Con Sumapaz, Bogotá se viste de ruana y sombrero

Con Sumapaz, Bogotá se viste de ruana y sombrero

Las actividades económicas de los habitantes varían entre el cultivo de papa y trigo.

Sumapaz

Everardo Gamba, quien fue ganador en los juegos rurales, ha sido presidente de la junta de acción local de la vereda Laguna Verde durante tres periodos.

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Angie Franco

Por: MÁS CONTENIDO
16 de octubre 2019 , 09:27 a.m.

Es como un portal directo al cielo. A los que habitan allí les dicen que viven entre las nubes, y no por despistados, al contrario, los sumapaceños son atentos, parece que el frío a 3.500 metros de altura los mantiene activos e inquietos, aunque siempre vistan con una calurosa y cómoda ruana. Si bien la localidad de Sumapaz ocupa el 42 % del territorio de Bogotá, esta es la menos poblada, solo 8.000 habitantes viven en el páramo más grande del mundo.

Sus tres corregimientos y 29 veredas se distribuyen entre valles de frailejones y matorrales donde habitan 260 especies de mamíferos, entre ellos conejos, curíes y, en lo más profundo, el oso de anteojos. La característica del lugar hace que desde cualquier vereda se escuche repetidamente la frase “nosotros estamos lejos de la ciudad”, pues del límite urbano que termina en el pueblo de Usme los separan hasta siete horas de distancia.

En el extremo sur de la ciudad, la vía de acceso más importante, la troncal Bolivariana, se adentra entre un paisaje de vegetación espesa y frágil, dejando atrás la ciudad áspera. Las montañas cubiertas por musgos y líquenes de colores fluorescentes abren el camino a la orilla de la laguna Chisacá, uno de los primeros atractivos.

“Aquí no se puede hacer turismo” es la primera advertencia de uno de sus pobladores, don Everardo Gamba, quien tiene 77 años y ha vivido siempre en Sumapaz. Desde su casa, ubicada en una colina en la vereda Laguna Verde, ha sido testigo de la transformación de su territorio.
“Antes había más potrero, pero hemos tenido que sembrar árboles para conservar el páramo”, dice mientras se acomoda el sombrero.

Se dice que él y su esposa, Isabel Contreras, son el matrimonio ejemplar de Sumapaz; son padres de ocho hijos y reconocen con nostalgia que los quehaceres de la región han cambiado, “ya no se ara la tierra con buey ni bestia, los jóvenes se quieren ir a la ciudad y ahora todo es con máquinas y tractores”, explica Gamba, de quien se dice acaba de ser campeón de rana.

Por esa misma carretera que fragmenta en dos el páramo, las águilas sobrevuelan y con suerte se ven de cerca. A pocos pasos de la carretera hay una sobre una piedra, se alcanza a ver su postura seria, parece un ave espía en alerta.

Montaña adentro, en la vereda El Raizal, Obdulia Ramírez es la anfitriona encargada de resaltar lo que según ella y sus ancestros es el plato típico de Sumapaz, algo sencillo, “aquí el fiambre con el que nos alimentábamos cuando trabajábamos en el monte es el salchichón con bocadillo veleño”, dice Ramírez mientras taja el embutido que cuelga cerca de la ventana.

En su casa también exhibe los cuadros de lanigrafía que ha aprendido a elaborar en los talleres de tejido organizados por la alcaldía local; como ella, otras 15 mujeres han dejado plasmado en los lienzos lo que ella llama su hogar de ensueño: “Una casa en el campo, rodeada de árboles y montañas”.

Entre tanto, su esposo, Luis Arias, quien lleva un sombrero de caña flecha similar a un vueltiao, contrasta con el clima. Sentado a un lado de las vitrinas describe la tranquilidad del lugar y de paso la nueva imagen de varios salones comunales (2.600 millones en la construcción, remodelación y conservación durante esta administración). “Este es nuestro lugar de esparcimiento donde celebramos la Navidad, el día de la Virgen del Carmen y otras reuniones públicas”.

A media hora de aquí, la Bolivariana llega a San Juan de Sumapaz, allí la neblina difumina a sus habitantes, todos visten de ruana, inclusive salen con cobijas.
Varios jóvenes llevan colgada una medalla y otros salen con trofeo en mano; acaban de culminar los Juegos Rurales, un programa impulsado por la alcaldía local, en el que 1.073 personas de todas las generaciones resaltan su identidad campesina a través de distintos juegos tradicionales, como la rana, la bolirrana, el tejo, el minitejo y hasta la cucunubá.

