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Colombia: territorio con mayor potencial bioeconómico
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Con el modelo bioeconómico se busca la creación de 2,5 millones de nuevos puestos de trabajo. 

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Colombia: territorio con mayor potencial bioeconómico

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Con el modelo bioeconómico se busca la creación de 2,5 millones de nuevos puestos de trabajo. 

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Es el primer país de Suramérica en tener una estrategia de este modelo. 

De acuerdo con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, en Colombia, la Política de Crecimiento Verde definió a la bioeconomía como la “economía que gestiona eficiente y sosteniblemente la biodiversidad y la biomasa, para generar nuevos productos y procesos de valor agregado, basados en el conocimiento
y la innovación”.

Así las cosas, este nuevo modelo busca contribuir al crecimiento verde, la diversificación de la matriz productiva y la mitigación y adaptación del cambio climático. Además, se indica que la bioeconomía permite responder a las demandas de
consumidores más conscientes con el planeta, y a los requerimientos regulatorios
ambientales para entrar a nuevos mercados internacionales.

Con respecto a cómo se ha adaptado este modelo en el país, fuentes del MinCiencias señalan que –en diciembre de 2020– el Gobierno Nacional publicó la Misión “Bioeconomía para una Colombia Potencia viva y diversa: Hacia una sociedad impulsada por el conocimiento”, y que con esta hoja de ruta al 2030 Colombia se convirtió en el primer país de Suramérica en tener una estrategia de bioeconomía, la cual tiene como objetivo potenciar el desarrollo socioeconómico, desde y para las regiones, a través de la gestión eficiente y sostenible de la biomasa, la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos para la generación de productos y procesos de alto valor agregado mediante la ciencia, la tecnología y la innovación.

De esta forma, con el modelo bioeconómico se busca la creación de 2,5 millones de nuevos puestos de trabajo, la generación de bioproductos sostenibles y una contribución al 10 por ciento del PIB en el 2030.

“Colombia tiene todo el potencial para cumplir estas metas y convertirse en referente mundial en bioeconomía, pues es el segundo país más biodiverso del planeta, con 58.312 especies registradas y 311 tipos de ecosistemas continentales y marinos. En esta riqueza natural se encuentran ingredientes bioactivos de utilidad para el sector cosmético y alimenticio, además fitoterapéuticos y fitomedicamentos, demandados en la industria farmacéutica. A nivel de ecosistemas, el país cada vez se fortalece como destino de turismo de naturaleza, y fomenta un mercado de créditos de carbono y de biodiversidad”, aseguran los portavoces de la entidad.

Por otro lado, revelan que el país produce 43 millones de toneladas de biomasa residual vegetal, que pueden ser valorizadas para la generación de nuevos productos  de alto valor agregado como biomateriales e insumos que reemplacen los basados en la industria petroquímica.

Para esta cartera ministerial, con todos estos recursos biológicos y ecosistémicos, y con el uso de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, Colombia puede transitar a una
reconversión productiva sostenible con la articulación de la academia, el sector productivo y la sociedad civil, para fomentar la transferencia de tecnología y el emprendimiento de base tecnológico.

Por su parte, José Elías Vargas, docente del programa de Finanzas de la Universidad El Bosque, dice que el término de bioeconomía se usó con perspectivas de denominación a la necesidad de reemplazar los recursos naturales que están escaseando, y que hoy puede verse como la producción de bienes y servicios basados en el conocimiento producido a partir de ciencia, tecnología e innovación, aplicados al uso de recursos naturales y biológicos, que se ajustan a procesos y normativa que permite ser amigables con el medio ambiente.

Y con respecto a su adaptación, considera que Colombia es el segundo país con mayor biodiversidad biológica y, en consecuencia, se perfila como uno de los territorios con mayor potencial para impulsar la bioeconomía.

“Es por lo mismo que a través del Departamento Nacional de Planeación (DNP) se realizó en el año 2018 un estudio sobre bioeconomía como fuente de nuevas industrias basadas en el capital natural de Colombia, el cual incluye un listado de sectores que son susceptibles a aportar a la bioeconomía”, recalca Vargas.

Generalidades y aplicaciones

Dentro de las generalidades de la bioeconomía, según los voceros del MinCiencias, se encuentran dos grandes pilares: lo territorial y la sostenibilidad. En esa línea, debido a que los recursos naturales son particulares de cada región, se debe entender a la bioeconomía como un modelo de especialización territorial, con la participación de múltiples actores y del encadenamiento de procesos productivos. En relación con el pilar de sostenibilidad, precisan que se busca un uso sostenible del capital natural, que permita una economía que dependa cada vez menos de productos de origen fósil.

