‘El Mundial no siempre lo gana el mejor’: Gabriel Batistuta

‘El Mundial no siempre lo gana el mejor’: Gabriel Batistuta

Estuvo en 3 mundiales y fue el máximo goleador de Argentina hasta el 2016, cuando lo superó Messi.

Gabriel Batistuta, ex futbolista argentino

Batigol’, como lo llamaban por su efectividad, es el máximo anotador de Argentina en los mundiales, con diez tantos. Aquí, celebrando su primer gol en Francia 98.

Foto:

Daniel García / AFP

09 de junio 2018 , 10:26 p.m.

En una cancha de golf de Perth, Australia, un hombre le comenta a su rival de ocasión que se acerca el Mundial de fútbol Alemania 2006.

–Es algo importante para un deportista –afirma el hombre.

El otro escucha atentamente.

–Representar al país. Debe de ser muy importante.

–Y sí: yo jugué tres.

No le creyó ni lo reconoció. Hacía un año que Gabriel Batistuta vivía en Perth y hacía tres que había jugado su última Copa del Mundo (Corea-Japón 2002). Doce años después, está en un hotel de Buenos Aires y es el anfitrión de History Fútbol, la programación especial que History Channel ideó para la previa del Mundial.

¿Cuándo se empieza a pensar en el Mundial?

Desde que te clasificas no paras de pensar en eso. Con los compañeros de mi generación nos pasaba eso: cuando nos cruzábamos, porque jugábamos en Europa, se hablaba solo de eso.

¿Nadie hablaba de su club?

No, solo de la Selección. Lo más aburrido es la clasificación.

Si está clasificado. Pero si está con la soga al cuello...

Por supuesto que las clasificaciones no son una broma. Pero es algo que los jugadores no quieren, ellos quieren jugar el Mundial. Es como ir a un matrimonio: “¡Tuve que aguantar todo esto para poder probar la torta!”.

¿Temió que Argentina no clasificara esta vez?

Sí. Escuchaba que el Mundial sin Argentina no es Mundial. Pero Italia no va. No va Holanda y el Mundial se hace igual. Creo que en la Fifa piensan lo mismo (ríe). Es mejor si está Argentina, pero si no está, se hace igual.

¿El ‘9’ es el jugador al que menos le habla un técnico?

(Ríe) Puede ser. Es que ahí terminan todas las jugadas. Para que la pelota le llegue al ‘9’ tiene que pasar por los pies de otros. Una de las habilidades que debe tener alguien que quiera ser un ‘9’ completo es adaptarse a los compañeros.

¿Argentina tiene un ‘9’ así?

Me parece que el único ‘9’ que tenemos es (Gonzalo) Higuaín.

¿Y él se adapta?

Sí. Se adapta tanto que hace menos goles que en otro lado. Hay ‘9’ que, sin hacer goles, hacen un trabajo extraordinario. Ruggeri cuenta que una vez que jugamos en contra, él en Ancona y yo en Fiorentina, él me marcaba a mí y yo no hice gol. Pero ganamos 7 a 0. Lo paseé por todos lados. El ‘9’ quiere hacer goles, pero antes que todo quiere que gane el equipo. Yo no podía hacer goles porque el ‘Cabezón’ me marcaba bien, pero lo saqué del lugar donde debería haberse quedado. Yo no hice goles, pero jugué un excelente partido.

El Mundial no siempre lo ganan los mejores, a pesar de que Alemania está siempre en la semifinal

¿Lo sintió como si hubiera hecho un gol?

No, estaba satisfecho, pero no. Si el ‘9’ hace dos goles, quiere tres.

Cuando criticaron a Higuaín, usted dijo que el hincha está lejos de saber qué le pasa por la cabeza. ¿En qué piensa un ‘9’?

Lo que le faltó a él fue suerte... Si tienes la pelota y tienes dos segundos para pensar, eso no es bueno.

¿Dos segundos es mucho?

