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¿Qué sigue luego de su retiro para un soldado profesional colombiano?
Rueda de prensa. Magnicidio del Presidente de Haití. Ministro de Defensa Diego Molano

Diego Molano, ministro de Defensa, da detalles sobre cómo se pensionan los militares.

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Mauricio Moreno

¿Qué sigue luego de su retiro para un soldado profesional colombiano?

Diego Molano, ministro de Defensa, da detalles sobre cómo se pensionan los militares.

El Ministro de Defensa, Diego Molano, habla con María Isabel Rueda sobre caso en Haití.

El ministro de Defensa, Diego Molano, rechaza que por la decisión de un puñado de militares retirados se manche el nombre de toda la institución. Relata nuevos detalles del complot en Haití y cuenta cómo se están preparando las ciudades para las protestas del 20 de julio.

El presidente Duque dijo que todos los colombianos detenidos en Haití son responsables. ¿Ya saben exactamente qué fue lo quepasó allá?

La información indica que 21 colombianos fueron contratados en diferentes niveles; en el primer nivel estaba un grupo de siete, que tuvieron conocimiento de todos los hechos, y luego se vincularon a este grupo otros 14.

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Y a pesar de que fueron contratados con otras intenciones iniciales, estas fueron cambiando a lo largo del tiempo. Lo que permite concluir que, aunque tuvieron información en diferentes niveles, todos estuvieron vinculados en el magnicidio.

Mientras unos entraron a la casa del presidente Moïse para asesinarlo, el papel que cumplirían los demás sería el de permanecer en Haití protegiendo al nuevo gobierno. Que en un comienzo se pensaba sería el del determinador principal del complot, el médico radicado en la Florida Christian Emmanuel Sanon. Pero en un momento dado el plan de deponerlo se cambió por el de asesinar al presidente, y en su reemplazo nueva información indica que se posesionaría una mujer a la que se conoce como ‘Diamante’, de la que se dice es exjuez.

Sí. Es que unos de ellos tuvieron la información en la reunión que se sucede en este proceso entre la gente del capitán Germán Rivera y Duberney Capador, los coordinadores de este complot. Harían un ejercicio de apoyo a un ciudadano que iba estar en la Presidencia y le brindarían los mecanismos de seguridad. Pero después esa misión fue cambiando a lo largo de las semanas.

¿A la inteligencia colombiana no le pareció nunca sospechoso que estuvieran saliendo de a grupitos unos militares retirados rumbo a República Dominicana y a Haití, que aparecían uniformados en imágenes de las redes?

Es claro que las Fuerzas Militares y de policía cumplen su función de proteger la soberanía y la integridad de la República. Pero con respecto a las actuaciones que tengan exmilitares retirados o veteranos, pues, ya son funciones sobre las cuáles no tienen injerencia o vínculo el Ministerio de Defensa ni la Fuerzas Militares. Al año, en promedio, se están retirando cerca de 10.621 militares, entre oficiales, suboficiales y soldados profesionales. Solo en los últimos 10 años, lo han hecho 100.000.

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Antes de hacerlo, a ellos se les prepara dentro de las Fuerzas con todo el proceso de formación en valores, en competencias, en respeto por los derechos humanos, para que actúen con honor, y desde un año previo a su retiro se les va preparando para ello, con el objeto de que actúen con ese sentido de honor y de actuaciones apegadas a la ley. Pero después de eso, ya es responsabilidad individual de cada uno el desarrollo de su actividad profesional. En materia de inteligencia no se hace seguimiento a ninguno de ellos; por el contrario, es como cuando se retira una persona de una empresa.

Entiendo que no se le puede poner un policía a cada militar que se retire, pero hay varias preguntas sobre el proceso. ¿No es muy temprano retirar a un militar a los 40 años? Les queda la mitad de la vida, y seguramente tendrán que buscar oficios compatibles con la formación específica que tienen…

Los soldados profesionales, para el momento de su retiro, cumplen veinte años de servicio, en una de las actividades con mayores riesgos y de forma permanente en las zonas de violencia más complejas. Normalmente, ese ciclo profesional acumula los veinte años desarrollándose, lo cual implica un desgaste físico y emocional. Precisamente por ese servicio intenso que prestan, pueden retirarse a los veinte años.

