Maribel Verdú, la dueña del Goya

Maribel Verdú, la dueña del Goya

La actriz abrirá el Hay Festival en una conversación con el director de EL TIEMPO, Roberto Pombo. 

Maribel Verdú

La actriz madrileña está en la memoria del público por sus papeles en películas como 'Y tu mamá también' o 'El laberinto del fauno'.

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Miguel Chazo

Por: Andrés Zambrano D.
27 de enero 2020 , 12:10 p.m.

El éxito en el cine se mide de muchas maneras y tiene altas dosis de subjetividad, pero es indudable que entre las que más consenso generan están los premios Óscar y los ingresos de taquilla, y esto inevitablemente remite a palabras como Hollywood, blockbuster, Marvel o Disney. Pues bien, esos cantos de sirena que han seducido a actores y directores tan serios y alejados del mainstream, como Kenneth Branagh, el director shakesperiano por excelencia de su generación, fueron los que resistió la actriz española Maribel Verdú. En el 2003 le dijo que no a una propuesta para coprotagonizar Daredevil, recibida por petición directa de Ben Affleck, que la había visto en Y tu mamá también y quería que interpretara a la sensual superheroína Electra, un papel que le venía como anillo al dedo.

La bella madrileña resistió la tentación y dijo que no; una decisión afortunada por un lado, porque le evitó la vergüenza del fracaso que fue esa película, pero por otro lado retrasó la globalización de su trabajo. Gracias a eso, Verdú es un patrimonio cinematográfico que compartimos los latinoamericanos con España, un prestigio que construyó viajando entre los dos continentes y hablando un idioma: el español.

La paradoja es que la montaña rusa en la que la subió su participación en la película mexicana Y tu mamá también (2001), la llevó al punto más alto de su carrera y también significó el más difícil. Durante dos años casi no recibió ofertas de trabajo. “El 2003 lo recuerdo como el año aciago de mi vida”, y pasa a definir el rodaje con los mexicanos Alfonso Cuarón, Gael García Bernal y Diego Luna como un antes y un después para su carrera. “Internacionalmente lanzó mi carrera. La película fue un éxito mundial y en lo personal significó un gran crecimiento en mi profesión”.

Para ser justos hay que decir que hasta ese momento el gancho de taquilla de la película era Verdú y no los tres mexicanos que la acompañaron en aquella magnífica road movie; Cuarón estaba detrás de cámaras y Luna y García eran los dos adolescentes que se disputaban la atención de una sensual española. Con el tiempo, los papeles se invirtieron, los tres mexicanos reparten su tiempo entre Hollywood y México. Luna protagonizó uno de los spin off de Star Wars y Cuarón ya acumula dos premios Óscar como mejor director, aunque su primera nominación le llegó por Y tu mamá también. 

Verdú le debe mucho de su carrera a esa generación maravillosa de cineastas mexicanos que se tomaron por asalto la meca del cine en los últimos años, pues además de Cuarón también ha trabajado con Guillermo del Toro. “Al gordo todos lo queremos, tiene un talento descomunal y una imaginación desbordante. Es una delicia trabajar con él”, dice la actriz. El cariño por el director que la llevó a protagonizar El laberinto del fauno se nota en su voz y el entusiasmo con el que se expresa sobre la experiencia de actuar con una de las mentes más creativas e inquietas del cine actual. Esa película la sacó de esa suerte de silencio cinematográfico internacional en el que había entrado después de Y tu mamá también y la devolvió al de las alfombras rojas y los premios Óscar, donde el filme obtuvo tres estatuillas.

Y es que en el caso de Verdú no es ella quien persigue los premios Óscar, son los premios los que van detrás de ella porque, antes de trabajar con Cuarón y Del Toro, ya había estado en una ceremonia de los famosos premios con una película hablada en español. Fue en 1992 como parte del elenco de Belle époque, de Fernando Trueba, cinta con la que España obtuvo el premio Óscar a la mejor película extranjera. Verdú tenía 22 años y compartía el cartel con Penélope Cruz y uno de sus grandes amigos de la vida, Jorge Sanz, con quien también hizo Amantes, otra película que considera un hito en su carrera porque la consolidó como una de las grandes actrices españolas. De ese tiempo confesó en una entrevista que se comportó como una fan antes que como una estrella. Con sus compañeras se quedaba obnubilada mirando pasar a Sharon Stone, Nicolas Cage o Anthony Hopkins.

