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¿Las Farc responderán si el papá de Emmanuel está vivo o muerto?
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Clara RojasClara Rojas
Clara Rojas

Claudia Rubio. Archivo EL TIEMPO

¿Las Farc responderán si el papá de Emmanuel está vivo o muerto?

Clara Rojas ha perdonado, pero anuncia una pregunta bomba para las Farc.

La excongresista Clara Rojas, madre de Emmanuel, quien nació durante su largo secuestro, habla sobre los movimientos de las Farc hacia el reconocimiento
de la verdad sobre delitos como el secuestro y el reclutamiento de menores. Ella ha perdonado, pero anuncia una pregunta bomba.

¿Para usted representó algún tipo de alivio que las Farc ya reconozcan que no cometieron retenciones sino puro secuestro?

A pesar de que más adelante lo tratan de justificar, si todos utilizamos el mismo lenguaje, es posible que lleguemos a un mejor entendimiento y a asumir responsabilidad por lo que cometieron.

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Sobre su secuestro hay una referencia muy curiosa de Timochenko. Dice que cuando supo lo de su hijo Emmanuel, fue partidario de que a usted la soltaran, pero que hizo el oso porque ya todo había sucedido, ya la habían separado de su hijo, y usted siguió encadenada...

Sí, escuché la entrevista de La W, en que él parecería haber estado de acuerdo con mi liberación. Eso pudo haber facilitado, analizándolo en retrospectiva, que a mí fuera la primera a la que liberaran.

Pero liberarla sin su bebé…

Yo lo recibo en el sentido de que él quería que nos liberaran, que fue lo que se dio en los meses posteriores. Ojalá que la comunicación entre ellos hubiera fluido más. Pero, bueno, a la final están pidiendo perdón, reconociendo que lo que hicieron fue arrebatarnos la libertad y privarnos de la dignidad, como seres humanos, sin capacidad de disposición, ni de movilidad ni de opinión. En fin, privados de todas las libertades fundamentales.

Pero, al fin, ¿Emmanuel fue liberado gracias a las Farc, o a la acción del Gobierno Nacional de la época?

Diría que gracias al Gobierno. Las Farc se lo habían entregado a un campesino, y como en algún momento el niño se les enfermó, lo llevaron a San José del Guaviare, donde tomó responsabilidad el Instituto de Bienestar Familiar. Cuando decidieron que nos iban a liberar, ellos intentaron secuestrarlo nuevamente…

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¿Intentan llevárselo nuevamente para poder hacer el 'show' de la devolución completa?, ¿o qué?

Correcto. Finalmente quien me lo entrega a mí es Bienestar Familiar.

¿Emmanuel sabe toda esta historia? Ya tiene 17 años, es un jovencito llegando a la mayoría de edad. ¿Y qué piensa de ella?

Sí. Todos los hechos que han venido ocurriendo y que nos afectan, porque igualmente aparecen en las noticias, pues los comentamos. Yo este comunicado se lo comenté y le dije, mira, las Farc por fin han reconocido que nos tenían secuestrados. Él también tuvo la oportunidad hace unos años de leer, por cuenta propia, el libro que yo escribí que se llamó Cautiva, entendiendo lo que eso significaba y a mí me pareció muy valioso. Él entiende, en términos generales, la situación que padecimos con el tema del secuestro.

¿Emmanuel no le ha pedido conocer a su papá? ¿Saber si está vivo o muerto?

Le voy a confesar que, justamente a raíz de este comunicado, una periodista me preguntó: ‘¿Usted qué más espera de las Farc?’. Es de conocimiento público que yo he venido perdonando. En ese momento no se me ocurrió nada para responder. Pero yo sí siento que aquí hay un cabo suelto. El periodista Jorge Enrique Botero, que fue quien escribió originalmente mi historia, dice que las Farc asesinaron al papá, versión que después Martín Sombra, en algún momento, confirmó. Más allá de eso, yo no he sabido más. De manera que yo lo que sí podría hacer es pedir que me digan si el papá de Emmanuel está vivo o muerto, qué hicieron con él, y si está muerto, dónde lo enterraron. Eso sería lo que yo les pediría a las Farc.

