100 años de la Bauhaus

100 años de la Bauhaus

Se cumple el primer siglo de uno de los movimientos arquitectónicos más importantes de la historia. 

Bauhaus

Vista de frente del edificio de la Bauhaus en Dessau, Alemania.

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AFP

Por: ANA MARÍA ÁLVAREZ
14 de febrero 2019 , 02:57 p.m.

La Bauhaus, literalmente “la casa de la construcción”, fue un taller de ideas internacional e interdisciplinario que concentró formas, opiniones y teorías. No existe un estilo Bauhaus, sino una manera Bauhaus de enfocarse en un nuevo hombre, en un nuevo mundo. Puede no ser representativa de toda la producción creativa del movimiento moderno, pero alcanzó un prestigio, en solo catorce años de existencia, que no ha sido igualado por ninguna institución educativa. La manera Bauhaus ha influenciado las artes y la arquitectura de todo el siglo XX y sus efectos siguen presentes todavía hoy.

El primero de abril de 1919, el arquitecto alemán Walter Gropius fundó la Bauhaus con la idea de acabar con la separación entre artesanos y artistas. Escribió un manifiesto que era una respuesta directa a la desorientación de la posguerra y al futuro de la industrialización: era la visión de un ejército de expertos que debían dar soluciones a los problemas cambiantes que emergían de los retos económicos y de las condiciones de una modernidad utópica. La escuela de la construcción debía combinar arquitectura, escultura y pintura en una sola forma –como la obra de arte total– para el hombre nuevo que surgía de esa nueva sociedad. Los objetos cotidianos debían hablar de ese presente moderno, de la tecnología, de la democracia, de la industria, de un estilo de vida.

Los cambios de ciudad coincidieron con los cambios en la forma de la Bauhaus: de lo artesanal a la producción tecnológica, a la arquitectura moderna. No obstante, el fondo siempre fue experimentar con nuevos lenguajes de estilos artesanales tradicionales para reproducirlos mediante los procesos de las últimas tecnologías. Y los bauhauslers eran conscientes de que se trataba de una aproximación que se salía de lo acostumbrado y que se asimilaría, eso esperaban, lentamente.

Weimar, 1919-1925

En el manifiesto con el que presentó el programa de la nueva escuela, Walter Gropius quiso devolver al arte su rol social. Sin diferencias entre las artes y los oficios, y sin la enseñanza reglada de teorías académicas, la Bauhaus buscaba desarrollar los talentos diversos de los estudiantes y fortalecer los métodos creativos a partir de conceptos. No hacía falta cumplir con requisitos de formaciones académicas previas, sino que cualquier joven, sin importar su historial académico, sexo o nacionalidad, podía apuntarse a la escuela.

La Bauhaus fusionó la escuela de arte con la escuela de artes y oficios existentes en la ciudad alemana de Weimar. Y Gropius llamó a artistas diversos y cosmopolitas como profesores: los cursos preliminares fueron dirigidos por Johannes Itten, de 1919 a 1923, y por Lázló Moholy-Nagy, de 1923 a 1928. Lyonel Feininger fue el director del taller de grabado; Gerhard Marcks, del taller de cerámica; Georg Munch, del taller de pintura y tejidos; Wassily Kandinsky y Paul Klee, de los talleres de pintura de vitrales y murales, y Oskar Schlemmer, del taller de escultura en piedra y madera y del taller de teatro.

