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La silenciosa batalla para que la comida llegue a la mesa
Campesina

Esta mujer campesina cosechando papa, en zona rural de Usme, hace parte del grupo de personas que hizo público un comunicado en el que hacen 15 solicitudes.

Foto:

Angie Franco. Sabias Montañeras.

La silenciosa batalla para que la comida llegue a la mesa

Esta es la historia de los héroes anónimos que no han parado para que el país disponga de alimentos.

Desde su casa, en la vereda Curubital, en zona profunda de la ruralidad de la localidad de Usme, en Bogotá, Doris Orozco (líder social, campesina, madre cabeza de hogar) cumple con sus cuatro hijos la cuarentena ordenada por el Gobierno Nacional.

Con sus vecinos se las han arreglado para, en medio de la emergencia por covid-19, sembrar, cosechar, transportar sus productos y sobrevivir, pese al aumento de los precios de los insumos para producir los alimentos y la propagación, según denuncia Doris, del ‘virus de la intermediación’ y la especulación de precios en Corabastos.

Ella explica, por ejemplo, que una carga de arveja que se la compran regularmente en 400.000 pesos, luego, quien se la compró la vende en 600.000.

“¿Dónde se quedó la plata? Se quedó en el intermediario y nadie le ha puesto cuidado a Corabastos. Yo entiendo que tienen que pagar el arriendo, pero ganen y déjenle algo al campesinado. Usted no sabe qué es levantarse a las 5 de la mañana, recoger el tajo, pagar un obrero, el empaque, los insumos, y el trabajo de uno ¿dónde queda?”.

Ese es apenas uno de los obstáculos que deben enfrentar los campesinos para mantener abastecidas de alimentos las plazas, tiendas y supermercados de la capital del país. Para mencionar un ejemplo, el pasado lunes 30 de marzo ingresaron a la central de abastos 415 vehículos con 3.815 toneladas de alimentos, 560 más que el lunes 16 de marzo, cuando entraron 3.255 toneladas en 364 camiones. De ahí que las autoridades locales y nacionales garanticen en sus intervenciones públicas que no hay riesgo de desabastecimiento.

Para poner en alerta sobre dificultades que están afrontando como la especulación, las juntas de acción comunal de ocho veredas de la localidad de Usme, emitieron un comunicado conjunto de 15 puntos en el que piden ayuda a las autoridades para afrontar esta contingencia.

Algunas de esas solicitudes son facilitar el acceso de insumos agrícolas a precios justos y de calidad, fortalecer la labor de los campesinos de la zona rural impulsando la distribución de los alimentos que producen, congelar los créditos bancarios y crear estrategias de control a los precios.

Campesinos

Cultivadores de alverja en la vereda El Destino, en Usme, Cundinamarca, trabajan para que su producto llegue a Bogotá.

Foto:

Héctor Fabio Zamora /EL TIEMPO

Tras los avivatos

Carolina Durán, secretaria de Desarrollo Económico de Bogotá, explicó que están acompañando la cadena desde la semilla que se siembra en la tierra hasta el producto que llega a Corabastos. “Hemos identificado avivatos que han querido especular con el transporte, que suben los fletes siendo que la gasolina está bajando. Eso llevó a que en algún momento, al principio de la cuarentena, trataran de llegar con un precio superior, pero eso se manejó y se maneja día a día”, señaló la funcionaria.

Las autoridades han reconocido la vital labor de los campesinos en esta etapa de crisis y se han comprometido en apoyarlos. “Quiero agradecerle a toda la cadena de abastecimiento y a los campesinos que trabajan y se esfuerzan y permiten que en esta cuarentena nacional tengamos el alimento en la casa de los colombianos”, manifestó el presidente Iván Duque.

El mensaje estuvo acompañado de anuncios, como, por ejemplo, la “línea de crédito Colombia Agro Produce” por $ 1,5 billones. El ministro de Agricultura, Rodolfo Zea, precisó que con el objetivo de mantener la producción agropecuaria y promover el abastecimiento de alimentos, la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario (CNCA) aprobó esta línea de crédito, que cuenta con un plazo de tres años y máximo uno de gracia.

“La tasa de interés para el pequeño productor es de DTF-1 por ciento, equivalente al 3,5 por ciento y para el mediano y grande del 4,5 por ciento”, explicaron en el ministerio. Por otro lado, con el Decreto 471 del 25 de marzo del 2020, implementaron una vigilancia al precio de los insumos agropecuarios durante el estado de emergencia.

