Control social de grupos ilegales se ha intensificado en la cuarentena

Control social de grupos ilegales se ha intensificado en la cuarentena

Así lo concluye un informe de la UIA que da cuenta de los riesgos crecientes en zonas de conflicto.

ELN

El informe dice que se puede presumir que el Eln ha cumplido con el cese del fuego.

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Eliana Mejía

Por: Justicia
22 de abril 2020 , 10:07 p.m.

En zonas con fuerte presencia de grupos armados organizados al margen de la ley, el aislamiento obligatorio para prevenir el contagio del coronavirus se ha convertido en la excusa para que estos intensifiquen su control sobre la población. Por ejemplo, en Turbo, Apartadó, Carepa y Chigorodó, municipios del Urabá antioqueño, el ‘clan del Golfo’ impuso un “toque de queda obligatorio”.

En Montelíbano, Córdoba, una lideresa fue amenazada bajo el pretexto de ser portadora de covid-19. En Ituango, Antioquia, la disidencia del frente 18 de las Farc prohibió a los pobladores salir de sus casas bajo amenaza de convertirlos en objetivo militar, y los instó a acatar las medidas de las autoridades sanitarias. Y en el Pacífico nariñense, distintas disidencias fijaron “reglamentos de conducta” que incluyen horarios de salida a la calle y regulación de la entrada y salida de personas.

Estos hechos son uno de los cuatro hallazgos de la Unidad de Investigación y Acusación (UIA) de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), en su informe ‘Dinámicas de violencia, afectación a civiles y control social durante la cuarentena en Colombia’, en el que analiza los factores de riesgo para poblaciones que son de interés para la JEP, como víctimas y excombatientes.

Son cuatro los hallazgos principales del informe, en el que busca determinar si la cuarentena ha tenido como resultado nuevas situaciones de riesgo o ha prolongado otras que ya existían en esas poblaciones, que están involucradas en los procesos judiciales y coinciden con zonas donde el conflicto armado persiste y sigue causando víctimas.

El primer hallazgo del informe es que, aunque disminuyeron las acciones bélicas del Eln –un descenso de 75 % en acciones bélicas y de 100 % en acciones terroristas– gracias al cese unilateral de hostilidades, aumentaron los enfrentamientos del ‘clan del Golfo’ y las disidencias de las Farc con la Fuerza Pública y otros actores ilegales.

Las disidencias presentaron un aumento de 133 % en enfrentamientos, de 3 a 7, y 84,6 % menos acciones terroristas, de 13 a 2. Estos datos, respecto al mismo periodo, en el 2019.

...de manera oportunista aprovecharon las circunstancias excepcionales de la pandemia para pretender legitimarse con la población civil

“Hasta el momento, con la información de la que se dispone, se presume que esta guerrilla (Eln) ha cumplido la medida” del cese del fuego, aunque el 3 de abril tuvo un enfrentamiento contra el ‘clan del Golfo’ en Bojayá, Chocó, dice el informe.

Otros hechos que resalta son los enfrentamientos entre disidencias en el norte del Cauca y la Fuerza Pública, así como la emboscada que disidencias del frente 40, de Gentil Duarte, le hicieron a la Policía usando como pretexto una falsa alarma de caso de coronavirus.

“De esta forma, en los territorios de interés para la JEP, en el transcurso de la cuarentena, se registraron combates en los municipios de Santander de Quilichao, Puerto Tejada, Toribío, Totoró y Caldono en el departamento del Cauca, y en Bojayá y Riosucio, en el departamento de Chocó. En estas zonas persisten intensas disputas por el control del territorio”, dice el informe.

Estas zonas son de interés para la JEP, principalmente, por los casos territoriales en los que se investigan victimizaciones a poblaciones indígenas y afrodescendientes. Estos son el caso 02, en el Pacífico nariñense, el caso 04, en Urabá, y el caso 05, en el norte del Cauca y sur del Valle.

Durante el periodo del estudio, fue asesinado un líder cada 64 horas. Ese es el segundo hallazgo, que se registraron 6 muertes violentas de líderes, tres casos menos que en las mismas fechas del año pasado.

La UIA considera estos hechos de “alerta extrema” porque “la evolución temporal del fenómeno demuestra que los dos primeros meses del 2020 han sido los más altos en cifras desde la firma del Acuerdo” de paz, dice el informe.

En tercer lugar, la UIA afirma que “las amenazas a la población y los métodos ilegales de control social aumentaron significativamente durante la cuarentena”. Aunque no registró ninguna del Eln, sí aparecen tres del ‘clan del Golfo’, 300 % más que en 2019, y nueve de disidencias, un aumento de 125 % para estos grupos residuales de las desmovilizadas Farc.

Además de las amenazas que se refirieron al principio, la UIA también encontró que en el Catatumbo, disidencias ordenaron cerrar el sector comercial y fijaron horarios de atención para estaciones de gasolina.

En el panfleto, además, aseguraron que la pandemia es un “producto de una guerra biológica implementada por el imperialismo y cuyo fin es la reducción de la población mundial para la materialización de sus políticas neoliberales”.

“Las disidencias de las Farc-EP y el clan del Golfo, de manera oportunista aprovecharon las circunstancias excepcionales de la pandemia para pretender legitimarse con la población civil y de esa forma abrogarse una autoridad de facto sobre la vida de las personas”, asegura la UIA.

En cuanto al Eln, explicó que esa guerrilla ha mantenido “normas de convivencia” en sus zonas de influencia, pero que con el aislamiento las reforzó, sobre todo en lo que se refiere al control del flujo migratorio y contrabando de mercancías en la frontera con Venezuela. Prohibió el paso a ciudadanos colombianos y venezolanos bajo amenaza de ser asesinados.

Por eso, la UIA advierte los riesgos de que, en medio de la pandemia, “los Grupos Armados Organizados pretenden suplantar la autoridad legítima del Estado en territorios que son importantes para el desarrollo de la justicia transicional como el pacífico nariñense, Ituango, la región del Catatumbo y los departamentos de Arauca y Guaviare”.

Finalmente, en su cuarto hallazgo, el informe asegura que la cuarentena ha sido aprovechada por grupos criminales para asesinar a desmovilizados de las Farc. Contabilizó tres casos, uno cada 120 horas. Además, resaltó que los factores de riesgo persisten para esta población, especialmente en Cauca, Nariño y Putumayo.

La UIA concluye en su informe que, pese a que los indicadores de seguridad han mejorado en el país, según la Policía, “en ciertos territorios de interés para la JEP, se han prolongado y a la vez se han creado nuevas situaciones de riesgo en el contexto temporal de la cuarentena decretada por el Gobierno para contener el coronavirus”.

JUSTICIA
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