Borges, según Vargas Llosa

Borges, según Vargas Llosa

En Medio siglo con Borges, el nobel peruano da testimonio de su admiración por la obra del argentino

Vargas Llosa y Borges

Imagen del encuentro de Borges y Vargas Llosa en 1963, año en el que el peruano lo entrevistó por primera vez.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Por: Redacción LECTURAS
09 de agosto 2020 , 08:43 a. m.

Mario Vargas Llosa deja clara en este libro la importancia que ha tenido para él la obra de Jorge Luis Borges. Un autor que le ha brindado un gran placer como lector y que, a diferencia de otros, según dice, nunca lo ha decepcionado. Al principio, en los años en que el peruano comenzaba su vida de escritor, esa admiración era escondida: mientras con sus amigos y colegas hablaba con entusiasmo sobre otros autores –en especial de Sartre y su compromiso político–, en el silencio de su biblioteca se entregaba a la lectura de Borges. “La belleza y la inteligencia del mundo que creó me ayudaron a descubrir la limitación del mío, y la perfección de su prosa me hizo tomar conciencia de las imperfecciones de la mía”, escribe Vargas Llosa en el libro, en el que reúne artículos, conferencias, reseñas y notas escritas sobre el escritor argentino, además de dos entrevistas que le hizo, la primera en 1963 y la segunda en 1981.

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Precisamente el libro abre con esa primera entrevista, realizada por Vargas Llosa para la Radio Televisión Francesa durante unos días que Borges pasó en París en medio de una gira que lo había llevado a Alemania, Suecia y Dinamarca, acompañado de su secretaria María Esther Vásquez. Para ese momento, Borges ya era un escritor muy leído en Francia. De hecho, Vargas Llosa señala lo importante que fue la aceptación de la obra del argentino entre la crítica y los lectores franceses para lograr su consolidación como uno de los escritores más grandes. “Los franceses lo hicieron famoso”, dice. En esa entrevista, un Borges tímido y ya ciego relata lo asombroso que fue para él empezar a ser leído por otros: “Recuerdo mi sorpresa y mi alegría cuando supe, hace muchos años, que de mi libro Historia de la eternidad se habían vendido en un año hasta treinta y siete ejemplares. Yo hubiera querido agradecer personalmente a cada uno de los compradores, o presentarles mis excusas”.

Vargas Llosa cuenta cómo en esa entrevista sintió que, en efecto, hablaba con Jorge Luis Borges, cómo de verdad logró una conexión con él, algo que no volvió a sentir en las conversaciones que mantuvieron en adelante, que fueron varias, en diferentes países, incluso en las casas de cada uno de ellos. “Pero en ninguna de aquellas ocasiones sentí que hablábamos. Ya solo tenía oyentes, no interlocutores. (…) Era el hombre más agasajado del mundo y daba una tremenda impresión de soledad”.

Esa impresión de soledad la describe Vargas Llosa en la introducción a la segunda entrevista a Borges, en el 81. El escenario en esa ocasión fue la casa del escritor argentino: “Vive en un departamento de dos dormitorios y una salita comedor, en el centro de Buenos Aires, con un gato que se llama Beppo (por el gato de Lord Byron) y una criada de Salta, que le cocina y sirve también de lazarillo. Los muebles son pocos, están raídos y la humedad ha impreso ojeras oscuras en las paredes. Hay una gotera sobre la mesa del comedor. El dormitorio de su madre, con quien vivió toda la vida, está intacto, incluso con un vestido lila extendido sobre la cama, listo para ponérselo. Pero la señora falleció hace varios años”. Cuando Vargas Llosa le preguntó por esa manera tan austera de vivir, Borges le respondió: “El lujo me parece una vulgaridad”.

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En esa misma entrevista, Vargas Llosa le preguntó sobre un tema que estará tratado también en un capítulo completo de este libro: la relación de Borges con la política, que el argentino definía como “una de las formas del tedio”. Borges se sentía incapaz de admirar a los políticos, gente dedicada “a estar de acuerdo, a sobornar, a sonreír, a ser populares”. A pesar de pensar así, siempre tuvo una posición política, que en muchas ocasiones provocó controversia. Sus preferencias políticas quedaron claras en algunos de los textos publicados en la revista Sur, fundada y dirigida por Victoria Ocampo, textos que Vargas Llosa comenta en este libro.

Su antiperonismo era conocido. En varias ocasiones habló de la felicidad que sintió cuando triunfó la revolución que depuso a Perón. Una postura que Vargas Llosa define como coherente, teniendo en cuenta la forma de pensar del escritor argentino, pero afirma que esa coherencia se rompió con el apoyo que le dio a las siguientes dictaduras militares argentinas. Al principio, plantea Vargas Llosa, ese apoyo podría entenderse como circunstancial. Pero luego: ¿por qué continuó haciéndolo? “Ya no resulta fácil explicar como un mero espejismo la simpatía de Borges por el régimen militar, del que, además, aceptó nombramientos y distinciones sin la menor reticencia”, escribe el nobel peruano.

El tema político, en Medio siglo con Borges, está acompañado de otros como la importancia que tuvo el argentino para los escritores latinoamericanos, entre ellos Juan Carlos Onetti, a primera vista, dueño de una obra muy diferente a la del argentino. “La presencia de Borges en Onetti se ha mencionado apenas por la crítica, pese a que la influencia de Borges sobre él fue esencial, en el sentido literal de la palabra, pues concierne a la esencia misma del mundo que Onetti creó”, dice Vargas Llosa.

El libro cierra con un capítulo titulado El viaje en globo en el que describe la que para el peruano pudo haber sido la etapa más alegre y satisfactoria de la vida de Borges, y que está relatada en su libro Atlas, escrito en colaboración con María Kodama –la pareja de Borges que todavía hoy es muy criticada por amigos y familiares del escritor (injustamente, según Vargas Llosa)– y que fue publicado en 1984. Un libro de fotos y notas de los viajes que la pareja hizo por el mundo durante tres años. “Nadie diría que quien las escribe es un octogenario invidente, porque ellas transpiran un entusiasmo febril y juvenil por todo aquello que toca y que pisa”, escribe Vargas Llosa. Algo que no era poco para Borges, que había escrito: “Muchas cosas he leído y pocas he vivido”.

Con este capítulo termina un libro que, desde la primera hasta la última página, muestra el respeto que Vargas Llosa ha sentido por la obra de un escritor al que define como uno de los más grandes en la historia de las letras. Por el universo que creó, por su cultura literaria, por su precisión, su inteligencia, su ironía.

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Medio siglo con Borges
Mario Vargas Llosa
Alfaguara
192 páginas
$ 47.000

(Otras lecturas: Hoy mi padre vive en este libro’)

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