‘Estamos lejos de conformar un bloque homogéneo’: Francisco de Roux

‘Estamos lejos de conformar un bloque homogéneo’: Francisco de Roux

El presidente de la Comisión de la Verdad responde a críticas de un comisionado.

Sacerdote Francisco de Roux

El sacerdote jesuita Francisco de Roux encabeza la Comisión de la Verdad, que comenzó a funcionar a finales de noviembre del 2018.

Foto:

Carlos Ortega. Archivo EL TIEMPO

Por: Juan David López Morales
02 de agosto 2020 , 10:32 a.m.

Una carta del comisionado Carlos Ospina, de la Comisión de la Verdad, en la que rechaza la cancelación de un simposio al que estaba invitado un militar condenado por ‘falsos positivos’, dejó ver la dimensión de las diferencias que hay en esa entidad creada por el acuerdo de paz.

Su presidente, el sacerdote Francisco de Roux, responde en esta entrevista a los cuestionamientos que se hicieron públicos y reconoce que lo que pasó fue grave, pero asegura que el pleno de once comisionados seguirá adelante con la tarea que se les ha encomendado.

Fue una semana difícil, ¿cómo se siente?

Tuvimos conversaciones internas muy fuertes y también debates externos, pero me siento muy tranquilo y convencido de lo que estamos haciendo, porque la tarea de la verdad no es fácil, necesariamente se hace en medio de debates.

¿Se ha discutido si la Comisión debe reconocer el conflicto armado?

Nunca se ha discutido si el informe va a reconocer o no el conflicto. Para nosotros no hay ninguna duda. Es la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad en el conflicto.

¿Hay posiciones negacionistas del conflicto dentro de la Comisión?

De ninguna manera. Nadie.

Nunca se ha discutido si el informe va a reconocer o no el conflicto. Para nosotros no hay ninguna duda. Es la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad en el conflicto

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La carta del comisionado Ospina dejó claro que hay profundos desacuerdos...

La Comisión es un grupo muy complejo de once comisionados que discuten de fondo desde muy diversas perspectivas: los derechos humanos, la cultura, la posición frente al Estado, la perspectiva histórica y también la perspectiva militar. Eso sí, en ningún caso los comisionados aceptan la posición de Juan Carlos Pinzón cuando dice que entre nosotros hay personas con nexos con grupos armados. Es dentro de esta tensión que el comisionado al que usted se refiere plantea las preguntas que aparecieron en la carta, pero, para mí, ese tipo de tensiones son normales en una comisión.

¿Como la cancelación de un simposio sobre ‘falsos positivos’?

La cancelación del simposio se dio en un contexto en que yo, como presidente, tomé la decisión. La razón, como explicaba en un reciente conversatorio, fue que el coronel Hernán Mejía Gutiérrez estaba invitado como ponente. Para nosotros no podía permitirse darle una plataforma a una persona como el coronel, que tiene por lo menos seis procesos en la Fiscalía por ejecución extrajudicial de personas protegidas (‘falsos positivos’), cuando no ha querido reconocer responsabilidad ante la JEP y la Comisión ha recibido de numerosas víctimas denuncias sobre estos procesos en los que él está implicado.

Nosotros tenemos para él otra manera de participar. Una es que presente su versión de verdad en lo que nos atañe, que no es la verdad judicial, sino la verdad histórica y ética de lo que pasó. O si quiere una escena pública, estamos dispuestos a que ante el país reconozca responsabilidad, pida perdón y se comprometa a que estas cosas que ocurrieron no continuarán más. Repito, no en un contexto judicial, sino ético.

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La carta habla de censura, ¿cree que la hubo?

Si por censura se entiende que el simposio fue detenido, fue lo que se hizo. Antes hubo seis simposios exitosos, pero había un punto allí que como presidente no podía dejar pasar.

También dice que a la Comisión no se presentan las víctimas de las Farc...

