Guerrilleros, paras y narcos presos piden pista en la JEP

Guerrilleros, paras y narcos presos piden pista en la JEP

En carta enviada desde La Picota ofrecen contar verdades del conflicto que "han sido guardadas".

Guerrilleros, paras y narcos presos piden pista en la JEP

Andrés Sepúlveda (i), Francisco Javier Zuluaga (m) y Juan Carlos Mesa (d).

Foto:

EL TIEMPO - Fredy Builes / Reuters

Por: Paz
13 de febrero 2019 , 10:31 a.m.

Desde la cárcel La Picota de Bogotá, 310 reclusos les dirigieron este martes una inusual carta a tres organismos claves del esquema de justicia transicional diseñado en el acuerdo de paz de La Habana: la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos.

Queremos aportar verdades que han venido estando guardadas por mucho tiempo y que no se conocen en estrados judiciales ni extrajudiciales, para hacer realidad la reconciliación buscada

En esa carta, conocida por EL TIEMPO, los internos –la mayoría de ellos excombatientes de las Farc y de las autodefensas– manifiestan su deseo de “contribuir a la paz total de la nación” y, en razón a ello, y por el momento que vive el país, tras el acuerdo alcanzado con la exguerrilla, dicen tener la voluntad de acogerse al Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición conformadas por esas tres instancias.

Algunos de los firmantes ya habían solicitado individualmente cupo en la JEP y están pendientes de una decisión.

Llama la atención que además de los antiguos miembros de las Farc y Auc, entre los 310 firmantes también hay guerrilleros del Eln y del Epl, integrantes de bandas criminales como ‘los Rastrojos’, al menos tres miembros del Ejército, dos reclusos que dicen pertenecer a un movimiento social y de narcotraficantes ‘puros’, como Francisco Javier Zuluaga, alias Gordo Lindo.

Los presos argumentan que “no habrá conciliación completa, mucho menos reparación integral a las víctimas” si ellos no dan a conocer públicamente cómo fue su actuar delincuencial y el de las organizaciones a las que pertenecieron.

Agregan que esas actividades ilegales derivaron de alguna manera del mismo conflicto. ‘Gordo Lindo’, por ejemplo, firma la carta como tercero vinculado en las confrontaciones, categoría de personas que pueden acudir a la JEP solo de manera voluntaria.

El padre Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, le dijo a este diario que “no le sorprende esta carta dentro del accionar que hoy hace la Comisión, que está conversando con todos los sectores de Colombia que quieran contribuir a la verdad”.

Agrega que la Comisión ha estado en La Picota conversando con personas que han manifestado el deseo de conocer el sistema transicional y que cree que tras esa
presentación y en ese contexto, los reclusos firmantes ahora le dirigen una carta a la Comisión.

Sin mencionar explícitamente la búsqueda de beneficios al ingresar al sistema –una consecuencia lógica que persigue una petición como estas–, los reclusos piden “garantías serias y coherentes” para generar “un proceso de verdad y reparación sin antecedentes en la historia nacional”.

De hecho, de ser admitidas en la JEP, estas personas podrían aspirar a beneficios como la reducción de sus condenas, siempre y cuando cuenten toda la verdad y reparen a las víctimas. Pero el que sean escuchados en la Comisión de la Verdad no significa que tendrán gabelas, ya que la misión de este órgano es esclarecer el conflicto, no definir responsabilidades ni sanciones.

Estos dos temas están claros en la reforma constitucional (acto legislativo 01 del 2017) que creó este sistema transicional. Dicha norma señala que los sometidos a la JEP ya condenados, si cumplen ciertos requisitos, podrán sustituir sus penas por otras alternativas que irían hasta los 8 años de privación de la libertad.

Los internos firmantes, quienes se denominan ‘Comité de presos por la verdad’, además de ofrecer confesiones de hechos violentos en el marco del conflicto, prometen señalar con nombres propios a otros actores sin ninguna reserva. Y aseguran estar dispuestos a detallar sus fuentes de financiación y sitios donde se cometieron y ocultaron atrocidades. Es así como dicen estar prestos a colaborar con la misión de Luz Marina Monzón, encargada de la búsqueda de los desaparecidos a causa del conflicto.

Dicho comité también dice que ha hablado con presos de las cárceles de Cómbita, Valledupar, Santa Marta, Barranquilla, Itagüí y Bello que estarían dispuestos a hacer lo mismo.

"Queremos aportar verdades, algunas ya conocidas, otras que han venido estando guardadas por mucho tiempo y que no se conocen en estrados judiciales ni extrajudiciales, para hacer realidad la reconciliación buscada, la reparación y la no repetición", se lee en la carta.

