Carolina Sanín: la religión del lenguaje

Carolina Sanín: la religión del lenguaje

La escritora colombiana, autora de 'Somos luces abismales', estará en la Feria del Libro de Bogotá. 

Carolina Sanín

La escritora Carolina Sanín estará el jueves 2 de mayo en la Feria del Libro a las 7 de la noche.

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Claudia Rubio

Por: Por Catalina Holguín
23 de abril 2019 , 12:26 p.m.

 

Desde la publicación de la novela Todo en otra parte (2005), Carolina Sanín se ha labrado un camino solitario en la literatura contemporánea colombiana. Su narrativa no es de tramas cargadas de suspenso o de grandes personajes. Acá poco importa el qué-pasó, ni quién-le-hizo-qué-a-quién. “No soy amiga del realismo narrativo”, afirma en una entrevista reciente, “esa corriente últimamente revitalizada, más o menos retrógrada, que enfatiza lo anecdótico como centro de la vida y la condición humanas, con una fuerte dependencia de referentes concretos, materiales, reconocibles”. Todo en otra parte, por ejemplo, es una novela onírica, donde la geografía no obedece ninguna regla reconocible, los nombres de los personajes se truecan y, como en los sueños, las explicaciones de las acciones se basan en juegos de palabras o juegos simbólicos.

En Los niños (2014), su segunda novela, el lenguaje onírico toma tintes góticos. A la protagonista, Laura, le llega un misterioso niño a la puerta. Como un espanto o una visitación, el niño existe porque se enuncia y se anuncia, y con su fantasmagórica presencia convierte a Laura en una suerte de madre. Esta maternidad incorpórea, que también evoca la Anunciación del arcángel san Gabriel o al Moisés en la cuna rescatado de las aguas, también carga una connotación bíblica, y junta a esta novela con Somos luces abismales, el más reciente libro de la autora.

Publicado en septiembre de 2018 y reimpreso ese mismo mes, Somos luces abismales comprende una serie de ensayos personales, que transitan entre la filosofía del lenguaje y la espiritualidad. Esto suena pesadísimo. ¡Un yunque! Pero no es el caso. En Twitter una lectora del libro comparte la foto de una página subrayada en un 80 por ciento, mientras que otro seguidor muestra su copia del libro rebosante de banderitas azules y verdes autoadhesivas que indican los muchísimos sitios donde encontró algo digno de remarcar.

En estos ensayos, o meditaciones, Carolina se arma de un lenguaje que oscila entre la poesía y la narrativa para así reflexionar sobre el misterio de la vida y el misterio del lenguaje, que es, a fin de cuentas, un misterio profundamente religioso. Dice el versículo 3 del primer capítulo del libro de Génesis: “Y dijo Dios: Haya luz, y hubo luz”. Lo que se enuncia, se anuncia y es. Y eso que hace Dios, lo hacen también los escritores y las escritoras. Algunos dan ese poder de creación por sentado, porque sus libros quieren contarnos un cuento con unos personajes que hacen cosas. Otros, como Carolina, quieren contarnos cuentos hechos con palabras, palabras que hacen cosas. 

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