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Llamado a parar la violencia y respetar los derechos del pueblo negro
Comisión de la Verdad

El reconocimiento se realizó el pasado 11 de diciembre en el Museo Histórico de Cartagena.

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Yomaira Grandett

Llamado a parar la violencia y respetar los derechos del pueblo negro

La Guardia Cimarrona custodió el reconocimiento que hizo la Comisión de la Verdad en Cartagena.

No fue casualidad que desde el Museo Histórico de Cartagena, ciudad que en el siglo XVI ya era el principal puerto esclavista del Caribe, se realizara el octavo encuentro de ‘Reconocimiento de la verdad del pueblo negro, afrocolombiano, palenquero y raizal’, liderado por la Comisión de la Verdad.

Fueron unos 196.000 africanos los que entraron por este puerto entre los años 1500 y 1640, según estimaciones de historiadores.

“El Museo Histórico de Cartagena es un espacio que albergó experiencias dolorosas para el pueblo negro, como fueron la esclavitud, la violencia y la discriminación. Este lugar es para la memoria de hechos que no se pueden repetir. A su vez, también es escenario de las resistencias por la libertad, la cultura y la autodeterminación de hombres y mujeres negras”, dijo durante la presentación del espacio Josefa Hernández, palenquera y documentadora de la Comisión de la Verdad, durante el reconocimiento realizado el 11 de diciembre.

Si bien la esclavitud en Colombia se abolió en 1851, esto no significó el fin de las dificultades para el pueblo negro, sino todo lo contrario: el aumento y la aparición de otras expresiones violentas.

El conflicto armado se ensañó particularmente con los miembros de estas comunidades; no en vano, según cifras de la Red Nacional de Información al 31 de octubre de este año, han sido 1’144.486 afrodescendientes víctimas del conflicto armado. Además, entre 2015 y 2019, 217 líderes de esta etnia fueron asesinados.

“En las comunidades del pueblo negro aún persisten las masacres y acciones violentas que ponen en riesgo los territorios ancestrales y constantemente cobran vidas. Espero que este reconocimiento no solo nos haga reflexionar sobre la historia de discriminación en este país, sino que sea un llamado a parar la violencia y a respetar los derechos del pueblo negro”, reflexionó el comisionado de la verdad Leyner Palacios, quien el pasado 2 de diciembre recibió el premio ‘Defensor del año’, entregado por la organización Diakonia y la Iglesia de Suecia.
El legad

Para nosotros,
la tierra no es riqueza, es vida.
Fue lo que escuché decir a un poblador en la región del Pacífico, y también me lo dijeron en San Andrés y en Palenque

El legado de Ángela

Gran parte de este reconocimiento de la verdad fue posible gracias a la labor de la comisionada María Ángela Salazar, quien falleció el pasado 7 de agosto por covid-19.
Precisamente, durante el reconocimiento se le hizo un homenaje a María Ángela, en medio de los testimonios de algunos casos de lo vivido por los pueblos negros, que si bien no son exclusivos de las zonas donde se narran, sí ejemplifican buena parte de lo que sucede en el país.

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La Guardia Cimarrona de San Basilio de Palenque, primer pueblo libre de América y la autoridad tradicional y de justicia, fue la encargada de resguardar el encuentro por la verdad, en Cartagena.

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El olvido de las islas de San Andrés

“Es complicado vivir en una isla pequeña con pocas ofertas de empleo y con una situación de sobrepoblación, entonces muchos optan por migrar, ese es el éxodo raizal”, explica Jairo Rodríguez, con estudios en derechos humanos.

A este departamento, al que muchos viajan de turismo, también ha llegado el conflicto armado.

La gente en el interior del país cree que aquí no hay grupos armados al margen de la ley. Aquí los hay y, además, sicariato y extorsiones”, dijo Alberto Gordon May, pastor de la iglesia New Life, quien mostró preocupación por el olvido de la lengua propia, el Creole.

