10 días, cuando la policía lo detuvo porque sus placas estaban vencidas.

"Los afroestadounidenses, especialmente los hombres de color, han sido tratados como menos que humanos a lo largo de nuestra historia", decía, por su parte, la vicepresidenta Kamala Harris.

Décadas de esta tendencia, pero especialmente la multitud de casos recientes, estaban causando fuertes tensiones en la sociedad estadounidense que explotaron el año pasado tras la muerte de Floyd en violentas protestas en todo el país, las cuales se extendieron por tres meses.

(Lea más: ¿Por qué ha vuelto la violencia a las calles de Mineápolis?)

Pero estas ya venían de años atrás y dieron vida al movimiento Black Lives Matter, que se ha extendido por el mundo entero.

El pecado original de este país todavía mancha hoy a nuestra nación y muchas veces lo evadimos. Pero no podemos permanecer en silencio. No podemos seguir ignorando un problema que es sistémico


El juicio, por eso, era visto como una prueba de fuego para el sistema judicial estadounidense.
Y existía un temor justificado de que un veredicto adverso podría haber desencadenado una revuelta social como pocas veces vista.

En la condena de Chauvin pesaron varias cosas. En primer lugar, el video, porque dejó claro que la conducta del policía era injustificable.

Pero también que los mismos uniformados le dieran la espalda. Entre ellos el propio jefe de la policía de Mineápolis, Medaria Arradondo, que testificó en su contra.

Pese al alivio que llegó con el veredicto, muchos en el país se mostraron conscientes de que aún falta un largo camino por recorrer y que el caso de Floyd es solo el comienzo y podría ser una anomalía.

̈"Días así no llegan a menudo. No debería ser complicado que se haga justicia cuando un ciudadano es asesinado brutalmente por un policía y no debemos hacernos la ilusión que lo mismo sucederá en el próximo. Hay que seguir luchando", anotó Chris Stewart, abogado de Floyd.

Ese cambio, de acuerdo con políticos y expertos, solo llegará a través de reformas legislativas que se traduzcan en cambios al sistema que rige la conducta policial.

Ahora el Congreso tiene la palabra

En ese sentido, todos los ojos están puestos en el Senado, donde ya existe un proyecto de ley aprobado por la Cámara de Representantes bautizado en honor a Floyd que propone algunas modificaciones.

Entre ellas la prohibición de ciertas maniobras para inmovilizar a personas durante un arresto, más y mejor entrenamiento en prácticas seguras, y la eliminación de estereotipos de raza o religión en el despliegue de la fuerza pública.

Adicionalmente, allanar el camino para que sea más fácil elevar cargos contra uniformados y reformar el concepto inmunidad calificada que protege a los policías en cortes civiles.

Este miércoles, además, la Fiscalía General también anunció una investigación sobre las prácticas de la policía de Mineápolis que podría conducir a sanciones y forzar reformas a nivel local.

Pero el camino se ve complicado. Especialmente entre los republicanos que no respaldan este tipo de reformas y que ahora dicen, citando el caso de Floyd, que el sistema sí funciona porque condujo al veredicto contra Chauvin.

Hay otro sector, más radical, que lo ve como un esfuerzo para debilitar a la policía, y que enmarca su discurso en la idea de "ley y orden", que le dio buenos resultados a Donald Trump durante la campaña electoral para activar a su base.

(Le puede interesar:  Impactantes revelaciones de los últimos momentos de George Floyd)

También ha comenzado a moverse el argumento de que Chauvin es una "manzana podrida"  que no representa a la fuerza pública y, por lo tanto, hay poco por reformar.

Y mucho va a depender, además, de la sentencia que emita el juez –que es blanco– contra el expolicía y que se conocerá en ocho semanas. Chauvin enfrenta una pena de hasta 40 años de cárcel.

Pero si el juez opta por una menor, que puede ser de solo 12 años si se va por el rango más bajo para el tipo de crimen por el que fue condenado, los ánimos podrían volver a caldearse.

Eso, sin embargo, no esconde lo que hoy todos están diciendo: que el caso Floyd ya es un hito en Estados Unidos y ha provocado un sismo cuyas repercusiones aún no conocemos.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
En Twitter: @sergom68

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