Las virtudes traen buenos amigos

Las virtudes traen buenos amigos

Los 70 años de la diplomacia de la República Popular China.

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Política en ChinaEntre China y América Latina y el Caribe, existen contactos de larga data y una amistad mutua a pesar de la distancia física que les separa.
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Por: MÁS CONTENIDO
01 de octubre 2019 , 12:00 a.m.

Los 70 años de la República Popular China constituyen una época en la cual su diplomacia ha avanzado con grandes desarrollos sin cesar a pesar de las tormentas. A lo largo de los 70 años, los amigos de China se han incrementado continuamente. Sobre la base de los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica, China ha establecido y desarrollado activamente relaciones de cooperación amistosa con todos los países del mundo.

El número de los países con relaciones diplomáticas con China ha pasado de unas decenas al inicio de la Fundación de la República Popular China a 178 en la actualidad. China consiguió asociaciones sinceras con los países que tienen lazos diplomáticos, adhiriéndose al principio de igualdad, respeto y beneficio mutuos y ganancia compartida para todos los países, sean grandes o pequeños. Los mecanismos de cooperación integral entre China y los países en desarrollo ya tienen todos los países en desarrollo incluidos, los cuales junto con las relaciones bilaterales, han creado una red de asociación entre China y los países mencionados con los que compartimos las mismas ideas y mentalidades.

China ha contribuido incesantemente con su sabiduría al mundo. Durante la década 50 del siglo pasado, a fin de apoyar los movimientos de independencia y liberación de muchos países nacionales, defendiendo su soberanía de Estado y la integración territorial, China presentó los principios de respeto a la soberanía y la integridad territorial, no agresión, no interferencia en los asuntos internos, igualdad y beneficio mutuos, así como coexistencia pacífica (los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica), los cuales se han hecho uno de los principios básicos de las relaciones internacionales de todos los países.

Por el momento, estamos enfrentándonos a enormes transformaciones de nuestro mundo, algo invisible desde hace un siglo. Conformándose a la tendencia de la época, China propuso la construcción tanto de un Nuevo Tipo de Relaciones Internacionales como de una Comunidad de Destino Común de la Humanidad, así como los conceptos de gobernanza, de desarrollo y de seguridad globales, que tienen como su núcleo el espíritu de la deliberación en común, la construcción conjunta y el codisfrute. Estos proyectos chinos aparecen cada vez más en los documentos de los organismos internacionales como la ONU.

A lo largo de los 70 años, China se ha acercado cada día más al centro del escenario mundial. China aplica la política exterior de paz bajo el principio de independencia y autodecisión. Siempre insiste en la justicia de la comunidad internacional siendo un gran país con responsabilidad. Siempre se opone con firmeza al hegemonismo, la política de poder, el unilateralismo y el proteccionismo. Siempre sale en defensa de los intereses de los países en desarrollo, lleva a cabo con sinceridad cooperaciones amistosas de beneficio mutuo sin intervenir en los asuntos internos de otros países ni imponer su propia voluntad a la tercera parte.

Por lo tanto, el carisma, la afinidad y la influencia de la diplomacia China se sienten sin necesitar hacer nada adicional y se eleva natural y constantemente la posición de China en los asuntos globales. Según algunos académicos famosos, sin duda alguna, en la actualidad si falta la participación de China, los asuntos internacionales carecen de representatividad.

La iniciativa de construcción conjunta de la franja y la ruta

Hace seis años, el presidente de China, Xi Jinping, propuso innovadoramente la Iniciativa de Construcción Conjunta de la Franja y la Ruta (la Franja Económica de la Ruta de Seda y la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI). Esta Iniciativa se basa en el principio de la deliberación en común, la construcción conjunta y el codisfrute, y se dedica a fortalecer la coordinación de políticas, la conexión de infraestructuras, la facilitación del comercio, la integración financiera y la comprensión mutua entre los pueblos de los países relacionados.

Es un producto público ofrecido por China para promover el desarrollo económico y la conexión del mundo. Es una iniciativa con origen en en China pero perteneciente al mundo; tiene sus raíces en el largo curso de la historia pero está orientada hacia el futuro; se centra en Asia, Europa y África pero está abierta a todos. Se trata de una iniciativa encaminada al desarrollo pacífico y la cooperación económica, y no a la búsqueda de alianzas geopolíticas o militares. Es un proceso de apertura, inclusión y desarrollo común, no uno destinado a crear pequeños círculos de puertas cerradas o establecer un “Club de China”. No vamos a establecer divisiones en función de las ideologías ni practicar juegos de suma cero.

