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Un especial de EL TIEMPO y Futbolred

El último adiós del capitán Mario Alberto Yepes

AFP

Sin nostalgia. Así habla Mario Yepes ahora, cuando probablemente ha jugado su último partido con la Selección Colombia de fútbol. Fue una historia de más de 100 partidos que terminó en el estadio Arena Castelao de Fortaleza, tal vez la ciudad más cálida de Brasil, la más indicada para decir adiós y eternamente gracias al señor capitán de este barco.

Luce una sonrisa amplia, como de papá orgulloso. Porque eso ha sido Mario para cada uno de los que estuvieron en Brasil y también aquellos que hicieron parte del proceso de la clasificación a esta cita. A sus 38 años ha asumido el rol de quien escucha y orienta en las situaciones apremiantes, quien manda y regaña cuando el muchacho quiere equivocar el camino, quien analiza los riesgos y aconseja desde la buena fe, quien motiva cuando sabe que el ánimo está tocando los bordes (el de arriba y el de abajo), quien ejerce en la familia un trabajo que se llama crianza. Así que a papá le ha llegado la hora, a pesar que aún es joven para eso, de soltar la mano del niño y verlo convertirse en adulto.

Es probable que no está más en el camerino para resolver personalmente todo lo que hasta aquí ha tenido que resolver para que Colombia haya vuelto a un Mundial después de 16 años y para que haya logrado la clasificación histórica a la fase de cuartos de final. Dejó todo lo que tenía y ahora sólo le queda confiar en que eso sea suficiente base. El resto de la historia la contarán los James, Quinteros, Cuadrados y demás pupilos que busquen en cuatro años lo que él consiguió en Fortaleza: la consagración.

¿Tiene la sensación de una meta cumplida en Brasil?

Estamos contentos de lo que hemos logrado, de que Colombia estuviera paralizada por nosotros. Estoy muy orgulloso del trabajo de todos, de mis compañeros, del cuerpo técnico, del comité ejecutivo de la Federación (Colombiana de Fútbol, FCF), de todos los que intervinieron para llevar a Colombia al lugar donde se tiene que mantener de ahora en adelante. A partir de mañana hay que empezar a trabajar para eso, para que Colombia no salga de su sitio porque todo el mundo esta semana, en estos días y por un buen tiempo va a seguir hablando de Colombia.

¿Qué se dice en esa última charla en el vestuario, qué se puede contar?

No, esas son cosas que se quedan en el vestuario.

¿Qué mensaje tiene para la gente ahora que termina un ciclo?

Agradecerles el apoyo incondicional hacia mi carrera y hacia mi trabajo. Seguramente que yo con mucho orgullo y con mucho trabajo he querido llevar a Colombia al mundial que se merece.

¿Qué plan tiene para el futuro?

Ahora voy a descansar, fue un Mundial muy bien vivido y me merezco unas buenas vacaciones.

¿Y después?

No, todavía no es momento de pensar más allá. Hay que descansar ahora.

¿En Brasil cumplió su sueño y deja una nueva generación andando?

Exactamente, la generación que queda es excelente, sumando a los muchachos que vienen subiendo, que también son jugadores muy importantes. Aquí tenemos que pensar en que hemos dejado el listón bien alto y hay que empezar a trabajar desde mañana para que esto se mantenga siempre así.

Gracias por este Mundial y por todos sus intentos previos…

Estamos muy contentos. Tristes sí por la derrota pero nos vamos con la cabeza arriba, la verdad es que el pueblo colombiano se merecía un Mundial así de parte de nosotros. El compromiso que habíamos hecho en la despedida de la Selección era darlo todo y eso fue lo que se hizo, se vino a dar todo y se dio, en realidad, lo que más se pudo.

¿Fue su último partido con la Selección?

Probablemente sí.

Colombia era la que mejor fútbol desarrollaba para muchos críticos, ¿qué faltó contra Brasil?

Fue un partido difícil que estaba para los dos, tal vez nosotros tuvimos para haber llegado más lejos pero no se pudo.

¿Algún sinsabor de ver que sí se podía ganar?

Seguramente que sí, por cómo se dio el partido, sabemos que Colombia no solo lo pudo empatar sino que pudo lucharlo después en los 120 minutos adicionales si hubiéramos llegado.

¿Se sufrió en ese último partido el arbitraje esperado cuando se enfrenta al local?

Yo repito el Twitter que tiró de Falcao: empiecen a jugar que el árbitro no vino. Siempre hablar del árbitro después de una derrota es difícil, pero sí estuvo muy, muy regularcito.​

JENNY GÁMEZ
Enviada especial de ADN
Fortaleza (Brasil)

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