En la diversidad, nosotras también resistimos

En la diversidad, nosotras también resistimos

Vivian Cuello Santana cuenta por qué trabaja con las víctimas LGBTI del conflicto armado en el país.

Vivian Cuello Santana, líder social

Vivian Cuello hace parte de Caribe Afirmativo, organización que defiende derechos de la población LGBT.

Foto:

Cortesía.

Por: Vivian Cuello Santana
25 de julio 2020 , 11:06 p.m.

Nací hace 23 años en Barranquilla. Soy mujer, lesbiana, feminista, antirracista y anticapitalista. Lidero procesos que le apuestan a la construcción de la paz en Colombia desde el reconocimiento de la diversidad sexual y de género.

Hace casi 10 años, cuando salí del clóset, empecé a entender violencias que las personas LGBTI padecen por transgredir unos roles de género y una sexualidad normativa impuesta socialmente. Entendí que no podía haber excusas para que alguien tuviese prohibido ser, estar o relacionarse con quien quisiera. Esta es mi lucha: promover el reconocimiento de los derechos de las personas LGBTI. Fueron años difíciles, llenos de tristeza y nostalgia. Sin embargo, solo ahora me doy cuenta de que lo más complejo de todo fue elegir, como forma de vida, luchar por esto.

(Lea también: De homosexual víctima a ciudadano sujeto de derechos)

A medida que incluía en mis discursos la invitación a respetar la diversidad de las personas, algunos comentarios no se hicieron esperar: ¿Cuál es la necesidad de decirlo públicamente? Ingresé a un grupo universitario de personas LGBTI, donde empecé a ejercer mi liderazgo. Luego, en la Mesa LGBTI de Barranquilla y Atlántico. Esto me permitió entender que tenía herramientas para aportar a las transformaciones.

Desde entonces me he quedado aquí, asumiendo ese rol de amplificar las necesidades de personas LGBTI, pero también las resistencias que nadie cuenta por nosotras. Seguí haciéndolo a pesar de los temores de mi familia por mi seguridad, temores que me hicieron caer en cuenta de que si de esto poco se habla es porque hay mucho que contar.

Escucharlas
y verlas mantenerse en pie con el ánimo de que nunca más se repita ha sido mi motivación

Decidí para mi vida un camino de retos diarios, luchas inacabables, de incomodar. Decidí dedicarme a estudiar el género y la sexualidad, especialmente en relación con el conflicto armado, pensando en la construcción de paz a través del Acuerdo de Paz entre el Estado y las Farc.

Hoy soy la coordinadora de Paz y Conflicto armado de Caribe Afirmativo, desde donde intentamos visibilizar las demandas de verdad, justicia, reparación y no repetición que las víctimas LGBTI del conflicto les exigen al Estado y a los actores armados. Lo hemos logrado acompañándolas de manera directa, construyendo y presentando informes con sus casos de violencia ante el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición.

(Lea también: 285 casos de discriminación a población LGBTI en prisión en 2019)

El trabajo con víctimas LGBTI me ha hecho consolidar mis motivaciones. Andar de su mano me hace despertar cada día con la convicción de que este es el camino. Escucharlas y verlas mantenerse en pie con el ánimo de que nunca más se repita ha sido mi motivación. Saber que en el trabajo que hacemos han encontrado soluciones, que han contado su verdad por primera vez y no se sienten tan solas es suficiente motivación. Son ellas quienes hacen que me sienta menos sola en lo que hago. No hay manera de que me sienta así conociendo a todas esas personas.Contamos con un equipo de trabajo maravilloso. Esto es importante porque el liderazgo social a veces es solitario.

Nos debemos a un cúmulo de gente, pero a veces miras a tu lado y estás rodeado de injusticias que debes gestionar en silencio. Te preguntas por qué sucede, por qué asesinaron a otro líder o por qué amenazaron a una de esas personas por las que trabajas. La sensación de desprotección del Estado contribuye a esa soledad.

Es importante que la sociedad colombiana abrace física y simbólicamente y exija la protección de sus liderazgos. Son necesarios y no es una labor sencilla. Los niveles de inseguridad para la mayoría de nosotrxs y nuestras familias son altos. Llega un punto en que nos preguntamos si es mejor desistir, y pareciera ser el propósito: desincentivar el liderazgo social. Una sociedad sin liderazgos que promuevan transformaciones sería una sociedad estática.

VIVIAN CUELLO MORALES
Líder social LGBTI
Para EL TIEMPO

Lea aquí las columnas de los líderes y lideresas

-Un nuevo grito de independencia, por Leyner Palacios

-Proceso y palabra para la vida de nuestros pueblos, por Diana Jembuel Morales

-Entre la dignidad y el dolor, alta moral para seguir luchando, por Andrés Chica

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