Al respecto, el docente del programa de Finanzas de la Universidad El Bosque sostiene que –a nivel mundial– los organismos e instituciones de cada país han adoptado la definición de la bioeconomía tomando en cuenta sus contextos económicos, sociales y ambientales.

“Esto se debe a que el concepto se plantea y delimita en cada país de acuerdo con capacidades y oportunidades específicas en las que, independientemente del contexto, se busca el uso responsable, eficiente y sostenible de los recursos biológicos. En la actual Cuarta Revolución Industrial ( 4RI) se logra el paso a la bioeconomía al aplicar nuevas tecnologías sobre los recursos biológicos (biotecnología, nanotecnología, TIC, etcétera). En el caso de Colombia, la bioeconomía se da bajo los lineamientos de la Misión de Crecimiento Verde dirigida por el DNP”, asevera José Elías Vargas.

Frente a la aplicación de este modelo en Colombia, el Ministerio de Ciencias informa que la Misión de Bioeconomía definió cinco áreas estratégicas: ‘Biodiversidad y servicios ecosistémicos’, ‘Colombia biointeligente’, ‘Agro productivo y sostenible’, ‘Biomasa y química verde’ y ‘Salud y bienestar’.

Igualmente, y con el propósito deaunar esfuerzos en materia de bioeconomía, MinCiencias ha gestionado alianzas con socios internacionales para el desarrollo de proyectos de bioeconomía en Colombia.

Una economía que se pinta color verde

El gobierno nacional, de la mano de diferentes entidades y organizaciones, vienen trabajando desde hace algunos años en el concepto de economía verde, como una prioridad estratégica en sus agendas de desarrollo, impulsando el tema de sostenibilidad y a su vez, generando herramientas y recursos que permitan enfrentarse a nuevos desafíos en materia de la misma.

Esto en un marco donde el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente - PNUMA ha definido a este modelo como aquel que resulta en un mejoramiento del bienestar humano y la equidad social, mientras se reducen los riesgos ambientales y las carencias ecológicas.

Para José Elías Vargas, docente del programa de Finanzas de la Universidad El Bosque, una economía verde tiene tres principales características: “1 ) ser baja en carbono, 2 ) ser eficiente en el uso de recursos y 3 ) ser socialmente inclusiva. Con esta base, el concepto orientador lleva a que se trata de una economía en la que la sostenibilidad depende de lograr que el impulso del desarrollo económico se complemente con estrategias ambientales”.

Adicionalmente, desde la Red de Desarrollo Sostenible de Colombia (RDS) anotan que esta también incluye consumo y resultados, basada en compartir, circularidad, colaboración, solidaridad, resiliencia, oportunidad e interdependencia. “Se enfoca en expandir las opciones y elecciones para las economías nacionales, utilizando políticas de protección social y fiscal específicas y apropiadas, y respaldado por instituciones sólidas que están específicamente diseñadas para salvaguardar los pisos sociales y ecológicos. Y reconoce que hay muchos y diversos caminos hacia la sostenibilidad
ambiental”.

Por su parte, Sergio Isaza Bonnet, fundador de Gestión de Riesgos Sostenibles (GRS) explica que hoy en día, el aparato productivo tiene no solo en cuenta el crecimiento económico, sino también la inversión social y la protección del medioambiente,
tres dimensiones que componen el desarrollo sostenible.

Esto teniendo en cuenta que algunos riesgos ambientales importantes son los daños a los ecosistemas, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. “Lo que busca la economía verde es movilizar los fondos públicos y privados hacia un modelo de negocio verde que de, a la vez, un beneficio económico para quien invierta en sostenibilidad. Es hacerlo bien, haciendo el bien”, puntualiza Isaza.

Hasta el momento, es clara la relación que existe entre el concepto inicial y el de desarrollo sostenible, pues la economía verde de acuerdo con Vargas, “provee un enfoque macroeconómico para este, con enfoque en las inversiones, el empleo y las habilidades, en la que la oferta y la demanda (producción y consumo de bienes y servicios) tiene como propósito mejorar los procesos de producción y las prácticas de consumo responsables para reducir el uso de recursos necesarios y las emisiones y desechos generados por unidad de producto o servicio en todo el ciclo de vida de
los procesos”.

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