“Este decreto dará paso a una resolución mediante la cual se fijará la política de vigilancia a precios de los insumos agropecuarios durante el estado de emergencia económica, social y ecológica en Colombia. De esta manera, el Ministerio de Agricultura evitará que la volatilidad de la tasa de cambio afecte los costos de producción del sector”, aclararon.

Del decreto al hecho...

Sin embargo, Doris y su comunidad todavía no sienten el efecto de esos anuncios, y otras circunstancias, como las heladas de principio de año que dejaron pérdidas millonarias de las que apenas se están levantando, los tienen en la incertidumbre.
Hernán Cortés, un hombre que vive de su ganado en zona rural del municipio de Villa de Leyva, en Boyacá, es pesimista en que los auxilios prometidos por el presidente Duque lleguen para ayudarlo a sostener a su familia, sus animales y su pequeño negocio.

“Tenemos una microempresa de lácteos, pero no hay quién nos compre la leche, el queso. Estamos llevando las medidas de cuarentena, siguiendo las instrucciones y no podemos hacer nada, pero ¿con qué alimento el ganado?”, se pregunta Hernán, quien agrega que “las ayudas no son nada, con la crisis de las heladas nos estaban diciendo que había ayudas, no hubo auxilios ni del Gobierno Nacional ni departamental, y mucho menos local”, se quejó el ganadero, quien al explicar que se están perdiendo sus productos plantea otro desafío: ¿cómo no desperdiciar los alimentos?

Desde la Región Administrativa y de Planeación Especial (RAPE), que integra a Bogotá y los departamentos de Boyacá, Cundinamarca, Huila, Meta y Tolima, explicaron que “solo en Bogotá el desperdicio de alimentos llega a 1 millón 800.000 toneladas anuales, mientras que en el país se pierde el 34 por ciento de los productos que se cosechan”, aclararon y propusieron sacar adelante el Plan de Abastecimiento Alimentario de la Región Central 2030, que permita reducir tales cifras.

“Con este proyecto, la RAPE hace su aporte para mejorar la seguridad alimentaria de los 15 millones de habitantes de la región Central, que consumen 5,9 millones de toneladas de alimentos al año”, concluyeron.

Afrontando el coronavirus

Según datos del Dane, teniendo en cuenta el censo del 2018, en Colombia hay aproximadamente 11 millones de personas en zonas rurales. De estas, más de 735.000 son mayores de 70 años, es decir, población vulnerable frente al virus.

Es por esto que el Gobierno, a través del Decreto 486 del 2020, aprobó la entrega de un subsidio a 500.000 personas de esta población. Se trata, según explicaron las autoridades, de un pago de $ 160.000 en dos entregas mensuales de $ 80.000.
Por otro lado, según ciudadanos como Hernán y Doris, durante los días que han estado en aislamiento, no se han ejecutado en sus territorios acciones de mitigación del riesgo o jornadas de salud.

“Nos ha llamado gente de Usme y Ciudad Bolívar que se quejan de que los demás bogotanos se meten a la zona rural sin preocupaciones para prevenir la propagación de covid-19. Allá hay una problemática social, no hay centros médicos por si los infectan”, advirtió Alicia Hernández, docente ocasional de la Universidad Nacional y miembro del Observatorio de Conflictos Ambientales (OCA).

En el documento conjunto que emitieron las comunidades campesinas del sur de Bogotá piden garantías en el servicio de salud, y generar estrategias para el control de paso de turistas y población de la ciudad a la zona rural, “ya que se ha percibido que no existe un adecuado control”.

Doris explicó que a sus territorios han llegado por estos días personas que van a acampar o a pescar en las lagunas, y que no acatan ningún protocolo establecido para prevenir la propagación de la enfermedad.

“Hubo un caso de un señor que estaba enfermo, yo misma llamé, ¿usted cree que vinieron a verificar qué pasó? A él le tocó irse solo a mirar qué pasaba con él. Afortunadamente era una gripa crónica que tenía, pero imagínese que no hubiera sido así”, advirtió esta lideresa.

“Son muchas las falencias que se han detectado por el coronavirus; de que sí, los campesinos somos muy valiosos y nos aplauden ahora por eso, pero también sentimos, nos enfermamos, comemos, estudiamos, tenemos las mismas necesidades que en la ciudad”, sentenció la mujer.

ÓSCAR MURILLO MOJICA
EL TIEMPO
​@oscarmurillom

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