Los cursos preliminares reflejaban la orientación generalista del diseño. Al inicio, se trataba de una electiva y duraba solo un semestre; al final, se convirtió en un curso obligatorio de dos semestres. El primero de sus directores, Johannes Itten, estaba fuertemente influenciado por las ideas de los reformistas de finales del siglo XIX, para quienes la educación progresista era clave para regenerar y modernizar la sociedad. La Bauhaus no solo se diferenciaba en los contenidos que enseñaba, sino también en la manera como los enseñaba: usaban métodos abiertos y lúdicos que llevaran a un entendimiento de las complejidades del arte y del individuo creativo.
Itten promovía una armonía vital entre cuerpo y mente: pedía dibujos con ambas manos para entrenar las habilidades motoras, ejercicios físicos, de relajación, concentración y respiración. La enseñanza holística y el énfasis en el individuo de las clases de Itten no se centraban en los objetivos prácticos de la Bauhaus y estaban en oposición a las ideas de Gropius, que reclamaba instruir a los estudiantes en los problemas reales que existen en la cotidianidad de la vida. Itten renunció y fue remplazado por Lázló Moholy-Nagy, que enfatizaba en una manera analítica de pensar y trabajar; no obstante, continuó con la exaltación de la individualidad artística y del trabajo de diseño para producir de manera industrial.

El centro en Weimar eran los talleres, a los que se llegaba después del curso preliminar. El programa pedagógico se veía reflejado en el trabajo colaborativo entre estudiantes y profesores que producían objetos y mobiliario. Gropius llamaba la “síntesis del arte” a ese trabajo colaborativo. El taller de teatro, en una escuela de diseño, fue también una característica diferencial, primero dirigido por Lothar Schreyer, de 1921 a 1923, y luego por Schlemmer, de 1923 a 1925. Con este último como director, el teatro se convirtió en un taller de experimentación que integraba artes escénicas y visuales con un enfoque interdisciplinario: arquitectura, vestuario, danza. Innovaba con un planteamiento diferente entre escenario y auditorio que cambió, para siempre, la relación entre público y artistas.

En 1923, Gropius inició un cambio de dirección hacia las demandas de un mundo que se empezaba a centrar en lo tecnológico. Se impuso un enfoque funcional que no fue fácilmente aceptado en la escuela. No obstante, la productividad aumentó bajo la idea de fabricar industrialmente prototipos de objetos cotidianos. De esta época son los primeros productos Bauhaus, como el juego de té de Marianne Brandt y la lámpara de Carl Jacob Jucker y Wilhelm Wagenfeld.

La exposición de 1923, la primera de la Bauhaus sobre la Bauhaus, así lo demuestra. La Haus am Horn fue construida especialmente para la ocasión: se trataba de una casa para una familia moderna, sin criados, que debía multiplicarse para formar la urbanización Bauhaus. En el mismo espíritu de claridad y valores democráticos, las propuestas de estudiantes y profesores fueron votadas. El proyecto arquitectónico escogido fue el del pintor y profesor Georg Muche. En la construcción, que tardó cuatro meses, estuvieron implicados directamente los estudiantes. Durante la exposición, en la casa, se mostraron las innovaciones de los talleres de la escuela, como soluciones arquitectónicas, nuevos materiales y acabados, muebles y objetos. La respuesta de los medios de comunicación fue amplia: desde la profunda admiración hasta el completo rechazo. La Bauhaus, desde su inicio, estaba atrapada entre las diferencias de los partidos políticos de la República de Weimar (en el periodo después de la Primera Guerra Mundial y el ascenso de los nazis al poder). Cuando, en 1924, la derecha ganó las elecciones locales, el presupuesto de la escuela fue reducido a la mitad y cancelaron los contratos de los profesores en marzo de 1925. Varias ciudades se ofrecieron a dar un nuevo hogar a la Bauhaus: finalmente la ciudad de Dessau, que estaba gobernada por el partido social demócrata alemán y tenía unas excelentes perspectivas económicas, fue la elegida por los profesores.

Dessau, 1925-1931

Este cambio de lugar no resultó en una crisis de la escuela, sino que fomentó su consolidación en el diseño de nuevos productos industriales para las masas. La unión del arte con la tecnología, que se proclamó en la exposición de 1923, alcanzó su potencial en Dessau, empezando por el famoso edificio de la Bauhaus, diseñado por Walter Gropius con la colaboración de los talleres de la escuela.