O sea, ¿usted les quiere preguntar a las Farc, concretamente, en este nuevo espacio de verdades que supuestamente se abre, que le respondan dónde está el papá de Emmanuel?

Sí. Creo que eso es valioso. Así sea para saber dónde están sus restos.

¿Le preguntó a Emmanuel si está de acuerdo con que se haga esa pregunta a las Farc?

Sí. Él estuvo de acuerdo… Como madre, debo ayudar a despejar dudas.

¿Y él qué piensa de las Farc hoy?

Es un muchacho todavía muy joven. Nunca lo he querido abrumar con temas políticos como tal. Él sabe que las Farc existen, que fueron un movimiento alzado en armas, y sabe de la peligrosidad que han tenido, eso lo entiende. Sabe también que la política es compleja. Más allá de eso nunca he querido comprometerlo en activismo político.

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Después de esas conversaciones íntimas en el hogar, ¿usted sabe si él perdona o por lo menos entiende que su nacimiento haya sido en esas circunstancias tan espantosas, y que después lo hayan tratado de desaparecer, y todo eso?

Él ha seguido un poco mi línea. Siempre me he preocupado, y ha sido mi meta a raíz del perdón, de no dejarle el drama, ni la tragedia, ni esa cruz con la que uno carga. Quisiera que él viviera libre de prejuicios, e hiciera su propia vida sin las cruces que a uno le ha tocado cargar, en parte porque yo también recibí eso de mis padres; nunca los vi resentidos, y a ellos les tocó el 9 de abril, época que fue también tan dura. Debo hacer el esfuerzo de buscar que mi hijo tenga ese ambiente. Cuando hace como tres años vino el Papa, una periodista entrevistó a Emmanuel y le preguntó un poco de lo que usted me está preguntando; le contestó que lo que quedó en el pasado, quedó, y hay que pensar en el presente y en el futuro. Yo lo siento a él tranquilo con la historia, con su presente, pero, por supuesto, si uno puede ayudarle a despejar dudas, pues vale la pena hacerlo. Si está muerto, por lo menos que lo confirmen y que digan dónde están los restos para proceder a la prueba de ADN y verificar. Y si no es así, pues ya miraríamos. Pienso que es un factor que nos daría tranquilidad.

Y ya que usted habla, en términos muy prácticos, de mirar hacia el futuro, ¿cómo ve que ha salido este mecanismo de la JEP con las declaraciones de las Farc, que cuatro años después, por primera vez, hablan de secuestros, por primera vez reconocen que se equivocaron, por primera vez aceptan que el secuestro es un horror, o, como decía Ingrid Betancourt, es un asesinato?

Ese testimonio que dio Ingrid el lunes en la Comisión de la Verdad me pareció superinteresante que lo transmitieran en público, porque fíjese que si esas versiones son cerradas, nos quedamos todos sin saber cómo fueron las cosas. Ingrid mencionó, igualmente, que ellos han estado en una etapa de negación. Entonces me parece entendible que ya hayan querido avanzar en un paso de superación de esa negación, e ir asumiendo responsabilidades. Lo que dice Rodrigo Londoño es que a ellos los movió hacer este comunicado justamente haber escuchado a Ingrid, lo cual me pareció valioso. Entonces, de alguna manera, cada uno está empezando a escucharse, y en el caso de las Farc, pues Dios quiera que efectivamente estén superando esa negación. Claro que se han demorado, obvio. Pero me parece que en todo caso le da un nuevo aire a la JEP, que sin duda estaba haciendo agua, por todas las declaraciones infortunadas que habían dado representantes y voceros de las Farc en las últimas semanas.

¿Usted estuvo secuestrada cuánto tiempo, Clara? Le deben constar hechos como el reclutamiento de menores y los abortos forzados…

Pues casi seis años. Durante mi cautiverio me hice amiga de una chica muy joven, compañera de Martín Sombra. A ella le pasó una situación semejante a la mía, pero cuando resultó abortando, explicó que estaba haciendo una caleta y se cayó. Usted sabe que detrás de eso hay otras cosas.

¿Una niña casi adolescente que quedó embarazada y la obligaron a abortar?

Es muy posible, ¿no? En algún momento sí me comentó que había perdido su niño porque se había caído, cosa que a mí me pareció rara porque estas mujeres son muy hábiles, manejan la selva, todo ese entorno, son mujeres muy fuertes.