Pero ni en sus veinte, ni en sus treinta ni en sus cuarenta se fue para Hollywood. “Tal vez me faltó ambición o fue pura cobardía, pero yo sigo con mi vida y afortunadamente he podido seguir adelante con mi carrera y no me falta trabajo”. De hecho, uno de los más grandes cineastas de la segunda mitad del siglo XX, el director de El padrino, Francis Ford Coppola, la llamó para formar parte del elenco de su película Tetro. Pero eso no quiere decir que haya cedido a la tentación del star system; dentro de la filmografía del director de Apocalypse Now, Tetro forma parte de su etapa outsider, pues en la actualidad Coppola se mueve por fuera de la industria y solo obedece a sus propias reglas. “Lo conocí cuando fui a los premios Óscar y luego lo volví a ver cuando ganó el Princesa de Asturias. Un día me llamó y me invitó a trabajar en Tetro. Filmar con él fue una gran fortuna. Es un director que te protege todo el tiempo, está pendiente de ti, cuida mucho a sus actores. Ahora somos buenos amigos y hablamos cada cierto tiempo”.

En su larguísima carrera ha trabajado con casi todos los grandes directores españoles: José Luis Garci, en Canción de cuna; Bigas Luna, en Huevos de oro, y Carlos Saura, en Goya en Burdeos, entre otros. Le falta uno en su lista:no es una chica Almodóvar, “como la Maura, como Victoria Abril, como Bibí, como Miguel Bosé”, parafraseando la famosa canción de Joaquín Sabina. La razón no la sabe y esa es una pregunta recurrente en casi todas las entrevistas que concede. A un periodista español simplemente le dijo: “No sé, mejor pregúntale a él por qué nunca ha trabajado con Maribel Verdú”.

La actriz madrileña tiene el recorrido para permitirse cierta soberbia. Es la actriz española con más nominaciones al premio Goya, con un total de once. Su primera nominación vino de la mano de Vicente Aranda con Amantes, en 1992, y la última hace dos años por Abracadabra. En el medio fue nominada por La celestina, La buena estrella, El laberinto del fauno, Siete mesas de billar francés, Los girasoles ciegos, Tetro, De tu ventana a la mía, Blancanieves y 15 años y un día. Lo ganó en dos ocasiones, por Siete mesas de billar francés y Blancanieves. Lo extraño es que no logró la nominación por su papel de Luisa Cortés, la mujer que sedujo a los adolescentes Julio Zapata y Tenoch Iturbide, en Y tu mamá también, su papel más recordado.

Después de 37 años de carrera, la actriz está más allá del bien y del mal. Sabe que su lugar en el cine es la suma de muchos papeles memorables. Como todas las actrices, tiene directores con los que le gustaría trabajar, pero de su boca no salen nombres en idiomas extranjeros: ella menciona al argentino Juan José Campanella y al colombiano Rodrigo García. Su vida personal es de lo más tranquila, el 2 de septiembre de 1999 se casó con Pedro Larrañaga Merlo y no han tenido hijos. Ella dice que su relación se ha sostenido porque su pareja pertenece al medio, aunque no se dedica a la actuación. Es una estrella de cine, pero no se lo toma en serio. Se define como una gocetas que sabe reírse de sí misma. “Yo priorizo mi vida por encima. El sacrificio no es tan necesario después de cierto momento; cuando eres joven lo tienes que hacer, pero más adelante ya no”. 

Fuera de su ambiente, se puede decir que es una lectora voraz, en su Instagram aparecen comentados tres libros en el último mes y medio: Jauja, de Use Lahoz, Intemperie, de Jesús Carrasco y La peor parte. Memorias de amor, de Fernando Savater, a quien le dedica un saludo especial: “Leerte no es solo entretenimiento, es aprendizaje del bueno, del que se queda en la memoria y desde luego en el corazón”.

Maribel Verdú sabe que es su talento lo que la sostiene como un de las actrices más solicitadas de su país. Nada más el año pasado estrenó dos películas: El doble más quince y El asesino de los caprichos, y formó parte del elenco de la serie No te puedes esconder, un thriller muy en la línea de las buenas series de acción que está produciendo su país en este momento. Verdú logró posicionarse como actriz de carácter sin hacer concesiones al medio y lo más importante: sin renunciar a sus principios.

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Maribel Verdú hablará con Roberto Pombo el 30 de enero, a las 12:30 p. m., en el Teatro Adolfo Mejía. Evento patrocinado por EL TIEMPO y Hyundai.

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