¿Cómo se retira un soldado profesional?

Se le garantizan todos los beneficios a través de un sistema de salud robusto para él y su familia; tiene apoyo sicosocial y conducción de acuerdo con el proceso de retiro del último año; tiene acompañamiento para la construcción de su proyecto de vida, tiene acceso a vivienda, tiene los beneficios de las cajas de compensación, dotación y recreación, y además, una asignación de retiro de $ 1’600.000 aproximadamente, y con cursos de formación del Sena. Inclusive, el presidente Duque expidió hace dos años la ley del veterano, que redobla las acciones de beneficios en materia social, de vivienda, de empleo, de productividad. Por desgracia, sucede, como hemos visto en este caso, que algunos individuos defraudan a los suyos y a las instituciones, pero deben prevalecer por encima de todo la legitimidad y el honor de los más de 400.000 hombres de la Fuerza Pública, que todos los días se juegan hasta su propia vida. Y que después seguirán cumpliendo un papel fundamental en la vida de la patria desde diferentes ámbitos, cuando se retiren.

Muchos salen a prestar servicios a compañías de vigilancia y seguridad nacionales o extranjeras. ¿Sí se hace vigilancia sobre esas compañías?

La Superintendencia de Vigilancia Privada cumple una función regulatoria, precisamente con todas aquellas empresas que tienen algún servicio de vigilancia en las diferentes modalidades. Allí están registradas las actividades que cumplen nacionalmente, y también las empresas internacionales que se registran en Colombia para desarrollar ese tipo de actividades.

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Y, por supuesto, esa regulación implica el control de la capacitación, el control de la contratación, el control de cumplimiento de los estándares en materia de uso, registro de las armas que ellos tienen y de las operaciones que desarrollan en Colombia. No necesariamente podría la Superintendencia hacer revisión y seguimiento de organizaciones internacionales.

¿Pero sobre las que vienen aquí a reclutar no puede haber como una mayor vigilancia para ver para qué los están contratando?

La Superintendencia de Vigilancia no tendría ámbito de competencia para revisar qué tipo de operaciones desarrollan en otros países empresas que no tengan operaciones en Colombia.

Otra cosa que no parece haber detectado la inteligencia colombiana fueron las múltiples entradas del jefe de seguridad del presidente de Haití a Colombia. ¿Sabemos en calidad de qué, si en su papel oficial o como un viajero particular?

Hasta el momento, lo que hay son los vuelos de tránsito que él realizaba. La República de Haití no está relacionada en ningún aspecto como una amenaza internacional, o hacia Colombia. Él no entraba en calidad oficial, sino en tránsito internacional; de hecho, la mayoría de veces iba rumbo a Ecuador, donde tenía visa de trabajo.

¿Por qué nosotros no hemos podido interrogar directamente a los implicados?

Colombia está prestando una colaboración dentro de un proceso de investigación internacional, que desarrolla la Interpol en Haití. Nosotros le colaboramos con la información que nos solicite. No está Colombia involucrada directamente, sino a través de la Dirección Nacional de Inteligencia, de la Dipol, y especialmente de todos los mecanismos de Interpol Colombia, para colaborar en el proceso investigativo.

¿No merecemos nosotros una versión directa de unos compatriotas que terminan metidos en semejante crimen de alcance internacional?

Por supuesto. Por eso, desde el principio, el presidente Duque determinó el viaje de una comisión especial de la Dirección Nacional de Inteligencia, de la Dipol y de Interpol Colombia, para colaborar y ayudar a esclarecer el hecho, y para tener clara la información para nosotros mismos en Colombia.

Preocupa un poco a los observadores la homogeneidad o la coincidencia de las edades, y tengo entendido que también la coincidencia de ser originarios de una misma región del país, que no menciono aquí para no estigmatizar, ni más faltaba. A lo que voy es a que eso indicaría una camaradería que dio para reclutar a antiguos compañeros de armas en la comisión del mismo crimen. ¿Es cierto que resultaron teniendo una coincidencia de vida en cuanto a la época de prestación del servicio y en ser originarios de una determinada región?

