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La dura carta que Piedad Córdoba les envió a 'Santrich' y Márquez
Piedad córdoba

Luego de presentar la carta, Piedad Córdoba aseguró que espera respuesta de sus destinatarios.

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La dura carta que Piedad Córdoba les envió a 'Santrich' y Márquez

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Excongresista habló ante Comisión de la Verdad. Menciona a Santos y exfiscal Martínez en la misiva.

Este jueves la excongresista Piedad Córdoba, quien durante años tuvo una relación cercana con las Farc en la cooperación por la liberación de secuestrados y temas humanitarios, habló ante la Comisión de la Verdad.

(Lea además: Piedad Córdoba dice que el asesino de Gómez Hurtado está vivo)

Tras el encuentro, que duró varias horas, Córdoba reveló una carta que les envió a los guerrilleros 'Jesús Santrich' e Iván Márquez, quienes abandonaron el proceso de paz, se rearmaron y en la actualidad comandan la Segunda Marquetalia.

En el documento, al cual tuvo acceso EL TIEMPO, la exsenadora del Partido Liberal se va lanza en ristre contra las acciones del Gobierno para implementar el acuerdo de paz. Incluso, asegura que el expresidente  Juan Manuel Santos se equivoca cuando afirma que la paz no está en peligro.

(En contexto: ‘La paz con las Farc no está en peligro’, dice Juan Manuel Santos en reveladora entrevista)

Me duele como a nadie verlos nuevamente levantados en armas. No comparto su decisión, pero entiendo que no fue un capricho

Uno de los aspectos polémicos de la misiva es la posición de Piedad Córdoba frente al rearme de 'Santrich' y Márquez, que se conoció en agosto de 2019. "Me duele como a nadie verlos nuevamente levantados en armas (...) No comparto su decisión pero a diferencia de muchos entiendo que no fue un capricho", se lee en el documento.

La excongresista resaltó varios temas que, a su juicio, demuestran que el acuerdo de paz ha sido burlado.  Por ejemplo, que a cuatro años de firmado no se ha avanzado en la Reforma Rural Integral, no se establecieron las curules especiales para los territorios victimizados, como tampoco ha habido  reforma política ni fin del paramilitarismo.

(Vea además: Video de Santrich agradeciendo a los que lo defienden por caso de coca)

A eso le suma "los asesinatos y la guerra jurídica contra los firmantes y defensores de la paz, represión policial y militarismo exacerbados, retorno de las fumigaciones, creciente autoritarismo presidencial e irrupción de grupos armados de todo tipo en los antiguos territorios de presencia de las Farc-Ep".

Carece de peso el presidente Duque y su pueril argumento que busca usar el narcotráfico como explicación única de la violencia

Frente a estas situaciones, Córdoba aseguró que "carece de peso el presidente Duque y su pueril argumento que busca usar el narcotráfico como explicación única de la violencia del país".  En esa misma línea, asegura que el exfiscal general Néstor Humberto "es un pérfido, así como todos quienes lo respaldaron en su plan".

Luego de presentar la carta, Piedad Córdoba aseguró que espera respuesta de sus destinatarios. Además, le envió copia del documento a la Comisión de la Verdad. 

Este es el contenido del documento completo enviado por Córdoba

Si bien el país apenas empieza a conocer la verdad de los trágicos episodios que dieron al traste con el Acuerdo de Paz, hoy pocos dudan que las acciones urdidas por el entonces Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez Neira fueron un engaño al país y al mundo, en contravía de la buena fe a la que está obligado el Estado colombiano por el principio de Pacta Sunt Servanda y por el Acto Legislativo 02 de 2017. Aquí se violaron la Constitución, los compromisos internacionales del Estado colombiano y el mismo Acuerdo de La Habana para hacer trizas la paz.

Quedan importantes instancias nacidas de lo firmado como las del SIVJRNR, grandes impactos en lo político y lo cultural, algunos desarrollos fragmentarios y deshilvanados, y sobre todo la voluntad de paz de excombatientes y comunidades que vienen siendo víctimas de genocidio. Pero el Acuerdo de Paz inescindible e inalterable, como Acuerdo Especial, ha sido burlado con dramáticas consecuencias para el país y para América Latina.