De acuerdo con la alcaldía local, en medio del juego se ha logrado integrar a toda la localidad, que se divide en dos cuencas: el río Sumapaz y el río Blanco.
Pie de foto: Everardo Gamba, quien fue ganador en los juegos rurales, ha sido presidente de la junta de acción local de la vereda Laguna Verde durante tres periodos. Angie Franco. El Tiempo

Una vocación campesina en la localidad más grande de Bogotá

Con una ruralidad que ocupa el 75 por ciento del territorio de Bogotá, Sumapaz es la localidad que mejor representa la cifra, es la de mayor extensión (78.096 hectáreas, que ocupan el 42 % del territorio del Distrito) y la única sin suelo urbano.

Sus actividades económicas varían entre el cultivo de papa y trigo, además de la venta de productos agropecuarios y sus derivados, como leche, yogures y quesos, y la ganadería. Sin embargo, sus pobladores no han permitido la actividad turística, pues toda la localidad está en jurisdicción del Parque Nacional Natural Sumapaz, un sitio de alta montaña que también se extiende hasta los departamentos de Cundinamarca, Huila y Meta.

Tres logros sociales atienden todas las generaciones

Festival de música campesina
Con el fin de conocer e identificar los grupos existentes de música campesina en el territorio se ha creado un festival de música enfocado hacia la cultura sonora rural. Así, se capacita a los participantes, pues algunos sumapaceños tocan distintos instrumentos, como la guacharaca o la guitarra, o son intérpretes de carranga y música popular.

Diplomado para la igualdad
A través de un diplomado con enfoque de género, dirigido a 60 personas entre los 13 y 70 años, se logró brindar herramientas psicosociales a hombres y mujeres de Sumapaz para el manejo de violencia intrafamiliar y rutas de atención frente a situaciones de conflicto. La capacitación tuvo una duración de 160 horas y benefició a unas 600 personas.

Equinoterapia atendió a 10 niños
Con el fin de emplear alternativas distintas a la medicina convencional para atender a los menores con discapacidad cognitiva, la administración local impulsó procesos de rehabilitación con equinoterapia. El proyecto atendió a 10 niños de la localidad, de los colegios Juan de la Cruz Varela y Jaime Garzón, y cada uno tendrá 16 terapias de rehabilitación.

Cifras importantes en cuatro años

440 mil millones de pesos
Con el fin de mejorar los acueductos veredales que en varias zonas son artesanales y afectaban las carreteras, la alcaldía local invirtió 440.000 millones de pesos en el mantenimiento y renovación del acueducto de las veredas Laguna Verde y Toldo San Antonio.

127 millones de pesos
El actual gobierno local realizó arreglos estructurales en el salón comunal de la vereda El Raizal; se ampliaron la batería de baños y la zona del depósito, y se construyó una oficina para la junta de acción comunal.

70 kilómetros
Aunque esta administración solo tenía contemplado el mantenimiento de 26 kilómetros de carril vial, se logró intervenir 70 kilómetros de carril de la malla vial local. La inversión total fue de 56.000 millones de pesos.

Cuatro años mejorando las vías de acceso de la localidad

En Sumapaz se han adelantado importantes obras de infraestructura, entre ellas el mejoramiento de la malla vial, obras de bioingeniería y trabajos en la troncal Bolivariana, vía que une Sumapaz con Usme.

Con el mantenimiento de la malla vial de la localidad, conformada por 380 kilómetros aproximadamente, se ha mejorado la interconexión entre los corregimientos de Betania, Nazaret y San Juan con la Bogotá urbana. Aunque esta es una carretera construida artesanalmente hace más de 40 años, su mantenimiento debe ser distinto al de otras obras viales pues no se pueden utilizar materiales agresivos con el ecosistema. Por lo tanto, la administración ha hecho una inversión que supera los 3.900 millones para obras de bioingeniería.

“Este tipo de ingeniería civil, en comparación con la construcción de obras rígidas, brinda mayores ventajas, por cuanto son más económicas e incluyen materiales existentes en la zona y a bajo costo. Además, son amigables con el medioambiente y permiten la recuperación de las condiciones naturales del terreno degradado”, explicó la alcaldía local de Sumapaz.

Logros de la alcaldía
De acuerdo con el Plan de Desarrollo de Bogotá, inicialmente se tenía como meta el mantenimiento de 26 km de carril vial; sin embargo, se ha logrado intervenir aproximadamente 70 kilómetros carril de la malla vial local. Con una inversión superior a los 56.000 millones de pesos.

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