‘Nadie necesita la religión’

‘Nadie necesita la religión’

El historiador iraní-estadounidense Reza Aslan acaba de publicar Dios, una historia humana.

Reza Aslan

Reza Aslan hablará en la Feria del Libro de Bogotá el primero de mayo a las 7 de la noche.

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Cortesía Random House

Por: Por María Paulina Ortiz
21 de abril 2019 , 11:46 a.m.

Reza Aslan ha vivido siempre con preguntas en su cabeza. Casi todas relacionadas con la fe. Nacido en Irán y educado desde niño en Estados Unidos, este historiador experto en religiones se ha dedicado a buscar respuestas y para ello ha escrito libros como Solo hay un Dios –en el que hace un recorrido por la historia del islam–, El zelote –que describe el mundo en el que vivió Jesús de Nazaret, marcando la diferencia con el Cristo de la fe– y el más reciente: Dios, una historia humana, que responde a la pregunta de qué empujó a los hombres primitivos a creer en seres espirituales. Aslan estará en Bogotá, durante la Feria del Libro.

Según sus investigaciones, ¿los seres humanos necesitan la religión?
La religión es una institución hecha por el hombre. Más allá de la doctrina y el dogma, las reglas y los rituales, lo que proporciona la religión es un lenguaje compuesto de símbolos y metáforas que permite a las personas expresar –a sí mismas, y entre unas y otras– algo que es fundamentalmente inexpresable: la fe. Pero nadie necesita la religión. Nadie necesita la institución y las estructuras de autoridad que la acompañan para tener una vida espiritual profunda y significativa. Si se desea compartir la espiritualidad con una comunidad de ideas afines, entonces es útil tener un lenguaje común. Pero no hay que confundir religión con fe. Son dos cosas diferentes.

En su nuevo libro cuenta cómo, desde las culturas primitivas, los humanos hemos buscado la espiritualidad y la trascendencia. ¿Por qué cree que ha sido así?

Los registros dejados por los primeros humanos están llenos de indicaciones de sus creencias espirituales, especialmente las cuevas pintadas que se extienden desde el sudeste asiático hasta Europa occidental. Lo que la evidencia sugiere es que la creencia religiosa debe considerarse una parte fundamental y definitoria de nuestra experiencia como seres humanos. Somos seres fundamentalmente espirituales. Anhelamos la trascendencia. Es parte de nuestra evolución como Homo sapiens. De hecho, el impulso religioso es más antiguo que nuestra especie. Somos Homo religiosus, caracterizados por el sentido de nosotros mismos como almas encarnadas. Desde una perspectiva científica, esto podría significar que la creencia religiosa es una ventaja evolutiva o es el resultado de una ventaja adaptativa anterior. De cualquier manera, lo que está claro es que tales creencias forman parte de la condición humana y no pueden ser ignoradas como supersticiones o dejadas a un lado como producto de una mente irracional.

En su adolescencia abandonó el islam para ir hacia el cristianismo. Después regresó a él. ¿Qué lo hizo volver?
A medida que crecía y cuanto más conocimiento obtenía, más me daba cuenta de que mi fe requería un medio diferente para expresarse. Cuando era niño, el lenguaje que solía usar fue adoptado de mis padres y mi cultura. En la escuela secundaria busqué otras metáforas con las cuales explicar lo divino y la naturaleza de la realidad. Fue cuando encontré el cristianismo. Por supuesto, la principal metáfora de Dios en el cristianismo es el hombre. El cristianismo nos dice que imaginemos al ser humano más perfecto, perfectamente bueno, perfectamente compasivo: ese es Dios. Esta idea fue muy atractiva para mí entonces. Pero cuando llegué a la universidad, un Dios humanizado me pareció de una limitación extraordinaria. Y fue cuando redescubrí el islam, y más específicamente el sufismo, que, lejos de humanizar a Dios, busca encontrar lo divino en todas las cosas. Así es como hoy expreso mi espiritualidad.
Usted ha escrito sobre esa tendencia de humanizar lo divino y proyectarse en Dios.

¿Cree que esta puede ser una de las causas de que, en casos extremos, se llegue a actos violentos ‘en nombre de Dios’?
Absolutamente. Nuestro impulso de humanizar lo divino nos lleva a atribuir a Dios los mejores elementos de la naturaleza humana –generosidad, amor, compasión–, y también todo lo peor: celos, venganza, violencia. Estos esfuerzos, a su vez, agregan un aspecto divino a esos atributos, legitimándolos, en algunos casos, lo mismo que a los comportamientos humanos que generan. Los conflictos religiosos pueden entenderse como la consecuencia de que las personas primero le otorgan atributos humanos a Dios y luego toman esa legitimidad divina para actuar con deseos de venganza o de violencia.

