La creación de EE. UU. sí influyó en las independencias de Suramérica

La creación de EE. UU. sí influyó en las independencias de Suramérica

Algunas precisiones de un académico sobre la afirmación del presidente Duque en días pasados.

Monte Rushmore

Era común entre los próceres neogranadinos la discusión sobre si lo más adecuado era el federalismo estadounidense o el centralismo.

Foto:

ISTOCK

Por: José Ángel Hernández García
15 de enero 2019 , 08:37 p.m.

Antes que nada, sería bueno destacar que la democracia norteamericana fue la primera en el orbe en época contemporánea, antes de cualquier otra, incluidas la de Europa, continente considerado cuna de la civilización occidental. Por ello, Estados Unidos y su sistema político se convirtieron en referente para la conformación de otros países que se incorporaron como repúblicas a la comunidad internacional, sobre todo al sur del Rio Grande, territorios de lo que había sido otrora el imponente Imperio Español.

Como es lógico, en el territorio de lo que luego sería la República de Colombia, el ejemplo emancipador de las trece colonias norteamericanas enseguida se convirtió en referente para los futuros próceres y patriotas.

Sirva de ejemplo el que, en el juicio contra Antonio Nariño, sus disquisiciones sobre la Constitución de Filadelfia fueron utilizadas por la acusación que demostraba su delito como provocador del virus revolucionario. Sabemos que Nariño, al que se considera Padre de la Patria, había leído y estudiado la Declaración de derechos de Virginia y que esta, junto con ¿Qué es el Tercer Estado?, del abate Sieyes; El espíritu de las leyes, de Montesquieu, y el Contrato social, de Rousseau, había forjado su criterio sobre cómo debía ser la sociedad futura.

Era común entre los próceres neogranadinos y de otros lares hispanoamericanos la referencia al ejemplo norteamericano, y las discusiones discrepantes con respecto de él eran casi exclusivamente si el sistema más adecuado para la futura América a emancipar era el federalismo norteamericano o el centralismo.

Tampoco sobra rememorar que fueron los aún bisoños Estados Unidos los primeros en reconocer, en 1822, a la neonata República de Colombia.

Bien conocidas eran las simpatías de los mandatarios norteamericanos por las ansias independentistas de la América Hispana. Lo sabemos por los escritos de Miranda sobre su estancia en Estados Unidos, entre 1805 y 1806, para recabar apoyo y, sobre todo, financiación para su expedición a Venezuela con el fin de provocar un levantamiento contra la dominación española.

Sus simpatías por los norteamericanos venían de lejos, de cuando había formado parte de las tropas españolas que ayudaron a los sediciosos norteamericanos contra el dominio británico, tropas que bajo el mando de Bernardo de Gálvez, el Lafayette español, habían contribuido de manera decisiva a debilitar el ejército de su majestad Jorge III.

En Estados Unidos tuvo como introductor Miranda al coronel Smith, que había sido ayudante de campo de George Washington y era esposo de una de las hijas de John Adams, el que luego sería sucesor de Washington en la más alta magistratura de Estados Unidos. Había conocido Miranda a Smith durante la estancia de este como diplomático en Londres. El venezolano no perdió el tiempo y expuso sus planes de secesión de la América Hispana al presidente Jefferson, que a su vez lo remitió a su secretario de Estado, Madison, quien, según Miranda, vio con enorme simpatía las intenciones del Precursor.

Como la expedición a Venezuela necesitaba un financista, Miranda contactó con Samuel Ogden, un comerciante y contrabandista neoyorquino muy bien relacionado con los políticos de la época y que estaba dispuesto a subvencionarla.

Es evidente que Ogden no hubiera, como hizo, apoyado financieramente la aventura de Miranda si no hubiera estado completamente seguro del apoyo del Gobierno estadounidense, por lo que la discusión sobre el apoyo, por lo menos moral, de Washington y su gabinete se antoja pueril. Es evidente que la causa independentista hispanoamericana contó, entre las autoridades norteamericanas y entre los políticos norteamericanos, con descaradas simpatías; recordemos, además, que algunos de ellos habían sido claves en la conformación de Estados Unidos.