Una vida; lo mejor que le puede pasar a un ‘9’ que no está haciendo goles es hacer uno de rebote, que no tenga tiempo para pensar. No es lo mismo agarrar la pelota en el medio de la cancha y llevarla hasta donde está el arquero que si agarro un rebote y lo fusilo. Desde la mitad de la cancha pienso cómo voy a festejar el gol, a quién se lo dedicaré, y si fallo, me van a putear. Todo eso no ayuda.

¿Cuánto tiempo se queda un ‘9’ pensando en eso?

Depende de cuánto tarde en llegarte la próxima pelota. Es como cuando te caes del caballo: si no te subes rápido, no te subes más.

Bilardo, en 1986, los hacía entrenar el himno...

¿Te lo dijo Bilardo?

Sí. Él sostiene que ‘el himno te modifica’...

Puede ser, aunque somos todos distintos. A mí me motivaba mucho. Hay otros que piensan “basta de esto, vamos a jugar”. Yo disfrutaba mucho ese momento. Te invade. Pensaba lo que me había costado llegar ahí. Me imaginaba de chico. Soñando.

Ya no piensa en el himno, ¿no?

No, ya no. Son tiempos que no volverán. Para el jugador sí es un momento lindo. Es un momento de gloria.

¿Es el único momento en que un jugador está a salvo?

Sí. Y todos están contigo.

¿Va a las canchas?

Raramente voy a una.

Tuvo psicólogo en Boca. ¿En Italia? ¿En Argentina?

En Fiorentina, no. En Inter, sí. En la Selección, nunca.

¿Le sirvió tener uno?

No mucho (ríe).

¿Lo peor del Mundial?

Volverte a tu casa antes de la final. Yo no llegué nunca.

¿Le quedó esa espina?

Sí. Me puse contento con mi carrera recién hace dos años, y hace 15 que me retiré.

¿Por qué tardó tanto?

No sé, tal vez necesite un psicólogo que me lo explique (risas). Siempre pensé que podría haber hecho más.

¿Cómo celebra los goles de Argentina?

No salto de la silla. Me alegro, pero miro el fútbol desde otro lugar. No me da lo mismo si pierde, pero no grito. Puede ser porque estuve ahí. Pienso en un boxeador que ve una pelea: yo veo una piña (puño) y festejo, mientras que él debe pensar: “una más”.

***

Hasta el primero de julio del 2016, con 54 goles, Gabriel Batistuta fue el máximo goleador de la selección argentina. El récord, que mantuvo durante 18 años, se terminó ese día porque Lionel Messi hizo su gol número 55.

A los jugadores siempre les duele algo. Y a los que jugamos en la Selección, más: mientras tu equipo está de vacaciones tu te vas a jugar con la Selección. No paras

¿Le importan los ‘rankings’?

No les doy mucha importancia porque no cuentan la verdad. Schumacher ganó siete títulos del mundo, pero con un Ferrari que corría solo. Fangio ganó cinco con tres marcas diferentes, en autos a los que a un hijo mío no lo dejaría ni subir: ni casco tenía. Para mí tiene más valor eso.

Con ese criterio, Messi no ganó nada...

Exacto. Y es mentiroso. Hay muchos jugadores que no ganan el Balón de Oro porque su equipo no ganó la Liga de Campeones. Así no se premia al jugador.

El dolor es la señal del cuerpo para parar. ¿Por qué los jugadores no paran?

Porque no les duele tanto.

¿Cuál es el límite?

Tu objetivo.

¿Aun a costa de su cuerpo?

Es gente que tiene 20, 25 años.

Se sienten inmortales...

Eres Tarzán. Si me preguntas, la mitad de los partidos que jugué no los jugué bien, algo me dolía. A los jugadores siempre les duele algo. Y a los que jugamos en la Selección, más: mientras tu equipo está de vacaciones tu te vas a jugar con la Selección. No paras.

¿Es raro que un jugador entre a la cancha sin dolor?

Sí. Depende también de dónde juegues: hay equipos donde el lesionado es fundamental.

¿Y el descanso?

