A tres años del desarme, 12.956 ex-Farc siguen en reincorporación

A tres años del desarme, 12.956 ex-Farc siguen en reincorporación

2.969 exguerrilleros están en los espacios territoriales.

Paro Nacional, 25 de abril

Hace tres años la entonces guerrilla de las Farc dejó las armas.

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Carlos Ortega / EL TIEMPO

Por: Justicia
04 de diciembre 2019 , 05:15 p.m.

El domingo se cumplieron tres años desde que la entonces guerrilla de las Farc dejó las armas como parte del acuerdo de paz con el gobierno de Juan Manuel Santos.
Tras el desarme, con corte a octubre, 12.956 excombatientes permanecen formalmente en el proceso de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN). La mayoría de ellos (76 por ciento) son hombres, y el 96 por ciento tienen entre 18 y 60 años.

Pero ¿cómo ha sido la reincorporación? La Fundación Ideas para la Paz (FIP) publicó un informe en el que hace un balance al respecto y afirma que solo 2.969 excombatientes residen en los 24 Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, según las cifras de la ARN.

Los otros 9.222 están distribuidos en cerca de 430 municipios a lo largo y ancho del país, por lo que un primer reto es la dispersión geográfica. Además, hay 70 nuevas áreas de reincorporación colectiva distintas a los Espacios Territoriales, ubicadas principalmente en Antioquia, Tolima y Meta. Y sobresale la migración de excombatientes a grandes ciudades como Bogotá (655), Villavicencio (211), Cali (206) y Medellín (202).

(Lea también: P de paro y paz: tres años después de la firma de los acuerdos)

Frente a la reincorporación económica, la FIP asegura que se ha mantenido una renta básica mensual del 90 % de un salario mínimo para cada excombatiente, beneficio que primero se acordó por dos años, pero que luego el Gobierno prolongó por tiempo indefinido para igualar las condiciones en las que estuvieron los desmovilizados de las Autodefensas en ese aspecto.

El reto en este sentido, dice la FIP, es lograr la estabilidad de los desmovilizados y su autonomía económica en la legalidad, desmontando poco a poco medidas que “pueden convertirse en asistencialistas”.

En términos de vinculación laboral, dice el informe, el mayor avance ha sido a través del sector público, al que se han involucrado unos 800 excombatientes: 690 trabajan en la Unidad Nacional de Protección, 102 en actividades de desminado y 30 en la Agencia para la Reincorporación.

Por otra parte, el Consejo Nacional de Reincorporación ha aprobado 35 proyectos colectivos, de los cuales ha desembolsado recursos para 2.204 excombatientes.

También ha aprobado 785 proyectos individuales. Esto muestra que del total de desmovilizados, solo el 24 por ciento ha recibido apoyo para su proyecto.
La Fundación afirma que cada vez más desmovilizados están optando por proyectos individuales.

“Este panorama indica que la reincorporación económica de las Farc podría terminar siendo más robusta en el componente individual que en el colectivo. Al respecto, vale la pena recordar algunos de los aprendizajes del proceso adelantado con las antiguas Auc y los desmovilizados individuales de las guerrillas, cuyo modelo ha sido esencialmente individual”.

Este tipo de reincorporación en general permite que una proporción importante de excombatientes logre tener una actividad económica

Así, llama la atención que dos terceras partes de quienes hicieron parte del proceso de reintegración entre 2006 y 2019 hoy viven del rebusque, por lo que un reto es buscar cómo engancharlos a trabajos formales. Y aquí el sector empresarial tiene un papel clave, estrategia de vinculación que todavía no está tan clara (ver entrevista).

Otro punto de análisis es la seguridad. Desde la firma del acuerdo de paz hasta octubre han sido asesinados 147 excombatientes –el 80 % en zonas donde hay economías ilegales y grupos armados– que representan al 1.1 por ciento de los acreditados. Esta cifra, aunque preocupante, es inferior a lo que sucedió con las Autodefensas: entre el 2008 y 2010 fueron asesinados 1.070 exparamilitares, un 3,5 por ciento de los desmovilizados.

