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Sara Stridsberg, una revolución en la ficción sueca
Sara Stridsberg

Stridsberg también es dramaturga. Varias de sus obras han sido premiadas.

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Irmelie Krekin

Sara Stridsberg, una revolución en la ficción sueca

Stridsberg también es dramaturga. Varias de sus obras han sido premiadas.

La escritora Sara Stridsberg dará una charla virtual en la Feria del Libro de Bogotá.

“Creo que me hice escritora para mantenerme cuerda o tal vez porque no tienes que estar cuerda cuando se es una escritora”, dice Sara Stridsberg, una de las autoras más leídas y reconocidas de Suecia y una de las invitadas principales a la Feria del Libro de Bogotá de este año. Y no es un tema menor, las historias de Stridsberg son una constante exploración de la mente humana, de los límites de la locura y de la naturaleza de los afectos que tendemos con otros. Sus dos libros traducidos al español –publicados por la editorial Nórdica– Beckomberga. Oda a mi familia y La facultad de sueños retratan a esas personas a las que la sociedad ha catalogado como enfermos mentales, todo para mostrarnos que la locura, tal vez, no es sino otra forma de habitar el mundo.

Desde que publicó su primer libro en 2004, Happy Sally, la trayectoria de Stridsberg ha estado marcada por los galardones. En 2015 recibió el Premio de Literatura de la Unión Europea por Beckomberga, y La facultad de sueños, una novela sobre la vida de la activista feminista Valerie Solanas –recordada por haberle disparado a Andy Warhol–, fue finalista del Man Booker Prize en 2019 y uno de los diez libros recomendados por The New Yorker el mismo año. Pero no solo sus libros han sido premiados, Sara también es dramaturga y sus obras de teatro han sido finalistas del Premio August, que entrega la Asociación de Editores de Suecia.

Entre 2016 y 2018, Stridsberg fue miembro de la Academia Sueca, la institución encargada de otorgar el Premio Nobel de Literatura. Sin embargo, renunció a este cargo como forma de protesta ante los escándalos por abusos sexuales dentro de la Academia: “Yo sabía muchas cosas, muchos secretos y quedarme allí era imposible”, dijo Stridsberg. Esto la acabó de situar como una de las voces más importantes del movimiento feminista sueco y de la literatura de su país.

Pero volvamos a los libros. Sara Stridsberg nació en Solna, una especie de suburbio de Estocolmo. Su infancia fue todo menos normal. Desde muy joven tuvo que visitar a su padre en el hospital psiquiátrico de Beckomberga y supo qué era convivir con la locura. De esta experiencia, que por mucho tiempo estuvo guardada en algún rincón de su mente, surgió el libro que lleva el mismo nombre de aquel hospital. “Fue una especie de carta a mi padre, de explicación de todo lo que tuve que vivir”, dice Sara al recordar cómo nació dicha novela.

En ella vemos cómo la protagonista, una niña que está entrando a la adolescencia,empieza a hacer de ese pabellón psiquiátrico su casa. A través de sus ojos, todavía llenos de la ingenuidad de la corta edad, vemos que para ella esos pacientes no son más que personas incomprendidas, personas que necesitan una compañía diferente, tal como lo necesitaba su padre. Allí encuentra el significado de la amistad, como cuando el médico principal de Beckomberga decide que lo mejor para sus pacientes es que se vayan de fiesta y así se suben todos en su carro y van al centro de Estocolmo a pasar una noche de copas; van todos, incluida Jackie, la protagonista.

También conoce el amor, ese que empieza a sentir por un hombre mucho mayor que ella y que es un paciente del hospital, una relación que fuera de esos muros seguramente sería catalogada como ilegal, pero que allí se entiende a partir de la complejidad del deseo que pueden sentir dos personas. Y conoce la tristeza, el abandono. Jackie tiene que comprender el silencio de su padre, que un día decide que no va a volver a hablar con ella, que hará como si ella no existiera. Junto a esto se suman los reclamos de una madre que piensa que su hija también la ha abandonado. Así es como Stridsberg logra construir un universo que va entre delirios, cuartos oscuros, paseos por jardines y diálogos entre personas muy cuerdas:

“–Lo único que pido es libertad, y cuando me niegan la libertad, me la tomo de todos modos –dice.
–¿Y si eres tú quien cae, Sabina?
Con ella la locura es una esperanza, siempre se me olvida.
–Pues que así sea. Caer es comprender el universo”.

Las novelas de Stridsberg traducidas al español son publicadas por Nórdica.

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Archivo particular

Ahora pasemos a los disparos, al manifiesto SCUM y a la vida de Valerie Solanas. La facultad de sueños pudo ser una novela que tuviese el odioso aviso de: basada en hechos reales, pudo ser una biografía más de Solanas y de lo que significó el movimiento feminista en los Estados Unidos, pudo ser un panfleto y al final no fue nada de eso. Fue una carta de amor de Stridsberg.

Solanas es recordada por haberle disparado a Andy Warhol, pero su historia tiene muchos más capítulos. Valerie fue una gran escritora, dramaturga, científica, prostituta y activista feminista. Su manifiesto SCUM (Society for Cutting Up Men) promulgaba la eliminación de todos los hombres como la única vía para cambiar la sociedad. Este texto, plagado de sátira y el humor negro que caracterizó a Solanas, se convirtió en un libro de culto, no por nada fue la puerta de entrada de Stridsberg a la historia de su autora. Y fue de esa curiosidad que despertó traducir dicho texto que la escritora sueca decidió crear a su propia Valerie.

A partir de una estructura de diálogos, fragmentos de juicios, llamadas telefónicas y conversaciones producto del delirio, Stridsberg recrea los últimos días de Solanas. Unos días que vivió en completa soledad y olvidada por todos aquellos que abusaron de ella. Porque al pasar las páginas del libro vemos una historia llena de maltratos, violaciones e injusticias, que si bien podrían caer en la condescendencia, jamás se llega a ese extremo.

Mostrar la complejidad de un personaje como Solanas, según Stridsberg, solo se puede alcanzar a través de la ficción: “No me interesaba hacer una biografía ni un relato de no ficción. Quería mostrar esa Valerie que solo podemos conocer mediante la ficción, una Valerie que no fuera la misma que han contado otros”. Por eso, uno de los personajes principales en esta novela es la propia narradora de la historia. Una narradora que aparece como un fantasma y, aunque suene contradictorio, es la que le da ese sentido de veracidad al libro con sus diálogos:

“Narradora: Yo sueño con otro final para el relato.
Valerie: Tú no eres una narradora de verdad.
Narradora: Ya lo sé.
Valerie: Y esto no es un relato de verdad.
Narradora: Ya lo sé. Y no me importa, yo solo quiero quedarme aquí un rato hablando contigo”.

Los libros y el lenguaje de Sara Stridsberg no son solo palabras juntas, son formas de aferrarse al mundo, de entenderlo y de darle sentido. Una voz que desde Suecia nos lleva por esos laberintos tan complejos de la mente y la salud mental. 

*La escritora Sara Stridsberg estará en una charla virtual en la Feria del Libro de Bogotá, el 10 de agosto, a las 6 p. m.

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