No es cierto. Le voy a dar los datos de testimonios recibidos por nosotros: de 11.118 víctimas con testimonios individuales que se han presentado, 4.242 (37,9 %) son víctimas de la guerrilla; 3.619 (32 %), de paramilitares, y 1.752 (15 %), de la Fuerza Pública. Al lado de eso tenemos que estudiar 203 informes de fuentes diferentes, particularmente documentos preparados por organizaciones de la sociedad civil, campesinos, comunidades negras, poblaciones desplazadas, para establecer cuáles son los actores a los que la gente se refiere. Por otra parte, hemos tenido 54 reuniones con las fuerzas del Estado. Eso nos da una visión muy compleja de la responsabilidad que tenemos de oír a todas las partes.

Como estaba organizado, por la presencia del coronel (Mejía), era en términos éticos una falta de respeto a las víctimas que nos habían presentado sus testimonios

Pero se sabe que hay sectores de víctimas de las Farc renuentes a la JEP y la Comisión...

Eso es cierto, pero no quiere decir que la Comisión no los haya recibido. El grupo de Rosa Blanca ha estado seis veces en la Comisión, y les hemos ofrecido todas las formas de hacerlo.

¿Se buscó no afectar la confianza de las víctimas del Estado?

El punto es, más bien, que como estaba organizado, por la presencia del coronel (Mejía), era en términos éticos una falta de respeto a las víctimas que nos habían presentado sus testimonios. Queremos que las víctimas de todos los lados se sientan respetadas.

¿La diferencia es entre hablar en un evento académico o en un espacio de reconocimiento?

Efectivamente. Nosotros, el pleno de comisionados, tuvimos durante tres días conversaciones de fondo con la Farc, francas, sinceras, abiertas. Nos presentaron sus puntos de vista y autocríticas, pero fue un acto privado. Estamos preparando con la Farc un acto de reconocimiento público de responsabilidades ante el país. También tuvimos durante 8 meses conversaciones en privado con excombatientes de las antiguas guerrillas y los principales jefes del paramilitarismo que estuvieron en Justicia y Paz. Al final se sumó el grupo directivo del partido Farc, y terminamos con un acto público de reconocimiento en el que todos aceptaron sus responsabilidades, pidieron perdón y se comprometieron a contribuir a la verdad y la construcción de la paz. Así procedemos.

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En la Comisión, el cuidado por tratar con el mismo respeto a las víctimas de cualquier lado es inmenso. Cuando estamos frente a una víctima no distinguimos de quién se trate

¿Hay tratos preferenciales en la Comisión?

En la Comisión, el cuidado por tratar con el mismo respeto a las víctimas de cualquier lado es inmenso. Cuando estamos frente a una víctima no distinguimos si se trata de un campesinos, una mujer, un indígena, un soldado que ha sido víctima de un crimen de guerra, o un guerrillero víctima en una acción en que se viole DIH. En ningún caso que yo conozca ha habido trato preferencial.

¿Hay sectores más dispuestos a ser reconocidos como víctimas que a aceptar responsabilidades?

Es cierto y es una de las grandes preocupaciones y desafíos que tiene la Comisión. El jueves le dijimos a los altos mandos militares, en el momento en que recibíamos los estudios que han hecho acerca de las violaciones de las Farc al DIH durante la guerra, que también se abrieran a estudiar las cosas que hicieron los paramilitares, sobre lo cual tienen mucha información, y a reconocer corporativamente las fallas de tipo ético. En esa misma conversación hice referencia a que no se puede, como desafortunadamente lo hizo una senadora de la Farc –que por otra parte ha contribuido también a la verdad y ha sido autocrítica–, hacer lo que ella expresó sobre el reclutamiento de niños, lo cual es evidentemente una forma de evitar la verdad. El mismo presidente de las Farc, Rodrigo Londoño, en un escenario de la Comisión el año pasado, reconoció públicamente, como lo hizo también un ex paramilitar del Bloque Central Bolívar, que habían vinculado niños a la guerra.

