¿Por qué la Jep no hace públicas sus audiencias? / Opinión

¿Por qué la Jep no hace públicas sus audiencias? / Opinión

La JEP debe preocuparse por garantizar que la verdad que el acuerdo ordenó esclarecer sea conocida.

Magistrados de la JEP

Las filtraciones de información a los medios ponen en riesgo el avance de las investigaciones.

Foto:

Mauricio Dueñas / EFE

Por: Jhon Torres
17 de junio 2019 , 03:01 p.m.

Muy seria, la presidenta de la JEP, Patricia Linares, acaba de anunciar investigaciones exhaustivas para identificar a quienes están filtrando las declaraciones de algunos militares retirados sobre los ‘falsos positivos’ durante el paso del general Mario Montoya por el Comando del Ejército, en el gobierno del expresidente Álvaro Uribe.

Según la magistrada, esas filtraciones a los medios ponen en riesgo el avance de las investigaciones, así como la seguridad de declarantes, víctimas y hasta funcionarios de la Justicia Especial para la Paz.

El discurso puede ser válido. Pero remite a un asunto de fondo que, en aras de la legitimidad que necesita la nueva justicia alternativa, tendría que dar pie a un debate nacional: ¿deben o no ser públicas las audiencias en las que se reconstruye la verdad judicial sobre los graves crímenes cometidos durante el conflicto armado? Hasta ahora, la JEP ha dicho que no, con argumentos varios, entre los que se cuenta la supuesta intención de no revictimizar a quienes fueron afectados por los hechos.

El secretismo que hasta ahora ha caracterizado la mayoría de sus actuaciones, sin embargo, no necesariamente garantiza esa protección. De hecho, lo que se ha visto en este tiempo son quejas de muchos afectados que consideran que la reserva de las audiencias se ha decidido más pensando en la comodidad de los victimarios que de las víctimas.

La experiencia de Justicia y Paz, la jurisdicción alternativa que en la década pasada se ocupó de los crímenes cometidos por los grupos paramilitares, deja varias lecciones.

En algún momento, varios jueces intentaron impedir el acceso de la prensa a esas sesiones. Fueron necesarias decisiones de las altas cortes que dejaron claro que, precisamente, la publicidad –el carácter público– de todas sus actuaciones es una de las condiciones básicas de la justicia que busca reparar los daños de la guerra.

En la Sudáfrica de Nelson Mandela muchas de las audiencias para establecer verdad de los años del apartheid (que no tuvieron carácter jurisdiccional) se transmitieron por radio y televisión. Y en Colombia, ¿investigaciones como las de la parapolítica habrían llegado tan lejos –casi un centenar de congresistas, gobernadores y alcaldes condenados– si las confesiones de los ‘paras’ que las encendieron hubieran estado sometidas a la estricta reserva de la justicia tradicional? Podría apostarse a que no.

Por eso, más que perseguir a funcionarios o abogados indiscretos, la JEP debía preocuparse por garantizar que la verdad de los crímenes del conflicto que el acuerdo de La Habana le ordenó esclarecer sea conocida, sin cortapisas, por los colombianos.

JHON TORRES
Editor de EL TIEMPO
En Twitter: @JhonTorresET

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