Adicionalmente, los raizales sienten que hay un olvido histórico y sistemático del Estado colombiano. “Qué triste que hayamos entrado a la agenda del Gobierno Nacional por un huracán (Iota). Tenemos una cultura diferente, pero somos colombianos, por lo que mi llamado es a que nos tengan en la agenda”, dijo Dilia Robinson Davis, lideresa raizal.

Qué triste que hayamos entrado a la agenda del Gobierno Nacional por un huracán

La lucha de los palenqueros

A pesar de ser el primer pueblo libre de América, San Basilio ha sido lugar de asesinatos y desplazamiento.

“La gente compraba las cosas antes de que fueran las 4 de la tarde, porque las calles se quedaban solas. Se sentían personas caminando, pero nadie sabía quiénes eran.
Aquí, en San Basilio de Palenque, hubo mucho miedo”
, contó Dionisia Herrera Torres, hija de padres desplazados por la guerrilla y hermana de Julio, quien fue asesinado el 3 de febrero de 2001.

Según el Registro Único de Víctimas, a corte del 31 de octubre de este año, el 98 % de los habitantes de San Basilio de Palenque, Bolívar, primer pueblo libre del continente, han sufrido desplazamiento forzado.

“Los palenqueros resistimos todo este conflicto y toda esta problemática porque eso lo llevamos en la sangre. Nosotros sabemos que somos guerreros, que venimos de descendientes africanos, de unos esclavizados y de unos hombres y mujeres que lucharon”, dijo Moraima María Simarra, docente de San Basilio.

Hoy, a pesar de lo vivido, esta población está orgullosa de mantener muchas de sus manifestaciones culturales, como la Guardia Cimarrona, la autoridad tradicional y de justicia de este corregimiento.

Los palenqueros resistimos todo este conflicto y toda esta problemática porque eso lo llevamos en la sangre

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Durante el reconocimiento se entonó el himno naciona en lengua palenquera.

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La falsa riqueza en Buenaventura


‘Nosotros logramos contabilizar en solo el año 2000, más o menos 17 masacres’: Danelly Estupiñán.

Aparición de cuerpos sin vida en los manglares, violaciones a mujeres, asesinatos masivos, sicariato y la prohibición de acceso a lugares del municipio fueron algunas situaciones que vivieron los habitantes de Buenaventura hacia el año 2000.

Entre 1985 y 2020 se registraron 224.562 víctimas declaradas en este municipio, lo que representa el 86 % del total de la población.

“Nosotros logramos contabilizar en solo el año 2000, más o menos 17 masacres, donde perdieron la vida 211 personas, sobre todo jóvenes afrocolombianos”, afirmó Danelly Estupiñán, lideresa de Proceso de Comunidades Negras, quien agregó que la relación que tiene el Estado con Buenaventura es netamente económica por el puerto, que genera gran riqueza pero que toda se va para el interior del país y en el municipio queda la desesperanza y las masacres.

Sumado a esto, el pueblo negro afirma que muchas veces el desarrollo de proyectos fue a espaldas de la comunidad, llegando al despojo, haciendo que ya no fueran propietarios de la tierra, sino trabajadores en sus propios territorios.

La resistencia

El pueblo negro se caracteriza por su fortaleza y sus aportes a la paz

Mujeres negras marcadas con hierros al rojo vivo como lo hacen con el ganado, racismo en las ciudades del país, hijos producto de violaciones, invasión del narcotráfico y la minería ilegal en sus territorios, bombardeos, desplazamientos, exilios y masacres: son solo algunos hechos de la larga lista que ha vivido el pueblo negro, afrocolombiano, palenquero y raizal en el marco del conflicto armado.

A pesar de esto, esta comunidad no se rinde y a través de su cultura y tradiciones hacen un ejercicio de resistencia.

Parte de lo que nos mueve está representado en el tambor, la danza, nuestros jóvenes y niños. Queremos dejarle al país una experiencia más animadora, donde no solo se cuente el pasado doloroso, sino que sea una experiencia donde los niños puedan vivir y jugar en paz”, comentó el comisionado Leyner Palacios.

