30 años de cárcel para el 'Terminator' congoleño

30 años de cárcel para el 'Terminator' congoleño

La Corte Penal Internacional lo juzgó por crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Bosco 'Terminator' Ntaganda

A 30 años de prisión por crímenes de lesa humanidad y de guerra fue condenado Bosco 'Terminator' Ntaganda por la CPI

Foto:

Peter Dejong, AFP

Por: Efe
07 de noviembre 2019 , 08:57 a.m.

La Corte Penal Internacional (CPI) condenó este jueves a 30 años de cárcel por crímenes de guerra y lesa humanidad al exrebelde Bosco Ntaganda, alias 'Terminator', tras una vida de violencia y extorsión en la República Democrática del Congo (RDC).Le puede interesar:  La Fiscal Bensouda, de la CPI, da su apoyo a las labores de la JEP
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Sobre Ntaganda, un tutsi nacido en Ruanda y nacionalizado después congoleño, pesaban acusaciones de permitir violaciones a menores de edad, reclutar a niños soldados y masacrar a la población civil en la provincia de Ituri (noreste de RDC).

Sin embargo, en los alegatos finales del juicio en La Haya (Holanda) en julio pasado se mantuvo firme en su decisión de declararse inocente de todos los cargos y afirmó: "Soy un revolucionario, no un criminal".

Ntaganda compareció ante el tribunal con una corbata roja y una chaqueta azul, se levantó para escuchar la sentencia, la más alta emitida hasta ahora por la CPI, pero no hizo ningún gesto ni comentario cuando la escuchó.

Soy un revolucionario, no un criminal.

Nacido en 1973 en la pequeña ciudad ruandesa de Kiningi, a los pies de la cordillera Virunga, famosa por sus gorilas, Ntaganda se desplazó a la vecina RDC muy joven y cursó allí la escuela secundaria, aunque no llegó a graduarse.

En 1990, el futuro rebelde se unió a los 17 años al Frente Patriótico de Ruanda (FPR), grupo liderado por Paul Kagame, actual jefe de Estado ruandés, que puso fin al genocidio perpetrado en 1994 en ese país por la mayoría hutu contra la minoría tutsi.
Más tarde, el hombre, conocido como 'Terminator' por su implicación directa en la primera línea de fuego, se unió al Ejército Patriótico de Ruanda (Ejército surgido del FPR), con el que participó en la invasión armada de RDC en 1996.

Después de ese episodio y de formar parte de diversas milicias rebeldes congoleñas, en 2002 se integró en la Unión de Patriotas Congoleños como jefe de su rama militar, llamada Fuerzas Patrióticas para la Liberación del Congo, donde permanecería hasta 2005.

Al lado de Ntaganda, ostentaba el poder político del movimiento Thomas Lubanga, que ya fue condenado por el mismo tribunal a catorce años de cárcel en 2012. La fiscal jefa en la CPI, Fatou Bensouda, aseguró que, entre julio de 2002 y marzo de 2003, las tensiones étnicas causaron la muerte de unas 5.000 personas en la provincia de Ituri, donde actuaba ese grupo.

Corte Penal Internacional Fatou Bensouda

La Fiscal de la CPI Fatou Bensouda.

Foto:

AFP

Ngatanda ingresó después en el Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), guerrilla fundada en 2006 por el señor de la guerra congoleño Laurent Nkunda, que simpatizaba con los tutsis y buscaba a supuestos genocidas hutus ocultos en la selva de la RDC.

Tras derrocar a Nkunda, Ntaganda asumió su liderazgo y, junto a sus hombres, se unió a las Fuerzas Armadas de RDC después de firmar un acuerdo de paz el 23 de marzo de 2009 con el Gobierno congoleño. Ntaganda lideraba a unos 50.000 hombres y tenía su base en Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte (noreste), donde llevaba una vida acomodada y la población recuerda aún con miedo su presencia.

Según informó Human Rights Watch (HRW) en 2013, Ntaganda reclutó para su grupo al menos a 149 niños y jóvenes. Así lo relató a la ONG una mujer de Birambizo, en Kivu del Norte: "Nos pidió que le entregáramos a nuestros hijos, nuestros alumnos, para luchar. Vino él mismo a nuestra aldea", dijo esta congoleña.

"Ntaganda caminaba con confianza por los restaurantes y canchas de tenis de Goma, haciendo alarde de su impunidad como una medalla de honor mientras se involucraba en despiadados abusos contra los derechos humanos", afirmó la entonces investigadora para África de HRW, Anneke Van Woudenberg.

La Corte Penal Internacional ya había emitido su primera orden de arresto contra el guerrillero en 2006, bajo la acusación de reclutar a niños soldado durante la Segunda Guerra de RDC (1998-2003), pero el entonces presidente del país, Joseph Kabila, se negaba a detenerlo y alegaba que no quería poner en peligro la paz nacional.

Ntaganda caminaba por los restaurantes y canchas de tenis de Goma, haciendo alarde de su impunidad como una medalla de honor mientras se involucraba en despiadados abusos contra los DD. HH. 

El acuerdo de paz firmado entre el CNDP y el Gobierno incluía una amnistía para los milicianos, que permitió a 'Terminator' ascender hasta el rango de general en las Fuerzas Armadas.

Durante esa época, Ntaganda amasó una gran fortuna a partir de una amplia red de extorsión en Kivu del Norte, que incluía numerosos puestos de control ilegales e impuestos en muchas minas de la zona controladas por sus hombres, según informes de la ONU de 2011.

En un momento dado llegó a ganar unos 15.000 dólares a la semana (unos 13.300 euros) solo por controlar un puesto fronterizo.

En abril de 2012, Ntaganda lideró un motín con la participación de unos 600 soldados por supuestos incumplimientos del acuerdo de paz, que daría nombre, precisamente, a un nuevo grupo liderado por él: el Movimiento 23 de Marzo (M23). Frente a la negativa de Kinshasa a entablar diálogo con los insurgentes, el M23 desató una nueva ola de violencia y alrededor de 800.000 personas se vieron forzadas a desplazarse de sus hogares.

En mayo de 2012, como resultado del juicio a su antiguo jefe Thomas Lubanga, la CPI añadió nuevos cargos contra él: asesinato, violación, ataques deliberados contra civiles y persecución por motivos étnicos.

En 2013, tras perder poder frente a sus rivales dentro del propio M23, Bosco Ntaganda se entregó en la embajada de Estados Unidos en Kigali, capital de Ruanda, y desde allí fue trasladado a La Haya.

Durante el juicio en la CPI, los abogados del acusado consideraron que el propio Ntaganda debería ser tratado como víctima, puesto que él mismo fue un niño soldado.

La fiscal Bensouda, sin embargo, definió a "Terminator" como alguien "tan peligroso como Joseph Kony", el criminal más buscado de Uganda y líder del rebelde Ejército de Resistencia del Señor (LRA), acusado de graves violaciones de derechos humanos.


Nairobi, Efe

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