¿Cuáles son, para usted, las razones que llevan al extremismo religioso?
El extremismo religioso no es diferente de cualquier otro tipo de extremismo, político, económico, racial, étnico. Las personas violentas hacen cosas violentas. Y lo hacen en nombre de cualquier ideología que elijan. Ninguna religión promueve el extremismo. Ninguna es inherentemente violenta o pacífica. Las personas son violentas o pacíficas, y usarán cualquier ideología a su disposición para expresarse, según quiénes sean y qué valoran. Tenemos que alejarnos de la idea de que la religión es inherentemente responsable de los actos de violencia cometidos en nombre de ella. Si eso fuera cierto, entonces la política debería ser culpada por actos de violencia política. Y eso es absurdo.

Muchos ven el islam directamente relacionado con la posibilidad de violencia...
Bueno, eso puede ser cierto en países predominantemente cristianos como Brasil o Estados Unidos. Sin embargo, en los países predominantemente musulmanes, lo contrario es cierto: el cristianismo o el judaísmo están más vinculados a la violencia y a los actos violentos. Es la naturaleza humana. Tendemos a definirnos a nosotros mismos y a nuestros valores en oposición a los demás. En una sociedad en la que las únicas imágenes de minorías, ya sean religiosas o raciales, provienen de los medios de comunicación, es natural que haya una impresión sesgada de tales grupos, porque tenemos poca relación con ellos. Además, solemos excusar los actos de violencia o intolerancia cuando provienen de nuestras propias comunidades porque no son representativos de la totalidad, pero etiquetamos con facilidad los mismos actos en otras comunidades como la norma. ¿Es cierto que personas han actuado violentamente en nombre del islam? Sí. ¿Tiene el islam el monopolio de los actos de violencia religiosa? Por supuesto que no.

Según varias investigaciones, la religión de más rápido crecimiento hoy en día es el islamismo. El cristianismo crece, pero no de forma tan acelerada. ¿Esta situación también puede estar causando algún temor?
El islam es la religión de más rápido crecimiento en el mundo, pero es poco probable que alcance al cristianismo en el corto plazo. El cristianismo sigue siendo la religión más grande, con diferencia. Parte del crecimiento del islam tiene que ver con las tasas de natalidad y la inmigración masiva. Además siempre ha sido una religión muy simple para convertirse. Se absorbe fácilmente en cualquier cultura a la que pertenezcas. Eso ha permitido que crezca a un ritmo rápido. Pero es importante reconocer que cuanto más se propaga el islam, más fracturado se vuelve. No existe tal cosa como un islam, sino muchos diferentes.

Hablando de otro de sus temas de estudio: ¿cuándo nació su interés por el personaje de Jesús, que lo llevó a escribir el libro 'El zelote'?
Cuando tenía quince años oí el Evangelio por primera vez y acepté a Jesús en mi corazón. Tuve lo que los cristianos llaman “un encuentro con Cristo”. Pasé los siguientes cinco años como cristiano evangélico, incluso durante un tiempo recorrí Estados Unidos difundiendo el mensaje del Evangelio. Pero mientras más leía la Biblia, sobre todo en la universidad –donde comencé mi estudio formal del Nuevo Testamento– más descubría el gran abismo entre el Jesús de la historia y el que conocí en la iglesia. Irónicamente, cuanto más aprendía de la vida de ese Jesús histórico, del mundo turbulento en el que vivía y la brutalidad de la ocupación romana que desafió, más me atraía. El revolucionario judío se volvió más real que el ser distante y sobrenatural que me había presentado la iglesia. De alguna manera, ese libro es mi intento de difundir las buenas nuevas de Jesús, el hombre, con la misma pasión que una vez usé para difundir las buenas nuevas de Jesús, el Cristo.

En el libro plantea que el Jesús histórico no es el Cristo de la fe.
Jesús era un judío del Medio Oriente que predicaba el judaísmo a otros judíos. El verdadero Jesús fue un pobre campesino de Galilea que defendió a los pobres como él –de forma inflexible, incluso violenta– de los ricos. Vivió en una sociedad en la que la brecha entre los pocos privilegiados y los demás era insalvable. Su mensaje fue dirigido hacia los marginales. Era un hombre que estaba a punto de revertir el orden social. Fue el primer líder de los derechos civiles del mundo.

Usted ha dicho que llegará el momento en que sea mejor la relación entre ciencia y fe…
Estoy en contra de la idea de que ciencia y religión son incompatibles. Las dos responden a preguntas fundamentalmente diferentes. La ciencia tiene que ver con ‘cómo’. La religión tiene que ver con ‘por qué’. No hay razón para que estas dos cosas estén en conflicto entre sí. Pienso en ellas como dos modos diferentes del saber. Y tal vez, a medida que comencemos a profundizar más en lo que realmente significa ser humano, podamos ver la ciencia y la religión convergiendo en una sola disciplina, que reconozca que hay más realidad de la que podemos experimentar a través de materialismo.

Finalmente, ¿qué es Dios para usted?
Dios es todo y todo es Dios. 

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