En abril de 2019, el segundo Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional se llevó a cabo exitosamente en Beijing, con la participación de 38 jefes de Estado y de gobierno, 40 responsables de las organismos multilaterales como el Secretario General de la ONU y la Directora del FMI, así como 6.000 invitados de 150 países y 92 organismos internacionales. Todos los participantes apreciaron altamente los logros destacados de la construcción conjunta de la Franja y la Ruta en los seis años, considerando que es una ruta de oportunidad que ya entró en la nueva etapa de desarrollo, y el siguiente paso debe ser perseverar en el principio de la deliberación en común, la construcción conjunta y el codisfrute, insistir en el concepto de apertura, ecología y honestidad, promoviendo el avance de la iniciativa hacia la orientación de alta calidad.

Las relaciones entre China, América Latina y el Caribe

Entre China y América Latina y el Caribe, existen contactos de larga data y una amistad mutua a pesar de la distancia física que les separa. Hace más de 200 años, llegaron a este continente los primeros chinos, quienes hicieron contribuciones con sangre y sudor al proceso de la independencia, emancipación y progreso nacionales de los países de esta región.

En 1960 Cuba se convirtió en el primer país de América Latina y el Caribe en establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China, hecho que abrió un nuevo capítulo de la amistad sino-latinoamericana. Actualmente China tiene relaciones diplomáticas con 24 países de la región, entre ellos, nueve gozan de una asociación estratégica o un nivel aún más alto con China.

Se ha profundizado la confianza mutua política entre ambas partes. Entre China y la región latinoamericana y caribeña, no hay rencores históricos ni conflictos de intereses realistas. Siendo ambas partes países en vías de desarrollo, se enfrentan a similares tareas de desarrollo y estabilidad, y tienen amplios intereses comunes.

Tanto China como América Latina y el Caribe persisten en los principios del respeto mutuo y la igualdad, en apoyar a la otra parte a escoger el camino de desarrollo que corresponde a las peculiaridades domésticas, en no intervenir en los asuntos internos de otros países y en brindar firme respaldo recíprocamente el uno al otro en el núcleo de sus temas de interés En 2014, los líderes de China y América Latina y el Caribe, reunidos colectivamente en Brasilia por primera vez en la historia, decidieron crear el Foro China-CELAC (la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), lo cual ofreció una nueva plataforma para promover a nivel superior el desarrollo de los lazos entre ambas partes.

Se han alcanzado resultados fructíferos de la colaboración sustancial. En 2018, el comercio entre ambas partes, que es cada días más diversificado y equilibrado, sobrepasó históricamente los 300.000 millones de dólares, cifra con la que China se mantiene establemente como el segundo socio comercial de América Latina y el Caribe.

Son más de 200 empresas chinas que operan o invierten en esta tierra, que ofrecen de manera acumulada más de 180 mil empleos locales. Hacia finales de 2017, el stock de inversión directa de China en la región alcanzó 387.000 millones de dólares, mientras las áreas de inversión se han extendido de los campos tradicionales como los recursos, la energía y la infraestructura al desarrollo agrícola, la fabricación mecánica, la economía digital, entre muchos otros. Los hechos han sido testigos de que el capital chino no es una trampa sino que está impulsando enérgicamente el desarrollo socio-económico local.

Hasta la fecha son 19 países de la región que han firmado documentos de colaboración sobre la Iniciativa de la Construcción Conjunta de la Franja y la Ruta, lo cual permitirá que la colaboración entre ambas partes se siga desarrollando a velocidad acelerada en una plataforma más elevada.

Se ha profundizado la amistad entre los pueblos. China ahora cuenta con 43 Institutos Confucio en América Latina y el Caribe y un Centro de Cultura China en México. Se nota en todos los lugares de la región la fiebre por el idioma chino y por el país y cada día hay más estudiantes de la región que realizan estudios en China con becas del Gobierno chino.