Eso no es del todo cierto. Los 21 involucrados son de múltiples regiones y prestaron servicio en diferentes instalaciones militares, en diferentes comandos. Hay una diversidad importante allí.

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Lo que sí está claro es que a partir de la convocatoria, sí hay un reclutador, que fue el sargento Duberney Capador, muerto en el momento de los hechos, que los convoca mediante un grupo en WhatsApp donde inicialmente estuvieron más de 200 y luego fueron preseleccionados 100.

¿Cómo los preseleccionaban? ¿Se les exigía algún requisito especial en esas hojas de vida para ir a matar al presidente de Haití?

Tener pasaporte, contar con disposición inmediata y con una buena contextura física. Fue lo que mencionaron algunos de los que participaron en esos grupos de WhatsApp.

¿Y sobre los que no viajaron, pero alcanzaron a ‘charlar’ acerca de participar en la misión, hay algún tipo de investigación vigente?

No. Hay un listado con unos nombres de WhatsApp y algunos de ellos han sido entrevistados. Ninguno de ellos aparece involucrado en el hecho ni en los requerimientos de información que ha solicitado Interpol.

Vamos a lo que esto representa para el país, para la institución, para el Presidente de la República. Y, además, para usted personalmente, porque, aunque esos militares se habían retirado antes de su llegada al cargo, pues usted es el actual ministro de Defensa. ¿Cómo lo ha tocado este episodio?

Duele profundamente que el nombre de Colombia se vea manchado, lo mismo que el de nuestras Fuerzas Militares y de Policía, por la responsabilidad presunta de unos individuos que aparentemente fueron capaces de traicionar sus propios principios y los de nuestra institución armada, y de la patria también. Pero sea lo primero defender, con toda contundencia y sin ambages, a toda la institución de las Fuerzas Militares y de la Policía. La defensa de su integridad está por encima de toda consideración.

(Además: Haití: ¿Quién es quién en el entramado que enreda a exmilitares?).

Colombia tiene que condenar, con toda severidad, esas conductas criminales. Pero está claro que las Fuerzas Militares y de Policía preparan, entrenan, forman a los hombres en valores y principios, para que actúen con honor durante su ejercicio en las Fuerzas Militares y continúen haciéndolo con posterioridad a su retiro. Y los delitos de algunos de ellos no deberían afectar la institucionalidad y la legitimidad. Unas son las instituciones y otros son los individuos.

Por último, ministro: ¿tiene la gente razón en estar asustada con el vandalismo que puede estallar mañana, 20 de julio, en diversas ciudades colombianas?

Por información de inteligencia sabemos que esas primeras líneas tienen intención de generar vandalismo y destrozo en varias ciudades y piensan moverse a Bogotá. Hicimos once giras de consejos de seguridad en diversas ciudades para coordinar con alcaldes y gobernadores planes para garantizar la manifestación pacífica, y con policía para contrarrestar vandalismo. Hemos hecho 500 capturas a nivel nacional y 130 en Bogotá. El compromiso con los alcaldes es que no se permitirá en vandalismo. Esperamos que los alcaldes nos cumplan, especialmente el de Cali.

Concretamente en Bogotá, ¿cómo se va a controlar la situación si se sale de la legalidad?

Tenemos más de 6.000 policías, 2.700 soldados dispuestos para proteger activos y estamos ofreciendo recompensas a cambio de información sobre tentativas de vandalismo y violencia.

Según la gobernadora del Valle, el alcalde no le dejó restringir la movilidad en Cali. ¿En Bogotá se intentará hacer algo parecido?

La alcaldesa no dejó. Que porque Bogotá es la capital de todos los colombianos y que no se le puede restringir la entrada a nadie, y mucho menos si es para manifestarse. Pero se determinaron doce puntos de control de entradas a la ciudad donde se están haciendo todas las requisas del caso para incautar elementos que inciten a la violencia y a los destrozos.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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