Aunque Londoño dijo que “excepcionamente”, y se mantiene la discusión...

Justamente por eso hay que desbrozar eso. En eso está la Comisión, en ponerle a las cosas su nombre, desbrozar las explicaciones que no son directas, zafarse del negacionismo que no nos lleva a ninguna parte y aceptar las cosas como fueron.

¿Y el sector privado?

Reconozco que ha sido mucho más lenta la llegada del sector privado, pero para nosotros son conversaciones de la mayor importancia. Hemos hecho el ejercicio de diálogo social, estamos llegando a grandes empresarios del país de manera confidencial. Esperamos conversar sobre los grandes problemas que la Comisión se plantea.

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¿El comisionado Ospina es el único inconforme?

Las discusiones en el pleno son confidenciales, y no puedo romper esa confidencialidad. Me he referido a las cosas que uno de los comisionados puso fuera del pleno porque aparecieron en público, pero no puedo hablar sobre qué se discute o quién lo discute al interior. Pero, por supuesto, las discusiones son hondas, muestran lo lejos que estamos de conformar un bloque homogéneo.

¿Hay preocupaciones en la Comisión por situaciones de seguridad?

Por supuesto. Lo primero que nos ha preocupado es la situación de las personas que vienen a dar testimonio a la Comisión. En segundo lugar está la gente de la Comisión que está escribiendo ya no solamente textos en que se incorporan los testimonios, sino intentos de desarrollar patrones y casos que hay que profundizar.

En el contexto de polarización y de los ataques y señalamientos en los últimos días, la gente se plantea preguntas sobre su seguridad personal. Quiero aprovechar para llamar la atención sobre la referencia que se hizo al comisionado Alejandro Valencia Villa. Él ya vivió momentos muy difíciles en otra época como defensor de derechos humanos. Es un hombre de una integridad inmensa, extraordinario defensor de las víctimas, de absoluta independencia con respecto a cualquier partido político y con absoluta distancia de la lucha armada. Hacer referencia de Alejandro como alguien que puede estar actuando con propósitos de algún lado es absolutamente calumnioso, contrario a la verdad y pone en peligro su vida.

Lo que ha pasado es grave, pero vamos a continuar los once comisionados adelante, cumpliendo nuestra tarea sin ambages

¿Algún señalamiento se ha traducido en amenazas?

Dentro de la Comisión no hemos tenido amenazas.

Los ánimos deben de estar muy caldeados, ¿cómo actuarán en adelante?

Lo que ha pasado es grave, pero vamos a continuar los 11 comisionados adelante cumpliendo nuestra tarea sin ambages. Por su puesto el énfasis es que no es una verdad para acrecentar los señalamientos, es una verdad que nos ayude a comprender lo que nos pasó para construir juntos, en la diferencia, el país que queremos. Es una verdad contra los negacionismos y los encubrimientos de cualquier parte. Esperamos contribuir a que se comprenda por qué es tan importante para el bien de todos abrirnos hacia allá. Invitamos a una comprensión que nos lleve a que como sociedad nunca más vamos a tolerar lo intolerable. Yo le decía al Ejército que por favor no sacralicemos a las instituciones, no son sagradas, ni el Vaticano, ninguna empresa, ni el Ejército es sagrado, son instituciones. Lo sagrado es la vida humana.

¿La reconciliación empieza entonces desde adentro de la Comisión?

Sí. El desafío de la reconciliación, de avanzar juntos en medio de las diferencias, es para todo el país. Lo que no haremos es entrar en un debate público entre nosotros. Las discusiones hay que mantenerlas internamente, eso somos los once comisionados, y seguimos.

JUAN DAVID LÓPEZ MORALES
Redactor de Justicia
En Twitter: @LopezJuanda
justicia@eltiempo.com

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