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'Cantar es sobrevivir', la música como síntesis de la vida
Sergio Álvarez

Álvarez ha escrito otras novelas como Mapaná, La lectora o 35 muertos.

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Natalia Castañeda

'Cantar es sobrevivir', la música como síntesis de la vida

Álvarez ha escrito otras novelas como Mapaná, La lectora o 35 muertos.

La nueva novela del bogotano Sergio Álvarez muestra que "hacer música es hacer resistencia”. Reseña.

El escritor Sergio Álvarez (Bogotá, 1965) respondió en una entrevista, en julio de 2019: “En Colombia, los poderes económicos y políticos saben que su gran capital es vender falsas esperanzas, saben que la gente las necesita y también saben que cuando las expectativas no se cumplen, la gente prefiere resignarse a luchar”.

Esta certeza ha acompañado sus novelas, desde Mapaná, La lectora, 35 muertos, hasta la más reciente, Cantar es sobrevivir. Las ha dotado de una necesidad de contar todo aquello que es ocultado o minimizado. Lo que muchas veces sucede y transcurre en las zonas marginadas y olvidadas del país. Lo que deja de ser noticia por terrible o conflictivo. Lo que incomoda. Lo que es preferible ignorar. Aquello que es neutral. Esta es la respuesta del autor a la resignación que tantas veces nos acompaña y paraliza. Esa es su lucha.

(Le recomendamos leer: Fernando Vallejo en tinta roja).

Lo logra gracias a una extraordinaria habilidad técnica, utilizando, en la mayoría de los casos, los recursos de la novela de aventuras y construyendo tramas que atrapan al lector y no lo dejan soltar el libro. Una prosa rápida, eficaz, despojada de adornos, seca y clara que nos transporta a los lugares donde suceden las historias y hace que escuchemos hablar a los personajes de cerca, como al oído. Esta certeza de comunicación es la que permite que los personajes se instalen en nuestra memoria. Sus vidas transcurren ante nosotros.

Cantar es sobrevivir. Sergio Álvarez. Seix Barral. 149 páginas $ 49.000

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Archivo particular

En esta nueva novela sucede también este milagro. A través del recorrido de un periodista por el país que debería estar surgiendo y creándose a partir de la firma del acuerdo de paz del 2016 entre el Gobierno de Colombia y las Farc, “(…) no se trata de volver a contar ‘esas cosas tan horribles’, hemos firmado una paz; la idea es mostrar la parte positiva de nuestras tierras y nuestras gentes”.

Nos encontramos, por un lado, con que en muchas de estas regiones el acuerdo no es más que letra muerta, papel olvidado, debido a la falta de compromiso del Gobierno. Y, por otro, con que ante esa violencia nuevamente desatada se encuentra la esperanza, y el arma de lucha es una de las actividades humanas que siempre nos ha acompañado: la música, el canto, el baile, porque “cantar es sobrevivir”. “(…) Sé que con cada canción que cantamos fuimos fundando este caserío; la música nos dio fuerzas para insistir a pesar de que siempre aparecía un problema peor que el del día anterior”.

El viaje por el país se convierte en la confirmación de que “(…) cuando la violencia se toma un territorio no hay respuestas, solo hay errores y más preguntas”. Y una de las mejores maneras de interrogarnos es la música, como síntesis de la vida, la experiencia, el destino y la historia. Es ella la que se convierte en la memoria porque “(…) lo perdido es también lo que uno tiene”.

(Le puede interesar: 'Temporal', la obra reunida de Ramón Cote Baraibar).

En septiembre de 1958, el poeta Eduardo Cote Lamus escribió en su Diario del alto San Juan y del Atrato: “(…) Allí está el folklore, fiel expresión de la angustia de sus habitantes: a veces alegra, como para mitigar las penas, en veces triste, pero siempre rítmico con la nostalgia de fondo”. En este diapasón oscilamos todos. Y a través de la música, el canto y el baile observamos, vemos, entendemos, sentimos y reaccionamos.

Esta nueva novela de Sergio Álvarez es una prueba más de lo que señaló hace unos años la historiadora Natalia Lozano: “Hacer música es hacer resistencia”. Álvarez nos muestra cómo, a través de las palabras que forman las historias, podemos hacer una melodía que acompañe y, por sobre todas las cosas, nos recuerde que la dignidad no es canción de un solo día. 

ÁLVARO CASTILLO GRANADA

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