Dentro de los aportes a la paz que destaca el pueblo negro y que también han sido victorias importantes en su dignificación fue la Ley 70 de 1993, con la que se reconoce la propiedad colectiva de la tierra de las comunidades afrocolombianas que históricamente han habitado en un territorio, y la inclusión del tema afro en los acuerdos de paz.

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La Guardia Cimarrona le entregó al comisionado Leyner Palacios (izquierda) el bastón de mando que significa paz, autoridad y resistencia del pueblo afro.

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Responsables pidieron perdón al pueblo negroFarc

“Bojayá es algo que vamos a cargar toda la vida, a pesar de la generosidad con la que nos han tratado las víctimas. En la guerra tuvo que haberse cometido crímenes, por los cuales hemos pedido perdón”, dijo Rodrigo Londoño, exintegrante de las Farc, sobre el hecho en el que murieron 79 personas en Bojayá (Chocó) el 2 de mayo de 2002, cuando lanzaron un cilindro bomba a la iglesia donde se refugiaban personas de la comunidad.

Por su parte, Pastor Alape, exmiembro de las Farc, dijo: “Reiteramos nuestra solicitud de perdón a todos los pueblos negros, raizales y palenqueros por las afectaciones de este conflicto y esperamos que algún día puedan perdonarnos”.

Empresario bananero

El 11 de abril de 1988 en inmediaciones de Turbo (Antioquia) sucedió la masacre de Punta Coquitos, en la que 27 trabajadores bananeros afrodescendientes fueron asesinados por paramilitares en la hacienda San Jorge, propiedad de Mario Zuluaga, quien asumió la responsabilidad de este hecho.

“Tomamos la decisión de entrar a estos grupos paramilitares para que la guerrilla no se fuera a apoderar de la zona. De esa forma contribuimos a financiar esos grupos paramilitares(...) sabíamos que iba a morir mucha gente. Pido perdón a todas las víctimas porque murió mucha gente inocente. Nosotros estamos arrepentidos de eso”, dijo Mario Zuluaga.

Paramilitares

Más de 300 familias desplazadas y 11 muertos dejó la masacre de Mampuján, corregimiento del municipio de María la Baja (Bolívar), perpetrado en el 2000 por paramilitares.
“Algunos miembros de las Autodefensas, grupos armados, Ejército y Estado expresaban el machismo y el racismo. Los crímenes que cometimos las autodefensas bajo mi mando, como civiles agentes del estado de facto contra ustedes y sus comunidades son crímenes de Estado, que los instigó, tuvo presencia y dirección deliberada. Gracias por darme la oportunidad de poderme expresar ante ustedes. A todos ustedes, familiares y amigos pido perdón de todo corazón”, dijo en conversación telefónica el exmiembro de los paramilitares, Salvatore Mancuso, con las víctimas de Mampuján.

Exalcalde Vigía del Fuerte

Entre los años 1995 y 1997, el alcalde de Vigía del Fuerte (Antioquia) fue Wilson Antonio Chaverra, señalado por el exparamilitar Fredy Rendón, alias el ‘Alemán’, de entregarles mensualmente dinero y combustible a las autodefensas. Según Chaverra, esta decisión la tomó porque el municipio estaba cercado por las Farc.

“Yo no me quiero justificar, yo quiero pedir perdón públicamente por las afectaciones que sucedieron en mi municipio y en esta comunidad negra a la que pertenezco. Hoy me he dado cuenta de que ese remedio fue peor que la enfermedad. Estábamos sometidos por la guerrilla, pero los grupos paramilitares han sido una de las páginas más oscuras en la historia de nuestro país”, dijo Chaverra.

'Ustedes los negros han sido brutalmente mantenidos como colombianos de segunda': Francisco de Roux S.J., presidente de la Comisión de la Verdad
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En sus palabras, Francisco de Roux agradeció a la comisionada María Ángela Salazar, quien falleció el pasado 7 de agosto.