En lo que va corrido del acuerdo de paz, cuatro años, ¿se considera satisfecha con lo que hemos logrado hasta acá?

El hecho de que yo haya perdonado, ¿en qué posición me puso? En que yo no tenía grandes expectativas sobre hasta dónde podían avanzar. De pronto debí ponerme en una posición más activa. A ellos les ha costado mucho trabajo reconocer las cosas. Yo cuestionaría un poquito también más a los negociadores.

¿En qué sentido?

En que tal vez ellos en algún momento fueron laxos en que las Farc entendieran la dimensión de su compromiso con la verdad. Como estaban de afán y tenían que firmar, lograron un acuerdo, pero no con ese compromiso que hubieran deseado todos los colombianos. Ojalá sea cierto que hay un nuevo aire.

¿Usted ha recibido un solo resarcimiento de las Farc como víctima?

He tenido un par de mensajes, gestos que valoro. En algún momento, Martín Sombra también me pidió perdón, pero fíjese lo curioso, fue cuando estuvo en la cárcel, pero cuando salió a la JEP a dar sus declaraciones, me pareció a ratos un poco irrespetuoso con los comentarios que daba. Como que se fue de palabras.

¿Irrespetuoso por qué? ¿Sintió que la estaba revictimizando?

No me gusta guardar resentimientos, pero sí, correcto, como que se le olvidó que me había tenido secuestrada.

¿Pretendería, como víctima, que esas responsabilidades colectivas que están reconociendo las Farc no tapen las responsabilidades penales individuales por esos delitos? Es que se han limitado a decir: “Yo no puedo hablar de lo que yo no cometí, porque eso fueron las Farc”…

Uno quisiera que llegaran al escenario de desagregar, como dicen los economistas, esta información de manera que sí hubiera responsabilidades más puntuales. Sin duda, quienes cometieron determinados hechos fueron personas precisas. Valdría la pena que la JEP lo analizara y lo pensara.

¿A usted le hubiera gustado saber cuáles de esos jefes, de Timochenko para abajo, fueron los que decidieron que a usted y a Ingrid las mantuvieran secuestradas entre seis y ocho años, como sucedió?

Claro, me hubiera gustado. Lo nuestro fue una cosa fortuita. Íbamos a San Vicente del Caguán y ellos resolvieron poner retenes y agarrar a los que pasaban. Les caímos ahí de papaya, en bandeja de plata. Habrían podido al día siguiente devolvernos…

Los mandos medios de las Farc no podían dejar de consultarle a un jefe esa decisión de quedarse con ustedes por muchos años. ¿Quién o quiénes la aprobaron?

Cuando alias el ‘Mocho’, quien después parece que cayó en un operativo militar, nos anunció la primera prueba de supervivencia, nos dijo que ‘Tirofijo’, que todavía estaba vivo, dizque nos mandaba a saludar. Ahí no llevábamos ni mes y medio. Vinieron Joaquín Gómez y Fabián Ramírez. Les pedía desesperadamente que nos pusieran en libertad. Ingrid ahí me regañó, tuvimos pelea porque ella me alegaba que nunca nos iban a liberar. Y yo le decía: pues si partimos de esa base… Pero hagamos el intento, es que la peor diligencia es la que no se hace…

¿Pero usted aspiraría, Clara, a que Joaquín Gómez y Fabián Ramírez, por lo menos, digan algún día ante la JEP si ellos aceptan la responsabilidad de haberlas mantenido secuestradas?

Pues por lo menos que expliquen las circunstancias en que tomaron esa decisión.

Cuánta verdad, doctora Clara Rojas, nos está haciendo falta…

Sí. Escuché la entrevista que le hicieron a este señor Londoño en La W, y noto que todavía a ellos les cuesta ser cuestionados por los periodistas.

Para terminar esta entrevista, un consejo: pregúnteles, como usted quiere hacerlo, dónde está el papá de Emmanuel…

Sí, gracias. Lo haré. Ojalá el proceso retome un aire y se pueda avanzar en los mejores términos posibles para conocer estas y otras verdades.

MARÍA ISABEL RUEDA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

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