Con la excepción de Gerhard Marcks, los maestros de Weimar siguieron a Gropius a Dessau y se instalaron en las casas diseñadas por él. Se trataba de la colonia de artistas más prominente del momento, famosos incluso fuera de Alemania, un factor fundamental en la localización de nuevas industrias en la ciudad. Dessau era una ciudad industrial en crecimiento, así que podía anticiparse la participación de grandes industriales en el desarrollo de la escuela. Los ingenieros de la fábrica de aviación de Hugo Junkers parecían adecuados para la verdadera implementación de la unión entre arte y tecnología. No obstante, contribuyeron en la producción de los muebles de acero tubular de Marcel Breuer y poco más. No se materializaron otras formas de asociación con la industria local.

En diciembre de 1926, el nuevo edificio completamente acristalado abrió sus puertas. Con una arquitectura emblemática, parecía que los objetivos de la Bauhaus se hacían visibles e inconfundibles. Los talleres se dispusieron en los mejores lugares del edificio y podían ser usados tanto para dictar clases a los principiantes como para producir las obras de los estudiantes avanzados. Cuando en 1927 se introdujo, finalmente, la enseñanza de arquitectura, la escuela alcanzó el apogeo de su influencia. El estilo de vida libertario causó hostilidad entre la clase media de la ciudad, enfurecida también por los valores exagerados de la vivienda, y los altos precios que significaba mantener los inmuebles y los proyectos de la Bauhaus. En 1927, Gropius se vio obligado, nuevamente, a luchar por la supervivencia política de su escuela. Le demandaban, sobre todo, que abandonara las actividades experimentales y se centrara en la generación de ingresos.

En 1928, Hannes Meyer, encargado del taller de construcción, pasó a dirigir la escuela por recomendación del propio Gropius. Con sus estudiantes, Meyer construyó edificios y vivió su visión de una colectividad. Su foco era “las necesidades de la gente en lugar de la necesidad de lujo”: el arte debía ser más el medio que el fin. No más la unidad de arte y tecnología. Con edificios como la escuela sindical en Bernau, Hannes Meyer reforzó su búsqueda de una arquitectura que emerge de su propia función, de su propósito. En la escuela, reorganizó los talleres para obtener una mayor eficiencia económica y un largo impulso social. Logró, por fin, asociaciones fuertes con la industria, como una colaboración con la firma Kandem para la fabricación de luminarias. El éxito comercial más notable siguen siendo los papeles de colgadura, auténticos best sellers.

La Bauhaus revolucionó el pensamiento creativo en el mundo entero. El diseño y la arquitectura contemporáneos son herederos directos de esta escuela


Josef Albers, quien había sido asistente en el curso preliminar, tomó las riendas de ese curso en el mismo año. Cambió el nombre de preliminar a básico, y no continuó con el enfoque utópico de Moholy-Nagy, sino que sumó conceptos económicos a la ya estudiada estética de los materiales.
En 1929 tuvo lugar la exposición ‘El apartamento Bauhaus de la gente’, en el Museo Grassi de Leipzig. Se trataba de una pequeña vivienda con todos los equipamientos necesarios (sala, habitaciones, cocina y baño), con el papel de colgadura y las lámparas de la escuela. Entre otros, los muebles expuestos podían ser montados y desmontados por los compradores; aunque se presentara muy austero, en realidad nada era accesible para la gente a la que estaban dirigidos los diseños.
De nuevo, la política irrumpió en la Bauhaus. Por su simpatía declarada hacia el socialismo, Meyer fue tildado de bolchevique cultural y en 1930 la alcaldía lo destituyó. Ese mismo año, Ludwig Mies van der Rohe tomó la dirección, la última. Creció la orientación de la escuela hacia la arquitectura y se prohibió cualquier tipo de actividad política. La Bauhaus se convirtió en una escuela de élite para arquitectos, lejos de los ideales de Gropius. Los cursos preliminares y el trabajo en los talleres fueron abandonados. No obstante, Mies surgió como un profesor carismático, centrado en la enseñanza de la casa unifamiliar a partir de su propio trabajo. Poco fue construido: Mies estaba interesado, principalmente, en la formación de arquitectos ejemplares.