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La etnia negra es la de la resiliencia y la resistencia, que no se dejó vencer por la brutalidad de los que tuvieron el poder en un momento de la historia: los blancos, los europeos, la llamada civilización occidental. Gracias porque ustedes vuelven con la fuerza y la pasión de lo que fue la raza humana en sus orígenes, gracias porque este es el tiempo de su mensaje para todos nosotros sobre la grandeza del ser humano en la igualdad y la fraternidad.

Estamos para honrar toda la sangre negra derramada en Colombia y en América durante más de 400 años. Estamos para hacer sentir el grito de dolor y de indignación de quienes fueron vendidos como mercancías, de las mujeres y los hijos separados por los amos para cambiarlos por dinero.

Estamos para honrar a quienes murieron defendiendo con el corazón y con palos a los palenques; para reconocer como sociedad la estúpida manera de humillar a nuestros ciudadanos y ciudadanas negros en este país donde se dice con mentira que todos son iguales ante la ley y los derechos; estamos aquí en esta Comisión para el esclarecimiento de la Verdad en el conflicto, porque paradójicamente el conflicto en su barbarie hizo que todos perdiéramos en Colombia, pero que perdieran más y fueran afectados más los negros, las hermanas y los hermanos venidos de la grandeza afro, junto con los indígenas y los Rrom.

Aquí hay ciudadanos de primera y de segunda. Ustedes los negros, brutalmente, estúpidamente, racistamente, han sido mantenidos como los colombianos de segunda. Así los han tratado los gobernantes. Por eso el abandono del Chocó, del Cauca Pacífico, de Buenaventura, de los palenques de la Costa Atlántica.

Estamos para hacer sentir el grito de dolor y de indignación de quienes fueron vendidos como mercancías, de las mujeres y los hijos separados por los amos para cambiarlos por dinero

O superamos la exclusión y nos consideramos radicalmente iguales en esta Colombia, o aceptemos vivir en la victimización, la incertidumbre y la injusticia para siempre, como el más incapaz de los pueblos, que no tiene derecho a llamarse pueblo de humanos.

Ustedes fueron y siguen siendo tratados con la misma infravaloración e irrespeto por la guerrilla que cayó sobre el Pacífico, sobre Tumaco y el alto San Juan; por el paramilitarismo en el bajo Atrato y en Urabá; por los criminales del narcotráfico en Buenaventura. Sus mujeres bellas fueron utilizadas como botines de guerra. Sus niños fueron llevados a un conflicto que no era de ellos.

Por eso, para la Comisión de la Verdad, el racismo está a la base de nuestro conflicto a muerte sin término. Ustedes nos han ayudado a comprenderlo. A tomar consciencia de ello.

Por eso se hizo natural entre nosotros la desigualdad. Y ustedes pueblos del origen de la humanidad nos tienen que ayudar a encontrar el camino. Ustedes tienen una autoridad moral mayor porque han conocido en siglos de dolor la humillación, la negación de la libertad, el despojo de sus propios cuerpos, la invasión de los territorios donde sus comunidades se refugiaron y consolidaron, la violación de sus mujeres.

Ustedes pueden hablarle a Colombia, desde la verdad de su dolor, sobre la reconciliación que nos debemos, sobre la dignidad que solo es posible cuando es igual para todos y todas. Ustedes pueden ayudarnos a establecer los caminos de la no repetición de lo intolerable.

Gracias a los pueblos negros, a las comunidades afro, a los líderes y lideresas y a la Guardia Cimarrona que traen las tradiciones del continente africano donde aparecimos los seres humanos.

Gracias a las mujeres negras, a Ángela Salazar que nos acompaña desde lo más hondo, a los niños y niñas afro que son alegría, intuición, fortaleza espiritual y física.
Gracias por invitarnos a todos y todas a construir esta marcha hacia la convivencia.

*Una alianza de Contenidos Editoriales Especiales de EL TIEMPO y la Comisión de la Verdad, con el apoyo de la Unión Europea en Colombia. #EuropaCreeEnColombia

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