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Así ha cambiado la educación en 110 años
Educación

Enseñar y aprender en la virtualidad ha sido un reto por donde se le mire, y uno de los más dicientes en las últimas décadas.

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Así ha cambiado la educación en 110 años

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Inicio bajo la doctrina de la Iglesia, pero a raíz de la Constitución del 91 cambió su visión. 

En cerca de 40.150 días y un poco más de 7.280 semanas, son varias las transformaciones que ha tenido la educación en el país en los niveles de básica, media y superior.

En términos generales, uno de los principales hitos que ha marcado su historia fue el hecho de haber pasado de tener una educación que, a principio del siglo XX, solo beneficiaba a las élites, es decir, a menos del tres por ciento de la población; a contar con una cobertura actual superior al 50 por ciento a nivel nacional.

Si se trata de fechas claves, la muerte masiva de estudiantes en las revueltas y marchas contra el Estado durante el gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla, concretamente en 1954; la creación de los organismos relacionados con el sector, como el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (Icetex), en 1950; el Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (Icfes), en 1968; y Colciencias, mejor conocido como el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación, que también nació en 1968, pero que fue reemplazado en 2020 por el actual Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Igualmente, fue clave la fundación de la Asociación Colombiana de Universidades (Ascún), en 1957, como ente antecesor del Icfes y que permitió la asociación de las universidades; y finalmente, la fundación del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), en 1957.

Según Carlos Mario Lopera, director del Observatorio de la Universidad Colombiana, “otras fechas que generaron un cambio significativo en el sector fueron la creación y entrada en vigencia de la polémica Ley 30 de 1992, que sentó las reglas de juego de la educación superior; las dos misiones internacionales de sabios, especialmente la última creada en 2019 y que la conformaron 47 expertos nacionales y extranjeros, con el objetivo de aportar a la construcción e implementación de la política pública de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación; y más recientemente, los movimientos estudiantiles y de profesores que se lanzaron a las calles para reclamar sus derechos y rechazar algunas normas, especialmente la Ley 30”, comentó.

Cabe resaltar, igualmente, que en los últimos 50 años se presentó una expansión segregada del sistema de educación superior, que diferencia a las instituciones en tres grupos: universidades de élite (privadas y públicas) para los jóvenes que pueden pagarlas y los de clases medias populares excepcionalmente talentosos; universidades de segundo nivel de calidad para clases medias en general; y formación técnica para el resto de la población.

No obstante, analistas más críticos como Óscar Sánchez, coordinador general del Programa Nacional de Educación para la Paz (Educapaz) y exsecretario de Educación de Bogotá (2012-2015), afirma que en Colombia la historia de la educación ha estado demarcada por dos constantes desde el año 1920.

La primera constante tiene que ver con “un progreso permanente, pero lento, en el acceso de la población a cada vez más años de escolaridad, con un comportamiento alineado a las tendencias de los países de América Latina, pero una calidad pobre en contenidos”, advierte el experto; y la segunda, “una educación muy desigual, con grandes privilegios, brechas y exclusiones entre niveles de ingreso y entre territorios”, afirma.

Sánchez, además, menciona otros hitos que han sido claves en la historia de la educación en Colombia. Resalta, por ejemplo, la vinculación de las mujeres al sistema, quienes en el transcurso de los últimos 40 años pasaron de ser excluidas a tener las mismas oportunidades que los hombres; el crecimiento de la educación pública y nominalmente laica durante el siglo XX, en detrimento de la educación ofrecida por comunidades religiosas; y la universalización del acceso a la educación primaria en la década del 50.

Del mismo modo, vale la pena resaltar la reciente expansión de las clases medias populares urbanas a la educación privada, y la participación de la oferta privada subsidiada por el Estado, a través de programas como 'Ser Pilo Paga' y 'Generación E'.
“También ha sido clave la reducción drástica del clientelismo en el acceso a cupos y a cargos docentes; el reconocimiento de la educación como un Derecho Humano exigible desde 1991; algunas innovaciones pedagógicas en territorios que han apostado por la educación pública de calidad y en colegios privados costosos durante el siglo XXI; la transformación del Icfes (desde los años 80) en un instituto para estandarizar -vía evaluación a estudiantes- los conocimientos en la educación, primero en la media y luego en la básica y la superior; y por último, la expansión del cuidado a la primera infancia, inicialmente con el sistema de 'Hogares Comunitarios de Bienestar' y los jardines infantiles privados, y más recientemente con la idea de una educación inicial, más generalizada en las ciudades”, acota Óscar Sánchez.

La historia también pasó por el colegio

Hace más de 100 años, las primeras instituciones educativas fueron dirigidas por la curia, quienes controlaban la información que se impartía por medio de la Sagrada Congregación del Índice, una asociación creada por la iglesia para controlar la publicación y distribución de algunos libros impresos con información censurada por la misma. Para la segunda mitad del siglo XX, llegaron los primeros colegios europeos a Bogotá, entre ellos, el Andino, Helvetia y el Liceo Francés, que enriquecieron la cultura educativa y ampliaron la oferta.

Con la Constitución de 1991, se logra la separación entre el Estado y la Iglesia, por lo cual se empezó a reconocer de forma legítima la diversidad de cultos y, por ende, la educación se volvió laica.

De hecho, años más tarde, se expide Ley 115 de 1994, que establece todas las normas generales que respecta a la regulación del sector como servicio público. Este marco jurídico solucionó algunos vacíos que se tenían con la obsoleta Constitución de 1886, incluso el capítulo 2 está dedicado a la educación no formal que reconoce diferentes competencias del desarrollo humano como parte del proceso de aprendizaje.
Posteriormente, a principios de los 90, en un momento de alto impacto político, social y económico a raíz de la ola de violencia causada por el narcotráfico, varios proyectos comenzaron a emerger liderados por ciudadanos que querían servir al país a través de ideas nuevas e innovadoras.

Finalmente, durante la última década la educación ha comenzado a dar un giro de mayor libertad y autonomía; pues mientras algunos colegios se resisten a los formatos del Ministerio, otros proyectos alternativos y el 'home school' levantaron su voz invitando a la conformación de comunidades educativas donde el ser prima sobre el saber.

“Hoy, entendemos que la prioridad ya no está en el conocimiento, pues las tecnologías nos han permitido tener acceso al mundo desde un 'clic', demostrándonos que educación y conoc imiento ya no son sinónimos de colegio”, dijo Angélica María García, gerente y Fundadora de A-prender.

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