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María del Carmen tendrá vacaciones por primera vez en 15 años
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María del Carmen Suaza nació en Belén de Umbría, en Risaralda. Llegó a Bogotá hace 28 años.

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Archivo Particular

María del Carmen tendrá vacaciones por primera vez en 15 años

María del Carmen Suaza nació en Belén de Umbría, en Risaralda. Llegó a Bogotá hace 28 años.

Estaba contratada por Prestación de Servicios. Fue nombrada personal de planta del Distrito.

María del Carmen Suaza tiene 55 años. Es de Risaralda y ama trabajar como auxiliar de laboratorio en la Subred SurOccidente de Bogotá, en donde ha estado desde hace 15 años. Sin embargo, no ha tenido vacaciones desde entonces, dado que estaba contratada con Orden de Prestación de Servicios (OPS).

“Nosotros no tenemos periodos de vacaciones. Cada año acaba el contrato y uno queda en esa incertidumbre de si lo renuevan o no. Cuando uno quiere descansar unos días seguidos, debe pedirle a una compañera que se doble en los turnos, o cuadrar con la jefa para que le den uno o dos días y pagarle a alguien para que le haga esos turnos”, comentó la trabajadora de la salud.

A María del Carmen no le importa si debe trabajar fines de semana, hacer dos turnos seguidos o trabajar en Navidad, porque la pasión por su trabajo la motiva. “A mí siempre me gustó cuidar y ayudar a las personas. Todos saben que si no me encuentran en mi casa me encuentran en el hospital de Fontibón porque allí me la paso. Yo amo mi trabajo”, señaló la mujer, entre risas.

Sin embargo, su historia muestra las condiciones en las que trabajan los Prestadores de Servicio en el sector de la salud. Para dignificar su trabajo, la Alcaldía de Bogotá ha vinculado a la fecha a 901 médicos (as), enfermeros (as), auxiliares de enfermería, profesionales y técnicos (as) del sector salud que llevaban trabajando por OPS entre 10 y 20 años en la red pública hospitalaria de Bogotá.

En las cuatro subredes integradas de Servicios de Salud que conforman la red pública, se analizaron detalladamente las hojas de vida de quienes se postularon. Al vincularlos como funcionarios de planta, se les ofrece estabilidad y garantías laborales que dignifican su labor.

María del Carmen fue una de las auxiliares de laboratorio que pasó el concurso y fue nombrada de planta en la Subred SurOccidente de Bogotá. El 29 de octubre de este 2021 recibió la noticia y se posesionó el 11 de noviembre. Ahora está a la expectativa de saber, después de 15 años, qué es tomarse unas vacaciones de por lo menos tres semanas seguidas, sin preocuparse por quién la reemplazará en su trabajo.

“Estoy anhelando ese día, que llegará en un año. De hecho, no se imagina lo que fue haber descansado todo el puente festivo del 13 al 15 de noviembre. Yo hace años que no lo hacía. Me fui directo para el eje cafetero a visitar a mi hermana”, contó María del Carmen.

Cambio en su rutina

María del Carmen tiene dos hijos, de 28 y 33 años.

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Archivo Particular

Pertenecer a la planta de personal de la Subred SurOccidente ya cambió la vida de María del Carmen, comenzando con su traslado del hospital de Fontibón, donde estuvo los últimos 15 años, al hospital Tintal, que pertenece a la misma Subred:

“Allá llevo dos semanas, conociendo nuevas personas, adaptándome al lugar y demás, pero yo soy paisa, echada pa’ delante, y siempre hago muy buen ambiente. Cambia un poco mi rutina, claro, pero no importa”, comentó.

Agregó que su horario también se modificó. “Yo estuve trabajando los últimos ocho años en el turno de la noche, de 7 p.m. a 7 a.m. Ahora trabajo de 7 a.m. a 4:30 p. m. Ya no trabajo los fines de semana”.

Aseguró que, en sus primeras vacaciones, se irá a visitar a sus familiares: “La mayoría vive en el eje cafetero, mientras que mi mamá vive en los Llanos, bien adentro. Cuando tenga vacaciones voy a visitarlos a todos”, explicó.

Cumplió su sueño

Lleva 15 años trabajando en la red pública de Bogotá, por prestación de servicios

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Archivo Particular

María del Carmen llegó a Bogotá hace 28 años, con sus dos hijos Pedro Alejandro, hoy de 28 años, y Carlos Julio, que hoy tiene 33. “Llegué porque mi exesposo y papá de mis hijos fue trasladado por su trabajo a Bogotá. En esa época yo me dedicaba a cuidar a los niños, aunque tenía esta pasión por ayudar a la gente. Si alguien se lastimaba yo hacía las curaciones”, recordó María del Carmen.

En varias ocasiones tuvo la idea de estudiar algo relacionado con el área de la salud, pero su exesposo le indicaba que no podía dejar a sus hijos solos. “Siempre hubo como una piedra en el zapato. Yo también me encargaba de unos negocios independientes que tenía mi exesposo entonces ese sueño se fue como dejando de lado”, relató.

Hasta que un día su exesposo cambió de idea y la matriculó en un instituto, para realizar su tecnólogo en auxiliar de laboratorio. “No sé qué le dio, pero yo me fui contenta a estudiar y cuando llegaba me encargaba de mis niños. Me gradué e hice mis prácticas en el hospital de La Victoria, pero cuando fui a conseguir empleo, de nuevo hubo trabas de su parte”, recordó.

Pasaron unos años cuando se divorció. “En ese momento yo estaba muy mal. Mi mejor amiga, que me estaba apoyando en ese proceso, es arquitecta y en para entonces trabajaba en la construcción del hospital de Fontibón y me pidió mi hoja de vida. Yo llevaba años sin ejercer como auxiliar de laboratorio y creí que no me llamarían, pero así fue”, expresó María del Carmen.

Comenzó haciendo un reemplazo de unas vacaciones, y aunque nerviosa, se las arregló para recordar lo estudiado e ir aprendiendo. Luego, la volvieron a llamar para reemplazar a una compañera que estaba incapacitada.

“En esa época me llegó la plata de la venta de una casa y mi mejor amiga me convenció de que la invirtiera para estudiar enfermería, que era mi sueño”, indicó la mujer.

Para la misma fecha, le ofrecieron trabajo en el hospital de Fontibón, en el turno nocturno. “Entonces me tocó dividir mi rutina entre mis estudios, el turno y mis hijos. Pero cumplí con todo y a los 39 años me gradué de enfermería”, relató María del Carmen, orgullosa.

Hace cuatro años, trabajando en el hospital de Fontibón, conoció a su actual esposo, Gustavo Martínez González, auxiliar de enfermería, que conquistó con mucho esfuerzo su corazón. “Después de todo lo que viví no quería saber de amor. Pero en Gustavo vi esa pasión y ese compromiso por los pacientes como yo la tengo. Es un hombre comprensivo y muy dedicado”, concluyó la mujer.

Bogotá está Mejorando con más inversión social para su gente.

+ CONTENIDO es una alianza de Contenidos Editoriales Especiales de EL TIEMPO y la Alcaldía Mayor de Bogotá.

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