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Voces de esperanza para la transformación de Quibdó
Quibdó

Quibdó tiene 61.319 víctimas del conflicto armado casi la mitad de la población estimada en 130.825.

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César Melgarejo / EL TIEMPO

Voces de esperanza para la transformación de Quibdó

Quibdó tiene 61.319 víctimas del conflicto armado casi la mitad de la población estimada en 130.825.

Más de 35.957 personas participaron en el programa Liderando por la Paz en Quibdó.

En casi cinco años, el programa Liderando por la Paz llegó a 35.957 personas en Quibdó, con actividades en pro de la restauración de los derechos de las víctimas del conflicto que, según el Registro Único de Víctimas (RUV), son 61.319 personas, un poco menos de la mitad de la población de Quibdó estimada en 130.825 habitantes.

Klaus, jefe de la oficina de cooperación de la alcaldía de Quibdó, resaltó que la población víctima ha venido creciendo en los últimos 30 años de manera exponencial y en la mayoría de los casos no ha contado con la mejor atención posible. “Es una población que cuando no se le atiende en las mejores condiciones, nosotros como funcionarios estamos agudizando su situación y generando mayores traumas”, dijo.

Por ello, trabajó de la mano con el programa para el mejoramiento físico del Centro Regional de Atención a Víctimas (CRAV), que recibe aproximadamente a 100 personas al día, y que hoy también encuentran un mejor talento humano “orientado a que la atención sea mucho más humana, sensible y eficiente para que no estén de un lado para el otro”, explicó.

La de Klaus, Lorena y Yordi son solo tres voces de las más de 35.957 personas participantes en Quibdó con el programa Liderando por la Paz; sus historias son ejemplo de transformación y liderazgo en sus territorios.

Lorena resalta su cultura

Lorena tiene un emprendimiento de ropa afro.

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César Melgarejo / EL TIEMPO

Lorena es una mujer que capta la atención de inmediato cuando entra en algún lugar. Los coloridos y alegres diseños de su vestuario se roban las miradas. Y su seguridad al hablar la convierten en el ejemplo de una mujer empoderada de Quibdó.

Precisamente, esa tela afro con la que tanto resalta es su principal insumo para poder contar historias a través de las prendas. “Todas las figuras siempre van a representar la cultura afro: símbolos, líneas, puntos y figuras geométricas”, explica.

Los nombres de las colecciones también reflejan esas culturas afrocolombianas y los recursos naturales de su departamento: el Chocó. Por ejemplo, hay una colección denominada ‘Al son de la Chirimía’ que habla de las costumbres y tradiciones del departamento, “básicamente consta de faldas largas y bien anchas, porque en San Pacho la Chirimía se baila con esas faldas”, explica Lorena.

Otra colección se llama ‘Dendrobátide’ que hace alusión a los recursos naturales con los que cuenta el Chocó, “los dendrobátidos son unas ranas venenosas que se caracterizan por tener colores llamativos”, aclara Lorena y añade “también está la colección ‘Mis raíces’, que se caracteriza por los colores de la tierra”.

Lo que pocos saben es que ella es la diseñadora de sus propios trajes, un talento empírico que descubrió en el curso de empoderamiento económico del programa Liderando por la Paz. Su emprendimiento se llama Afroestilo y actualmente cuenta con un local en el barrio Jardín de Quibdó y emplea a cinco personas, entre ellas dos madres cabeza de hogar.

De la mano de su socia y prima, Yahiris, elaboran las prendas de vestir impregnadas de historia afro.Hacen colecciones particulares, como las mencionadas, pero también
diseñan ropa por pedido a gusto de cada comprador.

Su idea fue una de las seleccionadas para ser materializadas por el programa Liderando por la Paz, por lo que recibió insumos para sacar adelante la producción y la comercialización de las prendas.

“Yo llegué en cero, pero con la ayuda y el trabajo de profesionales logré sacar esa idea adelante. Aprendí a entender al cliente, saber cómo tratarlo y adquirí habilidades para manejar los recursos”, explicó Lorena.

Al principio, confeccionaba junto a su prima desde su hogar. Pero, luego, se acercaron al Sena, quienes también creyeron en sus ideas y las apoyaron económicamente para conseguir más maquinarias y el local.

“Fundación PLAN ha sido uno de esos pilares fundamentales para que Afroestilo sea lo que es hoy porque ahí nació. Me dieron las bases para sacar esta empresa adelante, me dieron motivación, me dijeron: ‘Tú si puedes, lo vas a lograr’ y hoy siento que lo hemos logrado”, explica orgullosa.