Es casi más importante que el trabajo. Es como en tu trabajo: si eres buena periodista, te van a mandar a ti a hacer las preguntas, no a otro. En el fútbol es igual. Y hay sponsors y un club que te paga. Juegas mejor y más te exigen. Por eso pocos duran 10, 12 años. La mayoría juega tres, cuatro años y desaparece.

¿Y los que duran 15 años?

Tienen otra cabeza.

Cristiano Ronaldo, Messi...

Maradona. Muchos años.

***

Es 1994 y Argentina juega su primer partido del Mundial. Fernando Cáceres corta un ataque griego y recupera la pelota. El pase es para Batistuta, que, en un solo movimiento, se la pasa a Simeone y se saca de encima a un griego. Simeone la puntea y, de nuevo, la toma Batistuta. Y ahí va: encara al arco con toda velocidad, entra al área y, cuando parece que va a patear, avanza unos metros más. Entonces sí dispara. La pelota pasa entre las piernas de un rival y, aunque sin fuerza, se mete junto al palo derecho del arquero. Es el primero de los tres goles que haría esa tarde. “La noche anterior dormí con los botines puestos”, recuerda.

¿Por qué?

Porque me quedaban chicos y quería estar cómodo al otro día.

¿Los estaba estirando?

Sí, eran un número más chicos y los otros no llegaron a tiempo. La única manera de amoldarlos era usándolos, pero no había tiempo, porque llegaron la tarde anterior al partido. Los mojé y me los puse, a ver si se estiraban un poquito. Al otro día me quedaban bien (ríe). Siempre usé medio número más chico, para sentir el pie compacto.

Usted compartía la habitación con Caniggia...

Él tenía el botín roto. Le cortaron una parte para que no le presionara la uña: lo habían pisado en el entrenamiento.

¿Jugó así?

Jugó así. Hay muchas cosas que los jugadores de la Selección hacen que la gente desconoce.

¿Por ejemplo?

Muchas lesiones las esconden.

¿Se lo esconden al médico?

Muchas veces no le dices nada al médico porque le cuenta al técnico. Y este pone a otro y te quedas fuera. Por eso, ver que critican a estos chicos me da bronca. Están forrados en plata, la mayoría ganó todo lo que se pueda ganar y vienen acá y lo único que les puede pasar es perder. En las eliminatorias lo único que podía pasarle a Argentina era perder, porque si ganaba era lo normal.

Clasificarse era lo normal...

¡Y si no, no se hacía el Mundial! ¿Sin nosotros (ríe)?

¿‘Sentir la camiseta’ es un concepto estúpido?

No. Se siente. No sé explicarlo. Juegas para estar en la Selección.

¿Jugaba pensando en que lo vieran?

Juegas sobre todo para eso.

¿Cómo aguantan siete partidos en un mes?

La cabeza es más importante que cualquier parte del cuerpo.

¿Puede anular un dolor?

Mil por mil.

¿Anuló dolores con la cabeza?

Al otro día que dije que no jugaría más no me podía levantar por el dolor de tobillo. Debí dejar de jugar dos años antes.

¿Qué pasaría si Argentina falla en Rusia 2018?

Nada. Hay esperanza porque tenemos al mejor del mundo y fenómenos que están muy bien en sus clubes. Si pensamos que no salir campeones es un fracaso, está mal. Capaz se juntan y en 15 días son una máquina. Y si no salimos campeones, no pasa nada, aunque suene feo. Es fútbol: un día enganchan y meten cinco en un partido. Y por ahí empatan y se van. Hoy no somos una máquina. Y cuando fuimos una nos volvimos en la primera ronda. El Mundial no siempre lo ganan los mejores, a pesar de que Alemania está siempre en la semifinal.

La Selección no andaba nada bien en el 86...

Me encanta escuchar a Bilardo. Las historias que cuenta son de película. El tipo laburó, laburó y pudo. No tenía nada a favor. Y se trajeron la Copa del Mundo.

EMILSE PIZARRO
LA NACIÓN (Argentina) - GDA
En Twitter: @emipizarro

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