Se equivoca el Nobel Juan Manuel Santos cuando afirma que la paz no está en peligro. A 4 años de firmado, ni tierra para las y los campesinos, ni curules especiales para los territorios victimizados, ni reforma política, ni garantías para la protesta, ni fin del paramilitarismo, todos aspectos esenciales contemplados en lo pactado.

Asesinatos a granel, guerra jurídica contra los firmantes y defensores de la paz, represión policial y militarismo exacerbados, retorno de las fumigaciones, creciente autoritarismo presidencial e irrupción de grupos armados de todo tipo en los antiguos territorios de presencia de las Farc-Ep.

Académicos e investigadores de diversas orillas ya hablan de nueva etapa del conflicto armado y cómo caracterizarla, mientras las comunidades víctimas históricas de la exclusión y la violencia ya sufren cotidianamente la guerra como si el proceso de paz hubiese sido apenas un parpadeo en su suplicio. Ante esta realidad carece de peso el presidente Duque y su pueril argumento que busca usar el narcotráfico como explicación única de la violencia del país.

Néstor Humberto es un pérfido, así como todos quienes lo respaldaron en su plan. De igual forma ustedes y yo sabemos que quienes dirigieron el operativo del Batallón de Combate N° 12 Diosa del Chairá y las otras agresiones militares en el entonces ETCR de Miravalle, Caquetá durante julio de 2018, cometieron un crimen contra la paz.

El país debe conocer la verdad sobre estos hechos, así como los episodios relacionados con el intento de golpe de estado entre el 15 y 17 de mayo de 2019 para burlar la decisión de la JEP y las irregularidades de la recaptura del entonces representante a la Cámara Jesús Santrich que incluyeron secuestro, adulteración de la conciencia e intento de asesinato.

Me duele como a nadie verlos nuevamente levantados en armas, cuando ustedes estaban destinados a cumplir el mismo papel realizado en la construcción del Acuerdo de Paz dirigiendo la bancada de su partido en el Congreso y fortaleciendo la oposición política dentro y fuera del parlamento. No comparto su decisión pero a diferencia de muchos entiendo que no fue un capricho. Sin embargo, de Ustedes escuché en reiteradas oportunidades la frase de Jacobo Arenas que nos recordaba que el destino de Colombia no puede ser la guerra civil.

Me resisto a pensar que este proceso de paz inconcluso quede condenado a un nuevo Frente Nacional y que como entonces Colombia repita el error histórico de despreciar la continuidad de violencia política por oportunismo o megalomanía. Si no conquistamos la paz completa seguiremos viviendo la guerra perpetua, que entre más se dilate en el tiempo más se escala y torna más difícil su solución política.

Cuando se empieza a conocer la verdad de lo ocurrido, les pregunto claramente: ¿Qué se requiere para recomponer el maltrecho Acuerdo de La Habana del que Uds son suscriptores bajo el carácter de plenipotenciarios? Es factible el restablecimiento de lo acordado en La Habana por Uds y el Estado colombiano? Es posible reparar el daño a la paz infligido por el Estado colombiano y sus funcionarios? Me niego a creer que el retorno a la guerra sea inamovible y que la paz sea una quimera.

No puede defender la paz, y llamar a que la guerra continúe. Ni en los peores momentos consideré que la salida militar al conflicto armado fuese la solución. Hoy tampoco contemplo los bombardeos y la guerra como alternativa ante la persistencia de la confrontación armada. Por la paz, les digo como Bolívar en su carta a Páez: lo imposible es lo que nosotros tenemos que hacer, porque de lo posible se encargan los demás todos los días.

Construir garantías y confianzas es una tarea ardua más no inviable. Pese a mezquindades y animadversiones los tiempos políticos en Colombia y en el continente soplan a favor de la paz. No poseo aspiraciones electorales de ningún tipo y como siempre tengo a plena disposición todas mis capacidades para ponerlas al servicio de la superación del conflicto social armado. Por eso hago pública esta carta luego de entregar copia de ella a la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad, teniendo en cuenta su misión en la búsqueda de garantías de convivencia y no repetición, que es el fin último de esta misiva.


JUSTICIA
​justicia@eltiempo.com

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