Proceso y palabra para la vida de nuestros pueblos

Proceso y palabra para la vida de nuestros pueblos

Diana Jembuel Morales, indígena misak del Cauca, habla de su valentía como mujer.

Diana Jembuel, líder social de Cauca

Diana Jembuel Morales, indígena misak del Cabildo Guambia, en el Cauca.

Foto:

Cortesía.

Por: Diana Jembuel Morales
25 de julio 2020 , 11:07 p.m.

Desde hace mucho tiempo, la concepción de la mujer y del ser indígena ha tenido un gran reto: demostrar a todos y todas que nuestro pensamiento, sentimiento y trabajo colectivo tienen voz y voto desde las formas de lucha donde se reivindican nuestras memorias originarias en el tiempo y el espacio.

Ser lideresa trae una esencia de formación desde el fogón o ‘nak chak’, en mi idioma ancestral. Fuera de formarse para ser y tener mi propia voz, me formaron para trabajar la tierra, cuidarla y protegerla desde la colectividad, hilando la palabra con otros pueblos originarios para romper el pensamiento esclavista, discriminador y patriarcal que tienen las bases culturales de nuestras sociedades.

Recuerdo que, en el 2012, cuando fui parte de la autoridad ancestral como secretaria de una de las zonas de mi territorio de origen –el resguardo de Guambia–, estuvimos acompañando a nuestros compañeros de otras zonas. Fuimos a los páramos más altos y fríos. Cuando íbamos subiendo en el carro, vi otro carro bajando donde iba mi compañero secretario. Les dije a mis autoridades acompañantes, pero no me hicieron caso.

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Seguimos hasta el punto donde la comunidad nos esperaba. Esperamos y esperamos y el secretario no llegaba. Empezó a caer la noche y el frío. Le timbraba a su celular, pero no respondía. El gobernador de ese tiempo me dio la autorización de empezar la asamblea. Cuando di el inicio, entró uno de los mayores de la zona diciendo: “¡secuestraron a nuestro secretario!”.

Todos salimos corriendo. Cogí mi celular y llamé a la emisora en el territorio ‘namuy wam’ para que diera alerta del carro, pero que informaran en nuestro idioma ancestral. Mientras la emisora empezó a alertar a la comunidad, nosotros empezamos a bajar en medio de las grandes montañas, noche y lluvia. Con mucho miedo, pero en mí había mucha fuerza y valentía.

Hágame el favor de liberar a mi compañero. Se han metido a nuestro territorio y han tocado a nuestra autoridad. ¡Libérenlo ya!

Bajando, nos encontramos con la camioneta que yo había visto temprano. Nadie quería bajar. No sé de dónde saque tanta fuerza: me paré del carro, me bajé y caminé hacia la camioneta. Les dije a mis compañeros, con voz de autoridad, que se bajaran los que podían para rodear la camioneta.

Yo por fuera tenía tanta fuerza, pero mi corazón estallaba de nervios. Solo confiaba en mi bastón de autoridad. Rodeamos la camioneta y empezamos a moverla hasta que el chofer bajó uno de los espejos. Vi a mi compañero adentro. El chofer me dijo: “¿Por qué se meten con nosotros?”. Yo le respondí: “¿Ustedes por qué se meten con nosotros? Hágame el favor de liberar a mi compañero. Se han metido a nuestro territorio y han tocado a nuestra autoridad. ¡Libérenlo ya!”.

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Mandé a mover más el carro, hasta que lo soltaron. El compañero bajó de la camioneta y vino hacia mí asustado. Solo me dijo: “¡Gracias, mamá Diana!” La lluvia era cada vez fuerte. Nos alejamos y dejamos avanzar el carro.

Con esta historia quiero decir que las mujeres estamos para avanzar. Aquella vez, las autoridades no me creyeron, tuve que sobrepasarlo y creer en mi sentir, en la voz de la Madre al oído, en el instinto. Creer en nuestras capacidades de liderazgo, estemos donde estemos, vayamos donde vayamos.

Estamos pasando por un tiempo de desequilibro, pero con la fuerza y sabiduría de las mujeres, el sentir en armonía y unidad de hombres, jóvenes, niños y niñas, podemos seguir fortaleciendo la minga que permita reconstruir nuestras sociedades de una manera más justa. Hay que seguir descolonizando la palabra de la mujer. Somos símbolo de reexistencia, resistencia y coherencia. Somos mujeres de origen ancestral, pero con nuevas formas de pensar desde nuestros saberes comunitarios. En estos tiempos difíciles nuestros hijos, familias, autoridades, procesos, pueblos y comunidades nos dan la fuerza para seguir luchando, para que sigamos hilando el poder de la palabra.

DIANA JEMBUEL MORALES
Lideresa social indígena
Para EL TIEMPO

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