Héroes de lucha contra violencia sexual, premiados con Nobel de Paz

Héroes de lucha contra violencia sexual, premiados con Nobel de Paz

Un médico del Congo y una yazidí que fue esclava sexual del EI se quedaron con el galardón.

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Nadia Murad fue esclava sexual del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en el 2014. Denis Mukwege ha tratado a unas 50.000 víctimas de violaciones, entre mujeres, niños e incluso bebés.

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EFE

05 de octubre 2018 , 09:10 p.m.

El Premio Nobel de la Paz fue atribuido este viernes al médico congoleño Denis Mukwege y a la yazidí exesclava sexual del grupo Estado Islámico (EI) Nadia Murad, dos héroes de la lucha contra la violencia sexual utilizada como “arma de guerra” en los conflictos.

Mukwege, ginecólogo de 63 años, y Nadia Murad, víctima de 25 y convertida en portavoz de la causa de las mujeres y de su pueblo, encarnan un movimiento planetario que supera el marco de los conflictos, como evidencia la ola mundial #MeToo, desatada hace exactamente un año por unas revelaciones de prensa.

Ambos fueron recompensados “por sus esfuerzos para poner fin al uso de la violencia sexual como arma de guerra”, indicó la presidenta del Comité Nobel, Berit Reiss-Andersen.

Ambos dedicaron su premio a los cientos de miles de mujeres víctimas de la violencia sexual.


El Nobel “significa mucho, no solo para mí sino para todas las mujeres de Irak y de todo el mundo” víctimas de violencia sexual, dijo por teléfono al sitio web del premio Murad.

La iraquí, de la minoría yazidí, ha vivido en carne propia estos horrores. Como miles de niñas y mujeres de su comunidad, la joven fue esclava sexual del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en el 2014, antes de lograr huir. “No me resultó fácil hablar de lo que me ocurrió porque no es fácil, especialmente para las mujeres en Oriente Próximo, decir que fuimos esclavas sexuales”, destacó este viernes al reaccionar al premio.

Embajadora de la ONU para la Dignidad de los Sobrevivientes de Trata de Personas desde 2016, Murad –cuya madre y seis hermanos fueron asesinados por el grupo EI– milita para que las persecuciones cometidas contra los yazidíes sean consideradas un genocidio.

“Este Nobel supone un reconocimiento del sufrimiento y de la falta de una reparación justa para las mujeres víctimas de violaciones y de violencia sexual en todos los países del mundo y en todos los continentes”, dijo por su lado Mukwege en una declaración desde su hospital de Panzi, que fundó en 1999 en Bukavu, en el este de República Democrática del Congo.

El hombre que repara mujeres –título de un documental en su honor– estaba en plena operación cuando llegó la noticia del Nobel. Su hospital ha tratado a unas 50.000 víctimas de violaciones, entre mujeres, niños e incluso bebés, en dos decenios. Para este médico, las violencias sexuales son “armas de destrucción masiva”.

Los dos galardonados recibieron numerosas felicitaciones. “Es difícil imaginar a dos laureados más dignos”, dijo la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, la chilena Michelle Bachelet. El presidente de Irak, Barham Saleh, también se pronunció y dijo que la atribución del Nobel a Murad era “un honor para todos los iraquíes que combatieron el terrorismo”.

Por su parte, la canciller alemana, Ángela Merkel, afirmó que los premiados “lanzan un grito de humanidad en medio de inimaginables horrores”. Y para el secretario general de la ONU, António Guterres, ambos preservan “los valores comunes” de la ONU.

La violación causa cientos de miles de víctimas en los conflictos o en las campañas de opresión de las minorías en todos los continentes, pero la toma de conciencia internacional está progresando.

La resolución 1820 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada en el 2008, estipula que la violencia sexual “puede constituir un crimen de guerra, un crimen contra la humanidad o un elemento constitutivo de crimen de genocidio”.

“#MeToo y los crímenes de guerra no son lo mismo”, puntualizó Reiss-Andersen. “Pero tienen en cambio un punto en común: es importante ver el sufrimiento de las mujeres, ver los abusos y permitir que las mujeres renuncien a la vergüenza y se atrevan a hablar”.

Mukwege y Murad se repartirán el Nobel, que consiste en un diploma, una medalla de oro y un cheque de unos 990.000 dólares, que se les entregará en Oslo el 10 de diciembre.

AFP

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