Como primer paso, los presos firmantes invitan a La Picota tanto al padre De Roux como a los otros 10 comisionados de la verdad. “Encontrarán nuestro deseo de que se escuche de viva voz nuestro compromiso individual con la verdad, con las víctimas”, aseguran en la misiva.

Algunos de los que firmaron la carta

Entre los 310 nombres de quienes firmaron la carta en la que piden que se les permita entrar en el Sistema de Verdad acordado en el proceso de paz está el hacker Andrés Sepúlveda, condenado a 10 años de prisión por liderar una oficina de interceptaciones ilegales.

Según la sentencia en su contra, esa red tenía como objetivo en el 2014 sabotear el proceso de paz que el entonces gobierno de Juan Manuel Santos adelantaba con las Farc. Su captura, el 5 de mayo del 2014, provocó una tormenta política pues se señaló en su momento que trabajaba para la campaña presidencial de Óscar Iván Zuluaga.
El hacker –quien intentó entrar a la JEP pero le negaron esa posibilidad– se declaró culpable. Las investigaciones contra los otros vinculados al caso, Luis Alfonso Hoyos, asesor espiritual de Zuluaga, y el mismo Zuluaga fueron cerradas.

Otro que quiere entrar en el Sistema de Verdad es el exnarco Francisco Javier Zuluaga, alias Gordolindo, quien fue excluido en 2013 del proceso de Justicia y Paz luego de que el Tribunal Superior de Medellín concluyó que se hizo pasar como paramilitar para recibir los beneficios de la ley que desmovilizó a las Autodefensas. ‘Gordo Lindo’ junto con ‘los Mellizos’ y el ‘Tuso Sierra’ fueron algunos de los narcos purasangre que pagaron para que los ‘paras’ los incluyeran en sus listas.

Tras cumplir en EE. UU. una condena de 9 años por narcotráfico, ‘Gordo Lindo’ volvió al país el 30 de abril del 2018, para responder por enriquecimiento ilícito, concierto para delinquir y homicidio.

Otro narco que quiere contar la verdad es Juan Carlos Mesa, alias Tom, jefe de ‘la Oficina’. En noviembre pasado, ‘Tom’, quien según la Fiscalía manejaba el 80 por ciento de las estructuras criminales en Medellín, aceptó los cargos que le imputaron.
Al capo lo capturaron en diciembre del 2017 cuando celebraba su cumpleaños en una finca, fiesta a la que asistió el exjefe de sicarios de Pablo Escobar, ‘Popeye’.

La carta también es firmada por Héctor Germán Buitrago, alias Martín Llanos; su padre y su hermano. Fue jefe de las Autodefensas del Casanare y en el 2012, cuando fue capturado, era el último de los jefes paramilitares que seguía libre.

Otro que quiere ser escuchado es William Carvajal, ‘Daniel’, quien fue jefe del Bloque Central Bolíva
r y se lo consideraba como el eslabón perdido del paramilitarismo en Putumayo. ‘Daniel’ se desmovilizó en 2005, pero luego huyó para esconderse en Brasil, Venezuela y Ecuador. Fue capturado en 2015, señalado como uno de los principales opositores de la restitución de tierras en ese departamento.

Al Sistema de Verdad también quiere entrar Guillermo León Aguirre, ‘Aguirre’, exjefe de ‘los Pelusos’, uno de los reductos del Epl que delinque en Norte de Santander. León había reemplazado a ‘Megateo’ y fue capturado en 2016 en Medellín. En su contra hay dos condenas que suman más de 40 años.

Esta es la carta completa

Centro Penitenciario La Picota, Bogotá DC, febrero 12 de 2019

Señores
Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, SIVJRNR: Jurisdicción Especial para la Paz; Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición; Unidad para la Búsqueda de las Personas dadas por Desaparecidas

Respetados Magistrados y Magistradas, Comisionados y Comisionadas y Directora de la Unidad citada:

Nosotros, los abajo firmantes, reclusos del Centro Penitenciario La Picota de Bogotá DC, quienes hemos perdido nuestra libertad por haber sido miembros de grupos alzados en armas, de grupos de autodefensas, de los llamados paramilitares y de otras organizaciones al margen de la Constitución y la ley igualmente enmarcadas dentro de los mas de cincuenta años de duración del conflicto interno de Colombia, respetuosamente les manifestamos a ustedes nuestro deseo de contribuir a la paz total de la nación, acogiéndonos al Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, SIVJRNR, toda vez que hemos sido autores, testigos, y/o participantes activos de la guerra fratricida que tanto dolor, penas y víctimas le ha causado a nuestra sociedad a lo largo y ancho de nuestro territorio patrio.

