La periodista marroquí condenada a un año de prisión por abortar

La periodista marroquí condenada a un año de prisión por abortar

El Tribunal de Primera Instancia de Rabat procesó a varias personas involucradas en los hechos.

Condena a Hajar Raissouni

Vista del exterior del Tribunal de Primera Instancia de Rabat, donde la periodista marroquí Hajar Raissouni, de 28 años, ha sido condenada.

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EFE

Por: EFE y EL TIEMPO
30 de septiembre 2019 , 01:41 p.m.

La periodista marroquí Hajar Raissouni, de 28 años, fue condenada este lunes por el Tribunal de Primera Instancia de Rabat a un año de cárcel por los delitos de aborto y práctica de relaciones sexuales sin estar casada. Esta misma sentencia fue aplicada a su novio. 

Al escuchar la decisión los familiares y amigos que rodeaban a la joven periodista comenzaron a llorar, aunque ella se mantuvo serena.

En cuando al médico que le practicó el aborto, un profesional de 69 años de reconocido prestigio en la ciudad, fue condenado por la misma corte a dos años de prisión y otros dos más de prohibición de ejercicio de la profesión médica.

Condena a Hajar Raissouni

El juicio contra la periodista ha vuelto a poner sobre la mesa el enorme peso de la religión en el Código Penal marroquí.

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Además de estas tres condenas en firme, el anestesista que asistió al médico en el aborto, un hombre de 83 años, fue condenado a un año de libertad condicional, mientras que la asistenta de la clínica donde se produjeron los hechos lo fue a ocho meses, con la sentencia en suspenso.

Uno de los abogados de Hajar, Abdelmoula Marouri, dijo que tienen previsto apelar la sentencia en cuanto dispongan de una copia del veredicto.

Cifras oficiales señalan que la justicia marroquí demandó en 2018 a 14.503 personas por mantener relaciones sexuales sin estar casadas, 3.048 por adulterio, 170 por homosexualidad y 73 por aborto. Muchos de estos casos se juzgan y resuelven con gran discreción, fuera del foco mediático.

Hay además otros temas presentes en el Código Penal de ese país como "atentado contra el pudor", "incitación al libertinaje" o "pérdida de la virginidad". Estos se aplican con mayor o menor rigor según, en muchas ocasiones, el talante de los jueces.

¿Quién es Hajar Raissouni?

Según el diario El País, Raissouni se desempeñaba como redactora del diario Ajbar al Yaum, conocido como uno de los diarios más críticos frente al Palacio Real de Marruecos y cuyo director está preso desde 2018. 

El medio español dice que la defensa de la periodista a alegado que la mujer no se sometió a un aborto, sino que acudió a la clínica por una hemorragia interna.

Hajar Raissouni

uFue señalada de los delitos de aborto y de práctica de relaciones sexuales sin estar casada.

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EFE

En un comunicado, Amnistía Internacional España cuenta que la mujer ha relatado que le interrogaron sobre sus artículos de carácter político y sobre su familia, vinculada a movimientos islámicos en Marruecos. "Nos tememos que su detención tenga una motivación política y esté relacionada con su trabajo como periodista", se lee en el escrito de la entidad.

Además, el movimiento recordó que desde el punto de vista del derecho internacional, las mujeres pueden tomar sus propias decisiones en materia sexual y reproductiva.

Marruecos: Un código penal lleno de pecados

El Código Penal marroquí, que data en gran medida de la época colonial francesa (que terminó en 1956), contiene numerosos artículos que castigan comportamientos considerados ilícitos por la religión, como el adulterio, el aborto, la homosexualidad, la no observancia del ayuno en ramadán o el proselitismo para cambiar de fe.

En los últimos años, todos estos delitos cargados de consideraciones morales están cada vez más en el debate público, al hilo de una sociedad que ha cambiado radicalmente en los últimos cincuenta años en su estructura social.

Según el organismo estadístico oficial Alto Comisariado del Plan, la tasa de urbanización en Marruecos se ha duplicado en medio siglo (del 30% en 1962 al 62% en 2019) y la fecundidad ha bajado de los siete hijos por mujer a los 2,2, a niveles casi europeos.

Estos cambios demográficos han traído al mismo tiempo un cambio en los comportamientos sociales y familiares, posibilitando un mayor contacto entre hombres y mujeres fuera del ámbito familiar y generando de paso una mayor conflictividad en todos estos delitos relacionados con la moral pública.

Pero la demografía no lo explica todo: junto a estos cambios, se ha producido el ascenso de una corriente política, el islamismo moderado, que no contesta en absoluto la estructura del poder ni el dominio del rey, pero ha hecho de la moralidad y los valores su campo de batalla.

El Partido Justicia y Desarrollo (PJD), cercano a los Hermanos Musulmanes egipcios y a su homónimo turco, ha ganado las dos últimas elecciones en Marruecos, en 2011 y en 2016, y encabeza los distintos gobiernos desde 2012.

Es precisamente en estos últimos años de "gobiernos PJD" cuando con más crudeza se han planteado los debates por las libertades individuales y los derechos de las mujeres en general, y el PJD ha encabezado sistemáticamente las posiciones más conservadoras, atribuyéndose una especie de portavocía de la "mayoría silenciosa" en el país.

Todo intento de derogar ciertas leyes del Código Penal (o las del Código de Familia, como las que permiten la poligamia o el matrimonio de menores) ha contado con la feroz oposición de los diputados del PJD, que suelen invocar el respeto a la sociedad marroquí y sus tradiciones para oponerse a los cambios.

Hay que decir -y esto lo repiten con frecuencia las organizaciones feministas- que los partidos que se dicen "progresistas" o "laicos"- tampoco han puesto en sus prioridades la defensa de las libertades ni los derechos de la mujer, por lo que los debates para reformar el Código Penal se posponen una y otra vez.

Hajar Raissouni

El caso ha propiciado un debate inédito sobre las libertades individuales en Marruecos, el Código Penal y los derechos de las mujeres.

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El paso del PJD por el gobierno ha moderado relativamente su rigor moralista, y no es raro escuchar a ministros islamistas decir que comportamientos como la homosexualidad o la no observancia del ramadán no tienen por qué ser perseguidos, siempre que los pecadores actúen con discreción y no en público. Pero de ahí a querer cambiar las leyes, va un largo trecho.

Hace una semana, un grupo de militantes feministas lanzó un manifiesto titulado 'Estamos fuera de la ley' que exigía un cambio de los textos legislativos para despenalizar el sexo extramarital y el aborto: "Nosotros, ciudadanos y ciudadanas marroquíes, declaramos estar fuera de la ley. Violamos leyes injustas y obsoletas que no tienen razón de ser", decía el manifiesto, que ya tiene 8000 firmas.

En 1976, recién muerto el dictador español Francisco Franco, un grupo de mujeres salió a la calle en Barcelona con una pancarta que hizo historia: "Yo también soy adúltera". Dos años después, el adulterio desaparecía del Código Penal español. Cuarenta años después, el debate se reproduce en el país vecino. Con una pequeña diferencia: Esta vez no es en la calle, sino en las redes sociales.

EFE y EL TIEMPO

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