En septiembre de 1932, la alcaldía de Dessau cerró la escuela, que se localizó luego en una antigua fábrica de teléfonos en la periferia de Berlín: un corto interludio que precedió a la clausura final, el 20 de julio de 1933.

Berlín, 1932-1933

La represión nazi y los recortes presupuestarios hicieron casi imposible trabajar en la Bauhaus en Berlín. En julio de 1933, bajo la presión de los nacional-socialistas, Mies y los profesores disolvieron la escuela. Muchos emigraron: las ideas y las aspiraciones de la Bauhaus se dispersaron por el mundo.

Esta última vez, la Bauhaus ya no encontró la forma de reinventarse en un lugar específico sino que sus ideas se diseminaron con los profesores y alumnos que emigraron, sobre todo a Estados Unidos. En 1937, Moholy-Nagy fundó la Nueva Bauhaus en Chicago; el propio Walter Gropius empezó como profesor y luego director del departamento de arquitectura de Harvard; mientras que Mies van der Rohe fue nombrado director de la escuela de arquitectura del Instituto de Tecnología de Illinois en Chicago.

Bauhaus

Edificios y objetos propios de la escuela Bauhaus.

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AFP

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Edificios y objetos propios de la escuela Bauhaus.

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Edificios y objetos propios de la escuela Bauhaus.

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AFP

100 años después

En el papel, la Bauhaus tenía un objetivo y unos valores claros. Pero, en la realidad, la escuela acogió diversas corrientes creativas, a veces contrapuestas, y continuos cambios de énfasis. Su propaganda fue eficaz al atraer estudiantes y profesores brillantes, y la represión nazi promovió el impacto global de la Bauhaus: creó un éxodo creativo.

En Weimar, los edificios usados por la escuela son hoy la sede de la Universidad Bauhaus. Desde 1995, unas antiguas caballerizas fueron restauradas para acoger el museo que conserva las piezas que regaló Gropius al irse de la ciudad, y este año se espera terminar la construcción de un nuevo museo Bauhaus diseñado por los arquitectos alemanes Heike Hanada y Benedict Tonon. La Haus am Horn fue restaurada y abierta al público.

El edificio de Dessau es hoy la sede de la Fundación Bauhaus Dessau, que se creó en 1994 y se encarga de proteger y hacer visible la herencia de la escuela. Las casas de los maestros fueron restauradas y pueden visitarse. El estudio español Addenda Architects es el responsable del diseño del nuevo museo en Dessau, que también abrirá este año.

El Archivo Bauhaus en Berlín, construido según un diseño de Walter Gropius, guarda la mayor colección del mundo de objetos y bienes de la Bauhaus. El edificio, famoso por los techos redondeados, tan solo permite exponer el 35 por ciento del fondo del archivo. En 2005 el estudio de arquitectura japonés SANAA ganó un concurso para ampliar el espacio con un nuevo edificio, pero este plan se abandonó.
La influencia austera de la Bauhaus llega incluso a los actos de celebración de estos cien años de creación: exposiciones de fotografía y pintura, proyectos de investigación que inician o enseñan sus descubrimientos, y algunos seminarios temáticos. Sobresale el proyecto de SAVVY Contemporary: un bus que imita al famoso edificio sede de la Bauhaus, que albergará talleres y exposiciones, y que viajará a Dessau, Kinshasa, Berlín y Hong Kong durante el año.

La escuela Bauhaus revolucionó el pensamiento creativo en el mundo entero. El diseño y la arquitectura contemporáneos son herederos directos de la experimentación pedagógica de sus cursos preliminares, de la transferencia de conocimiento entre la academia y la industria, y del trabajo colaborativo entre artes y oficios. El atractivo de la Bauhaus se refleja en la conmemoración de estos cien años y en una pregunta que resuena en libros y escritos críticos de arquitectura: ¿por qué no ha habido, después, ninguna escuela que haya producido el mismo impacto? L

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