Todas estas actividades fueron conocidas por los informantes de los representantes de la corona española en Estados Unidos, más concretamente por su embajador en Washington, a la sazón Carlos Martínez de Irujo y Tacón, quien presionó a las autoridades norteamericanas para que procesaran al contrabandista Ogden.

Como es sabido, la expedición de Miranda a su Venezuela natal fue un fiasco por la falta de apoyo popular a la sedición y terminó con algunos de los expedicionarios presos e incluso ajusticiados por las autoridades españolas, algunos de ellos mercenarios estadounidenses.

Bolívar también conocía Estados Unidos y admiró su epopeya emancipadora. En 1807, estando en EE. UU., motejó a George Washington como ‘el Néstor de la Libertad’. Los norteamericanos admiraron la campaña libertadora de Bolívar, y su figura se convirtió en mítica en Norteamérica. Aunque oficialmente el Gobierno estadounidense se declaró neutral, no entorpecieron las actividades de los que querían romper con España, e incluso la apoyaron subrepticiamente, como cuando Manuel Torres, encargado de negocios de Colombia desde 1819 y quizás el prócer que mejor conocía Estados Unidos, consiguió, según Charles Bowman, unos 11.000 fusiles para la causa de la independencia colombiana.

Por todo lo anterior es evidente la influencia del proceso de creación de Estados Unidos en los movimientos independentistas de América del Sur. Se podría decir, sin miedo a errar, que la creación de las naciones independientes de Latinoamérica fue resultado, en parte, del triunfo de la Revolución de Estados Unidos de América, de tal forma que el modelo norteamericano sirvió de referencia para los que aspiraban a liberarse del yugo europeo en América y veían a Estados Unidos como un ensayo venturoso del sistema político republicano que querían para sí, muy diferente del monárquico, representado por las potencias colonizadoras, españolas, británicas, francesas o portuguesas, según el caso.

De la misma manera, no está de más consignar los vínculos de los próceres colombianos y los de las 13 colonias británicas de Norteamérica con el iluminismo, lo que convertía a ambos en cómplices de las causas emancipadoras; la mayoría de ellos fueron miembros de la masonería o pertenecieron a ella.

Lo anteriormente escrito viene a colación por la controversia suscitada en los medios y el gremio de historiadores por las declaraciones del presidente Duque durante la visita del secretario norteamericano a Colombia. Declaraciones, que con segura buena intención, aseveraban que los padres de la independencia norteamericana ayudaron a la causa emancipadora de la Nueva Granada.

Tomada literalmente esa aseveración, parecería no ser cierta, pero es innegable lo verdadero del apoyo moral y económico de los padres de la patria norteamericana a la causa independentista en la América bajo dominio español.

Creo que la polémica alrededor de las declaraciones del presidente Duque está determinada por la intencionalidad política y poco por la puramente histórica. La Historia no es una ciencia exacta; por eso, apegarse a la literalidad histórica, dejando aparte su interpretación, hace a la ciencia histórica algo indiscutible y sin interpretaciones.

En momentos en que se hace imperiosamente necesario el fomento de la Historia en colegios y universidades, sirva este debate para dar ejemplo cívico y huir de la crítica soez e injuriosa con quien representa la institucionalidad por encima de banderías partidistas.

Como colofón de este escrito, quiero dejar una frase de Francisco de Miranda sobre su primer periplo en los recientes Estados Unidos de América de 1783: “Aquí fue donde, en la ciudad de Nueva York, se formó el proyecto actual de la independencia y libertad de todo el continente americano”.

JOSÉ ÁNGEL HERNÁNDEZ GARCÍA *
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
* Doctor en Historia. Dirige el Departamento de Historia de la Universidad Sergio Arboleda y la Maestría en Historia (énfasis en Historia Contemporánea) de esa institución. Director del Grupo de Investigación Kairos

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Empodera tu conocimiento

Logo Boletin

Estás a un clic de recibir a diario la mejor información en tu correo. ¡Inscríbete!

*Inscripción exitosa.

*Este no es un correo electrónico válido.

*Debe aceptar los Términos y condiciones.

Logo Boletines

¡Felicidades! Tu inscripción ha sido exitosa.

Ya puedes ver los últimos contenidos de EL TIEMPO en tu bandeja de entrada

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.