Actualmente, Lorena está capacitándose para mejorar sus conocimientos en diseño, por lo que está haciendo un curso de patronaje y diseño de prendas de vestir.

Fue a través de unas amigas del barrio, quienes estaban participando en el programa de empoderamiento económico, que Lorena decidió llenar los requisitos y empezar el proceso de formación en el año 2018.

“La verdad a mí siempre me ha gustado capacitarme, estar en todo, si sale un curso, hacerlo y enriquecer el conocimiento”, agrega.

Finalmente, logró materializarlo en el 2019 y aunque ha pasado por momentos difíciles, como la pandemia que afectó sus ventas, resalta que los sueños sí se pueden cumplir y que Afroestilo es una muestra de que vale la pena luchar por ellos.

Yordi es un multiplicador de paz

Es un ejemplo de jóvenes que dan ejemplo de igualdad a partir de sus aprendizajes.

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César Melgarejo / EL TIEMPO

Yordi es un joven apasionado por los medios audiovisuales, el liderazgo, la igualdad y la política.

Tiene la convicción de que los jóvenes están teniendo una participación efectiva en espacios donde sus propuestas son tenidas en cuenta. Y él es un ejemplo de ello.

Siempre le apuesta a la paz, por lo que está comprometido con las acciones que contribuyen a la construcción de esta en el territorio que tanto ama y que lo vio crecer: Quibdó.

Gracias a su liderazgo en este tema, pudo tener acercamientos con autoridades del orden nacional en un encuentro en Bogotá para hablar sobre el Acuerdo de Paz y cuál es el papel de los jóvenes en este.

“Sabemos que en el Pacífico hay muchas víctimas del conflicto armado, escuchar los relatos fue muy bonito y significativo, ver cómo en ese proceso exponían lo que les había pasado, y ver cómo muchos lloraron recordándolo es una experiencia que marca bastante”, expresó.

En estos encuentros pudo intercambiar sus ideas con funcionarios del alto Gobierno. Y aunque antes veía una barrera entre el Estado y las personas del común, destaca que el programa Liderando por la Paz logró crear una cercanía entre ambos y que desde ahí su visión cambió. “Nosotros como jóvenes nos comprometimos con el proceso de paz, ya que no son solo los siete puntos del Acuerdo, sino que como sociedad tenemos un papel importante en ese proceso de reparación y no repetición”, dijo.

Además, asegura que al conocer a muchas personas que estuvieron junto a él, fue tomando lo positivo de cada una de ellas hasta formarse en el ser que es hoy. Entre ellas, está su familia, como él denomina a la Fundación PLAN, y que gracias a que hizo parte de varios proyectos logró transformar su forma de ver la vida y multiplicar esa visión a los otros jóvenes de su comunidad y de Quibdó.

Una de las estrategias que más lo marcó fue ‘Masculinidades Transformadoras’, que, en palabras de Yordi, es un proceso de reconstrucción: “Cuando hablamos de estos procesos, desvirtuamos roles, cambiamos planteamientos de la sociedad y empezamos a crear espacios donde nos cuestionamos sobre qué hemos hecho mal y qué hace que las mujeres se vean excluidas en un territorio, la sociedad o en el entorno en el cual yo me encuentro”. Por ejemplo, explicó, la masculinidad se asocia a fuerza, a hombre, a varonil, a no tener miedo, a no llorar, a llevar la batuta en la casa.

Entonces, con la estrategia de Masculinidad Transformadora de Género “hablamos de un proceso de deconstrucción, de algo que ya está construido y que vamos a construirlo de nuevo porque está mal planteando y toca reformarlo”, añadió Yordi.
Fue así como en consenso con el grupo llegaron a la conclusión de que el hombre es un ser humano que llora, que puede compartirse las labores del hogar con su esposa o madre, y que puede hablar con otros hombres de temas emotivos, tener referentes masculinos, entre otros aspectos. “Las mujeres siempre están buscando la igualdad, pero si nosotros no cedemos y no iniciamos ese proceso no lo vamos a poder construir”, aclaró.

Otro de los proyectos consistió en la elaboración de cortometrajes mientras era estudiante de grado once. Su grupo eligió el tema de las fiestas de San Pacho, una festividad tradicional de Quibdó. “Grabamos con nuestros teléfonos y un micrófono de solapa, fue un proceso maravilloso. Aunque no teníamos instrumentos, nosotros hicimos el sonido; por ejemplo, prendimos una moto para hacer el sonido del tambor. El corto logró llegar hasta un festival en Cartagena”, concluyó.

+CONTENIDO, un proyecto de contenidos editoriales especiales, con el auspicio del Gobierno de Canadá y Fundación PLAN.

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