‘Viaje sin regreso’, una cruzada por la verdad

‘Viaje sin regreso’, una cruzada por la verdad

Historia de los periodistas ecuatorianos asesinados en la frontera colombiana. Aparte del prólogo.

Protesta por muerte de periodistas de 'El Comercio'

El libro es escrito por varios periodistas de Colombia y Ecuador y tiene ilustraciones del chileno Alberto Montt. Se lanza la próxima semana.

Foto:

EFE

Por: Catalina Botero
10 de septiembre 2019 , 11:59 a.m.

Durante décadas, la agenda en defensa de la libertad de prensa se ha concentrado en la posibilidad de que periodistas y medios de comunicación no se vean restringidos para publicar noticias, reportajes y opiniones sobre asuntos de interés público. Esta dimensión de la libertad de expresión es muy importante, pero no es la única. Y con frecuencia se sitúa en un lugar preferente, de manera que termina opacando el propósito por el cual exigimos esa libertad. Protegemos de manera amplia la libertad de expresión porque es la única forma posible de asegurar una sociedad informada, libre de miedo y que participa de las decisiones públicas.

Solo con libertad de prensa la democracia es vigorosa, porque hay espacio para exponer a la luz asuntos fundamentales para la ciudadanía que de otra forma pasarían inadvertidos. Solo así se combate el autoritarismo, la ilegalidad y la vulneración de derechos. No exageran quienes afirman que el silencio es el cómplice más leal del autoritarismo; y que nada hay más útil para el ejercicio del poder que sembrar miedo a quien se expresa, para aislar, sin información, las realidades donde ese poder es ejercido.

Si algo caracteriza a los ecosistemas mediáticos en América Latina es la brecha informativa que existe entre los centros urbanos y la periferia olvidada. La frontera entre Colombia y Ecuador es un área extensa y marginada por las autoridades de ambos países. Ese vacío está ocupado y aprovechado por actores ilegales con la capacidad militar y el músculo financiero suficiente para permanecer impunes, mientras aprovechan la ausencia de institucionalidad. El costo real de esta afrenta prolongada a la democracia lo pagan cada día los ciudadanos sometidos a esos poderes.

Cuando los Estados enfrentan crisis, es común que las autoridades hilen argumentos para evadir sus responsabilidades. En mi calidad de relatora especial para la Libertad de Expresión observé cómo el expresidente de Ecuador Rafael Correa negaba la existencia de censura promovida por su gobierno, mientras atribuía responsabilidades a quienes defendíamos en ese entonces las libertades civiles.
Algo similar ocurrió durante el secuestro del equipo periodístico: rápidamente se escucharon voces oficiales sugiriendo que habían sido los periodistas –y no la ausencia de Estado– los que habían provocado el desenlace fatal. En las horas que siguieron al secuestro, que se convirtieron en días y semanas, fue visible la intención de las autoridades de ambos países de transmitir tranquilidad mientras trasladaban, cada uno, los hechos al otro lado de la frontera.

Javier (Ortega), Paúl (Rivas) y Efraín (Segarra) no buscaron ser secuestrados. Sugerirlo es una ofensa a su memoria. Este equipo periodístico que salió y no volvió cumplía con valentía su deber: acudieron a lugares olvidados donde la realidad de miles debía ser contada. El secuestro y posterior asesinato de este equipo periodístico es tal vez el caso más visible de otros tantos que ocurren allí sin que lo advirtamos, la diferencia es que en este las autoridades demostraron, una vez más, su incapacidad para evitar violaciones a los derechos humanos de quienes viven en zonas de frontera.

La causa del asesinato es la ausencia de institucionalidad, que termina facilitando la restricción de los derechos de la población y deja que esta se convierta en parte del paisaje cotidiano en ese lugar. La motivación de los periodistas era precisamente contribuir para que la atención de las autoridades se dirigiera al lugar necesario. La consecuencia de esta intimidación es el silencio, ese que tanto ayuda a que la anarquía y la violencia reinen en la frontera.

Con el espejo retrovisor en el último año nos embarga una profunda decepción en la forma como los gobiernos de ambos países abordaron este caso. Los poderes judiciales han anunciado capturas y tienen procesos en curso, de los que esperamos verdad. La experiencia nos dice que la gran mayoría de los casos de violencia contra la prensa están condenados a la impunidad; advertir desde ahora esa tendencia nos impulsa a persistir en la búsqueda de justicia, reparación y esclarecimiento.
¿Hubo negociación con los captores? ¿Cuáles son los poderes que imperan en la frontera? ¿Cómo viven los colombianos y ecuatorianos en el margen fronterizo? ¿En qué consiste el despliegue de los dos Estados en esta zona? ¿Hubo una liberación que se frustró? ¿Por qué?

Es acá donde entran los esfuerzos colaborativos de periodistas colombianos y ecuatorianos que, a contracorriente y con muy pocos recursos, han emprendido una cruzada por la verdad. Porque las preguntas fundamentales siguen sin respuesta. La Liga Contra el Silencio en Colombia, y el naciente proyecto Periodistas sin Cadenas en Ecuador son una luz de esperanza que está enfocando sus cámaras donde la prensa está prohibida de facto.

Este libro envía un mensaje claro a quienes se benefician con el silencio: el interés periodístico que motivó a Javier, Paúl y Efraín a informar sobre lo que ocurre en la frontera está vigente. Su secuestro y asesinato ha despertado un interés genuino de muchos periodistas por contribuir al esclarecimiento del caso y narrar esa zona olvidada.

La censura se combate con más periodismo. El compromiso es poderoso. Para colaborar, los recursos que se perciban por la venta de este libro serán destinados a financiar historias que sigan contando lo que ocurre en la frontera entre Colombia y Ecuador. 

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Empodera tu conocimiento

Sal de la rutina

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.