Son frecuentes las visitas mutuas de grupos artísticos. En cuanto a los vuelos directos, ya contamos con 6 líneas entre China y la Ciudad de Panamá, Sao Paulo, la Ciudad de México y La Habana. La ciencia y la tecnología modernas están reduciendo notablemente la distancia geográfica y la diferencia de hora entre China y este continente. Todo esto favorece las comunicaciones entre los pueblos así como la colaboración y el intercambio en las áreas en la cultura, la literatura, el arte, la educación, la justicia, el turismo, la prensa, entre otras. Con la creciente profundización del conocimiento mutuo entre los pueblos, se arraiga más la amistad tradicional sino-latinoamericana.

El rápido desenvolvimiento de la cooperación entre China y América Latina y el Caribe ha sido el objetivo de las indebidas envidias, sospechas y angustias de unas pocas fuerzas terceras, quienes empiezan a lanzar campañas de estigmatización en contra de las relaciones sino-latinoamericanas. La parte china quiere enfatizar que la colaboración que mantenemos con América Latina y el Caribe se basa en el respeto mutuo, la igualdad y el beneficio recíproco, cuya esencia es la colaboración sursur.

China nunca ha tenido ninguna consideración geopolítica en esta región ni busca formar una zona de influencia, tampoco participa en el llamado juego de estrategia. La colaboración entre china y la región, que corresponde a las necesidades de ambas partes, no está en contra de ninguna tercera parte ni está bajo su influencia.

El presidente Xi Jinping, quien ha visitado cuatro veces a América Latina y el Caribe, ha realizado el completo cubrimiento de los encuentros bilaterales con sus homólogos de la región con quienes ha establecido amistad personal y excelentes relaciones de trabajo para promover el desarrollo de los vínculos bilaterales y el sino-latinoamericano y caribeño.

En el próximo noviembre, el presidente Xi Jinping pisará por quinta vez esta tierra. Estoy convencido de que esta visita inyectará mayor dinamismo en las relaciones entre China y América Latina y el Caribe y elaborará un nuevo proyecto de su futuro desarrollo.

¿A dónde se dirige la diplomacia china?

China enarbolará la bandera de la paz, el desarrollo, la cooperación y el ganar-ganar, se atendrá escrupulosamente a una política exterior cuyo propósito es salvaguardar la paz mundial y fomentar el desarrollo en común, desarrollará firme e invariablemente la amistad y la cooperación con los demás países sobre la base de los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica, e impulsará la construcción de un nuevo tipo de relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo, la equidad y la justicia, la cooperación y el ganar-ganar.

Persistimos en que los pueblos de los diversos países aunemos nuestras voluntades y esfuerzos, construyamos una comunidad de destino de la humanidad, así como un mundo caracterizado por la paz duradera, la seguridad universal, la prosperidad de todos, la apertura y la inclusión, la limpieza y la hermosura. Hay que respetarse mutuamente y efectuar consultas en pie de igualdad, repudiar resueltamente la mentalidad de la Guerra Fría y la política de fuerza, y seguir un nuevo camino en las relaciones interestatales, el camino del diálogo en vez del de la confrontación y el de la asociación en lugar del de la alianza.

Hemos de persistir en resolver las disputas por medio del diálogo y en neutralizar las divergencias a través de negociaciones, hacer frente de manera coordinada a las amenazas convencionales y no convencionales a la seguridad, y combatir el terrorismo en todas sus manifestaciones. Mancomunando esfuerzos para superar las dificultades, tenemos que promover la liberalización y facilitación del comercio y la inversión, e impulsar la globalización económica hacia un desarrollo en el que la apertura, la inclusión, los beneficios de alcance general, el equilibrio y el ganar-ganar tengan un nivel más alto.

Debemos respetar la diversidad de las civilizaciones del mundo y poner los intercambios entre ellas por encima de su distanciamiento, el aprendizaje recíproco por encima de sus conflictos y la coexistencia de todas ellas por encima de la mentalidad de que unas son superiores a otras. Tenemos que perseverar en tratar el medioambiente de forma amigable y hacer frente al cambio climático mediante la colaboración, a fin de proteger debidamente la Tierra, el hogar del que depende la existencia del ser humano.

El destino del mundo está en manos de cada uno de los pueblos de los diversos países y el porvenir de la humanidad depende de lo que elijan ellos. El pueblo chino está dispuesto a propulsar, junto con los pueblos de los demás países, la construcción de una comunidad de destino de la humanidad, para crear entre todos un hermoso futuro para ella.

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