La historia de la masacre que dejó 30 muertos en Tailandia

La historia de la masacre que dejó 30 muertos en Tailandia

Un soldado entró en un centro comercial y empezó a disparar. Subió fotos y videos a su Facebook.

Tiroteo en centro comercial en Tailandia

Personas atrapadas en el incidente son rescatadas por oficiales luego de que un soldado hubiera comenzado un tiroteo en el centro comercial Terminal 21.

Foto:

Narong sangnak. EFE/EPA

Por: Redacción Domingo - Con AFP
10 de febrero 2020 , 10:05 a.m.

Tras haberse atrincherado en los baños del cuarto piso del centro comercial Terminal 21, en Nakhon Ratchasima (Tailandia), junto con su esposa y su hija de 3 años, Chanathip Somsakul –profesor de música de 33 años– se mantuvo pegado a su celular todo el tiempo.

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Un amigo suyo y empleado en el centro comercial estaba en contacto con alguien en el cuarto de vigilancia que le iba informando los movimientos que registraban las cámaras del atacante. Mientras tanto, el suboficial Jakrapanth Thomma caminaba por el lugar disparando contra gente inocente.

Fueron cerca de 17 horas de incertidumbre para aquellos que aún se refugiaban en el centro comercial, para la policía y los militares que asediaban el sitio y para toda Tailandia, que no registraba una masacre de este nivel en toda su historia.

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Ataque en Tailandia

Este lunes, miles de personas rindieron homenaje a las víctimas.

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Efe

El balance final terminó siendo de al menos 30 muertos: 23 civiles –entre ellos un niño de 13 años–, tres policías, tres militares y el propio asaltante, conforme a los últimos datos de las autoridades. Y la cifra de heridos fue 52; de ellos, 32 continúan ingresados –8 en estado grave–.

“Esta es una masacre sin precedentes en la historia del país”, declaró el primer ministro tailandés, Prayut Chan-O-Cha, y aclaró: “Fue perpetrada por motivos personales”.

La incertidumbre terminó el domingo en la mañana cuando una incursión de fuerzas especiales provocó una ráfaga de disparos que acabó con la vida del atacante. Murió cerca de 17 horas después de haber llegado en un Humvee robado de su base militar, donde había asesinado a un oficial superior, a otro soldado y a una señora.

Todo el mundo estaba aterrorizado y desamparado. Había tanta información circulando que la gente ya no sabía qué creer

Tras huir de la base, el suboficial llegó al centro comercial y publicó selfis y videos de lo que hacía. “Estoy cansado, ¿será que me rindo? –preguntaba–; ya no puedo mover los dedos”. Mientras tanto, las cámaras de seguridad del lugar registraban cómo el joven camuflado paseaba por las tiendas con una metralleta, acribillando a quien se encontrara en su camino.

Masacre en Tailandia

Militares y policía entraron este domingo al Terminal 21 para enfrentar al atacante.

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AFP

Las personas huían despavoridas y se escondían donde podía. Entre ellas Somsakul y su familia, que empezaron a escuchar los disparos mientras ocupaban la mesa de un restaurante.

En ese momento decidieron esconderse en los baños. Ellos y otras personas sobrevivieron, en parte, gracias a la información compartida a través de los servicios de mensajería Line y WhatsApp de su amigo del centro comercial. “Todo el mundo estaba aterrorizado y desamparado. Había tanta información circulando que la gente ya no sabía qué creer”, explicó el profesor.

El atacante, armado con una ametralladora M60, un fusil de asalto y munición que había robado en el cuartel militar, disparaba a todos lados y, al parecer, tomó rehenes. No fue sino hasta las 9 de la noche (hora local), cuando la policía les permitió salir del lugar a Somsakul y los demás. Pero cuando estaban llegando al aparcamiento, volvieron a oír disparos, y se pusieron a correr. Afortunadamente lograron salir del lugar.

Sin embargo, para ese momento aún había un gran número de personas atrapadas en el centro comercial. La gente se escondió bajo las mesas de los restaurantes o en los almacenes, e iba informando de los movimientos del atacante por las redes sociales.

“Tenía mucho miedo, porque el lugar en el que nos quedamos atrapados estaba justo encima del lugar en el que el agresor retenía a unos rehenes”, contó Aldrin Balquing, un profesor filipino que meditó para guardar la calma.

Durante toda la noche se oyeron tiroteos, hasta que las tropas de élite pudieron abatir al atacante al amanecer, poniendo fin a su sangriento periplo.

Junto al cuerpo sin vida del militar se hallaron los cadáveres de un hombre y una mujer que presuntamente fueron retenidos por el asaltante antes de ser ejecutados. Las fuerzas especiales tailandesas tardaron unas seis horas en entrar y controlar de manera escalonada casi todo el edificio, y así comenzar la evacuación de más de un centenar de personas que quedaron atrapadas.

El primer ministro señaló que el pistolero estaba enfurecido por un “problema de tierra”, particularmente una disputa sobre el pago de una tarifa que implica la venta de una casa. De hecho, una página de Facebook que al parecer está conectada con el sargento Jakkrapanth incluyó comentarios e imágenes que sugieren un rencor por dinero. “Hacerse rico haciendo trampa y aprovechando a los demás”, dijo en un comentario en la página.

La publicación de las fotos y videos del militar en su perfil de Facebook, que más tarde fue desactivado, pone otra vez de relieve el impacto de las redes sociales en este tipo de sucesos. Decenas de videos y fotografías violentas sobre el ataque todavía se pueden encontrar en Facebook y Twitter horas después de que el asaltante fue abatido.

Las redes sociales también son el foro donde los tailandeses se quejan de la cobertura sensacionalista de varias cadenas de televisión, la lentitud de las autoridades para neutralizar al asaltante y reclamar el endurecimiento de la ley de posesión de armas.

Tailandia es uno de los países del mundo con mayor número de armas, con más de 10 millones, entre legales e ilegales, y una media de unas 15 por cada cien personas, según la organización Gun Policy. Sin embargo, los tiroteos o los asaltos con armas de fuego no son habituales, salvo en tres provincias del sur del país donde actúan grupos armados separatistas.

REDACCIÓN DOMINGO*
* Con información de AFP

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