Para nadie es un secreto que el conflicto armado interno siempre fue y sigue siendo mucho más amplio que la antigua confrontación del Estado con las FARC-EP. Los Acuerdos de La Habana (paz suscrita entre el Estado y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, FARC-EP), fueron lo suficientemente amplios y realistas como para reconocer este insoslayable hecho que ponemos de manifiesto, tanto así que, por esta mismísima razón, consideramos que no habrá conciliación completa, mucho menos reparación integral a las víctimas, si no damos a conocer públicamente el actuar delictual integral con responsabilidad individual y colectiva de nuestra parte, todo ello derivado de la intestina e histórica conflagración nacional que ya es hora de resolver definitivamente.

Sin duda, es absolutamente indispensable no guardar más en secreto cómplice los hechos de violencia y guerra interna, las circunstancias propias de los mismos, los nombres de actores participantes sin consideración de su sexo, raza, estirpe, oficio o condición económica, social o profesional, y de los sitios geográficos a donde todo tuvo lugar, lo mismo que el origen de las fuentes de financiación, obviamente sin dejar de lado su naturaleza, todo lo cual derivó y sigue derivando tragedias, muerte y lágrimas, desplazamientos, y atroz injusticia.

Pensamos particularmente en la necesidad de la verdad y en el dolor de las víctimas del conflicto.

Estamos convencidos que nuestra obligación en este momento de la vida nacional es aportar sin temor, a la historia de Colombia y a la solución del conflicto, contribuyendo con confesiones, develaciones y señalamientos, sin escatimar nuestra responsabilidad; sin dejar de lado, eso sí, la verdad de a puño que por circunstancias que colectiva e individualmente pondremos de presente, muchos de los abajo firmantes no solo hemos sido victimarios sino víctimas. Ya tendrán ustedes, respetados destinatarios de esta misiva, la oportunidad de ponderar y juzgar debidamente lo que acá se afirma.

Distinguidos magistrados y magistradas, comisionados y comisionadas, señora Directora: Debemos repetirlo una y otra vez por ser una decisión tomada a consciencia por todos y cada uno de nosotros: De cara a las víctimas y a la sociedad, queremos aportar verdades, algunas ya conocidas, otras que han venido estando guardadas por mucho tiempo y que no se conocen en estrados judiciales ni extrajudiciales, para hacer realidad la reconciliación buscada, la reparación y la no repetición.

Debemos anticipar que, en distintas cárceles del país hemos adelantado contactos con reclusos que han perdido la libertad por razones de igual naturaleza a la nuestra, y que están interesados en tomar la misma iniciativa que hoy nosotros ponemos en conocimiento del SIVJRNR y de nuestros conciudadanos (cárceles: Centro Penitenciarioa Regional de Alta Seguridad de Cómbita; Cárcel de Máxima y Mediana Seguridad La Tramacua de Valledupar; Centro de Reclusión Rodrigo de Bastidas de Santa Marta; Cárcel Modelo de Barranquilla; Penitenciaría de El Bosque de esa misma ciudad; Cárcel de Máxima Seguridad de Itagüí y Cárcel Bellavista de Bello, entre otras).

Es nuestra pretensión, como igualmente la de ellos, acudir voluntariamente a la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, acogernos a la Jurisdicción Especial para la Paz, y algunos, a concurrir igualmente a la Unidad para la Búsqueda de las Personas dadas por Desaparecidas, con las debidas garantías de distinto orden. Lo anterior, porque garantías serias y coherentes de parte de la Comisión de la Verdad y la JEP para los actores del conflicto (presos y en libertad), generarían un proceso de verdad y reparación sin antecedentes en la historia nacional.

Como primer paso, desde ahora mismo, invitamos al señor Presidente de la Comisión de la Verdad Francisco de Roux Rengifo SJ, y a su equipo de trabajo, a hacer presencia en este Centro Penitenciario lo más pronto posible, en donde encontrarán la mayor acogida y nuestra total voluntad de aportar a la construcción de la paz total definitiva, nuestro fervoroso reconocimiento a la inmensa tarea que viene adelantando con sus colegas a lo largo y ancho del país, y nuestro deseo de que se escuche de viva voz nuestro compromiso individual, el de cada uno de nosotros, con la verdad, las víctimas, la reparación y la no repetición, y con la Jurisdicción Especial para la Paz, y la Unidad ya varias veces aludida.

De nuestra consideración,

El Comité de Presos por la Verdad de Colombia, Capítulo La Picota


Nota: Se agregan las firmas de los principales actores en formularios elaborados para efectos de esta carta y de lo que haya por seguir como consecuencia de la misma.

Carta Reclusos Picota by on Scribd

REDACCIÓN PAZ
En Twitter: @PazyJusticiaET

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