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Falta aún ahínco para que la equidad de género sea una realidad
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Hoy hace parte de la agenda pública de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) la búsqueda de igualdad de género.

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Falta aún ahínco para que la equidad de género sea una realidad

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Colombia demuestra en cifras un progreso en el tema; sin embargo, queda mucho camino por recorrer. 

Promover la igualdad de oportunidades para mujeres y hombres ha sido una propuesta y un mandato establecido desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT), encaminada a la consecución de cuatro objetivos estratégicos: promover y cumplir las normas y los principios y derechos fundamentales del trabajo; generar mayores oportunidades para que mujeres y hombres puedan tener un empleo e ingresos dignos; mejorar la cobertura y la eficacia de una seguridad social para todos; y fortalecer el tripartismo y el diálogo social.

Es desde allí y desde otros tratados vigentes a nivel de derechos humanos y derechos de las mujeres, que todos los países del mundo buscan ponerse a tono con las legislaciones. Colombia viene implementando, tanto desde el sector público como desde la empresa privada, medidas para hacer realidad la equidad de género en todos los renglones de la economía del país y en todos los espacios y ámbitos sociales; si bien las cifras hablan de un camino en ascenso, el desafío cultural y educativo persiste.

Y es que, además de ratificarse dentro de estos tratados a nivel internacional, se han establecido leyes importantes como el plan integral para garantizar una vida libre de violencias; la ley de víctimas y restitución de tierras que se aprobó en el 2011, que da gran importancia a la equidad de género; la ley 1257 que contiene normas de sensibilización y prevención de violencias y discriminación contra las mujeres; o la ley 1719 que adopta medidas para garantizar el acceso a la justicia de las víctimas, en casos de violencia sexual en conflictos armados.

Daniela Castaño Ramírez, trabajadora social, especialista en gerencia de proyectos y que trabaja en la territorialización de políticas públicas de mujer y de género, cuenta que en algunos estudios que se han hecho en Colombia, en especial uno que se hizo en el 2017, se ha encontrado que, laboralmente, dentro de las empresas privadas se tienen más incorporadas prácticas de equidad de género (políticas de género) que en el sector público, donde son mayores las brechas.

En Colombia esto lo reflejan estudios realizados para mirar el panorama en las empresas, que muestran que solo el 32 por ciento de las empresas privadas y el 18 por ciento de las públicas cuentan con equidad de género, y que solamente del 30 por ciento de las empresas tienen mujeres trabajando en cargos directivos.
“No obstante, el meollo del asunto no está en cuántas mujeres haya en cargos de liderazgo, sino en si se están dando las condiciones para que, efectivamente, ese liderazgo sea visible, en medio de los estereotipos que se han generado en contra de las mujeres a nivel laboral”, señala Castaño. Con esto, sugiere que, si bien las dinámicas sociales están cambiando, las mentalidades orientadas por patrones culturales e imaginarios no se transforman al mismo ritmo.

Los desafíos del cierre de brechas

Desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se ha otorgado a la igualdad de género un lugar central, de allí que, en Colombia, hoy haga parte de la agenda pública el objetivo número cinco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que busca la igualdad de género y promueve poner fin a todas las formas de discriminación contra las mujeres y niñas.

Precisamente sobre la incidencia de este tema en la agenda, habla la directora de desarrollo económico y social de Proantioquia, Laura Gallego, señalando que hay instrumentos, metas y políticas que se están gestando, desde el sector público y que van llegando a la agenda del sector privado para comprometer a empresas y organizaciones en el cierre de brechas de género.

“Tenemos retos muy importantes en los primeros niveles de toma de decisiones de las empresas, lo que falta realmente es compromiso concreto de las empresas para sumarse a los esfuerzos del gobierno local y nacional y juntos formar casi que una alianza para no solo reconocer que existen desigualdades de género, sino, especialmente, medir en qué consisten esas desigualdades y hacer visible la contribución de las mujeres en las organizaciones y los retos a los que se enfrentan, para consolidar el liderazgo de esas mujeres en posiciones y niveles de toma de decisiones dentro de las empresas”, explica Gallego.

Gallego señala que, si bien hay datos mucho más claros en los temas de género asociados a los temas de mercado laboral, autonomía económica o violencias basadas en género, todavía falta hacer visible el papel que juega la que ha sido mal llamada “la segunda economía”, la economía del cuidado, que juega un papel fundamental en la dependencia económica de las mujeres y en las barreras que encuentran las mujeres para participar en el mercado laboral.

Respecto a este reto, según los datos del mercado laboral femenino en Colombia, aunque las mujeres son un dos por ciento más educadas que los hombres, encuentran muchas barreras en función de sus roles de género socialmente construidos, que tienen que ver con la presión que existe de la economía del cuidado, entendida como producción o distribución, intercambio o consumo de servicios del cuidado, que recae en las mujeres.

La equidad en cifras

La OIT señaló que, en América Latina, solo el 21 por ciento de las empresas cuentan con una mujer en su máximo cargo directivo y que la brecha salarial entre hombres y mujeres es del 21 por ciento; en Colombia, esta brecha está alrededor de un 17 por ciento, es decir, las mujeres ganan 17 por ciento menos que los hombres en un mismo trabajo, con las mismas funciones.

María Paulina del Castillo, directora de operaciones de Aequales, cuenta como desde el ranking Par, medición que se hace para las empresas de manera gratuita, voluntaria y confidencial, para que se analicen cómo están en términos de equidad de género, el año pasado, por ejemplo, se hizo una aproximación alrededor de la brecha salarial, encontrando que está muy ligado al tema de la estructura, pues a medida que hay mayor posición de liderazgo, hay menos mujeres, de allí que sean más hombres los que tienen los mayores salarios.

Castillo explica que algunas mujeres en cargos de liderazgo están en posiciones que no hacen parte necesariamente del ‘core’ del negocio, de allí que sea importante no solo que las mujeres estén en posiciones de liderazgo, sino en qué posiciones de liderazgo se encuentran.

Por otra parte, comparando las cifras del ranking para Latinoamérica, Colombia se encuentra mejor en temas de juntas directivas con el 23 por ciento, lo mismo para mujeres presidentas de organizaciones que es el 23 por ciento, frente a un 27 por ciento comparado con Perú y México. De acuerdo con la información del Foro Económico Mundial, Colombia está en el puesto 22 de 153 países, en representación y oportunidades económicas, pero en brecha salarial está en el 122 de 153. Así que, para avanzar hacia la realidad de la equidad de género, medirse es el primer paso.

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