Además, desde la dejación de armas se han conformado entre 20 y 28 grupos disidentes que tendrían unos 2.630 integrantes en armas y 1.760 en sus redes de apoyo. No todos ellos son exintegrantes de las antiguas Farc, sino que pueden venir de otros grupos o nuevos reclutamientos. En cualquier caso, esas disidencias, asegura la FIP, están fraccionadas, y “lejos de tener la capacidad militar y el poder y control territorial que tuvieron las Farc en el pasado”.

La vía política

En el 2017, en su debut en el Congreso, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc) logró apenas 85.000 votos para el Senado y la Cámara de Representantes, aunque gracias al acuerdo, su partido tiene cinco escaños fijos hasta el 2026. Hoy tiene cuatro, después de que el Congreso decidió declarar la silla vacía en la curul de Jesús Santrich.

Y en las elecciones regionales la Farc presentaron a 308 candidatos de los cuales 111 eran excombatientes. Entre todos reunieron 75.000 votos, y solo alcanzaron una alcaldía. 

'Los empresarios quieren vincularse, pero no saben cómo': María Victoria Llorente
María Victoria Llorente

María Victoria Llorente, directora de la Fundación Ideas para la Paz.

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Fundación Ideas para la Paz

María Victoria Llorente, directora de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) habló con EL TIEMPO sobre cuáles son los principales retos de reincorporación y cómo se podría vincular al sector empresarial. 

¿Qué implicaciones tiene que la reincorporación tienda más hacia lo individual que a lo colectivo?

Ha avanzado el componente colectivo, pero el individual ha avanzado de manera mucho más rápida últimamente. Hay que revisar las lecciones aprendidas de los 15 años de experiencia en reincorporación que tiene el país para sacar unas conclusiones sobre los procesos individuales. Este tipo de reincorporación en general permite que una proporción importante de excombatientes logre tener una actividad económica, pero esa actividad económica no necesariamente es formal, sino que muchos están ocupados en la informalidad. 

(Lea también: Tras alza en víctimas de minas en 2018, este año tendencia disminuye)

No es una crítica a la calidad del programa, sino una observación que tiene que ver con los contextos en los que se está llevando esa reincorporación individual, en zonas muy apartadas que favorecen la informalidad, y en algunos casos en zonas donde hay economías ilegales activas. No se le puede pedir al programa que resuelva los problemas de pobreza, pero si uno está en el contexto de reincorporación pensado en el marco del acuerdo de paz del 2016, hay que pensar en la integralidad. Deberían armonizarse los Planes de Desarrollo Territorial y las zonas de reincorporación. 

¿Cómo se debería involucrar a los empresarios en esta materia?

El Gobierno ha venido haciendo acercamientos de articulación con el sector empresarial, pero seguimos sin ver cuál podría ser la estrategia o ruta que sea más clara para los empresarios para vincularse no solo en la reincorporación, sino también en los PDETS. Insistimos en que debe existir una estrategia más clara porque las encuestas indican que los empresarios tienen un interés enorme por vincularse, pero no saben cómo pueden aportar. Están esperando que el Gobierno les diga cómo, dónde, y qué hay que hacer.

No hay un enganche territorial con los empresarios en donde, quizá, la Agencia de Renovación del Territorio podría hacer actividades más poderosas para involucrar al empresariado local.

¿No hay ninguna empresa que se haya podido vincular a la reincorporación? 

Hay grupos empresariales que no están esperando a que el gobierno les diga por dónde es, porque están interesados en contribuir, y que entienden que tienen un rol fundamental en la sostenibilidad de la paz.

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Los ejemplos son pocos, pero uno destaca los que existen. Por ejemplo, lo que ha venido haciendo Postobón con los jugos Hit, o cosas muy puntuales como Alpina con su fundación en el Cauca. Pero hay un ejemplo que es de destacar -y que estuvo en las noticias- que es el de empresas de Proantioquia que iniciaron un proceso a través de la compra de un predio en Dabeiba (Antioquia), donde está el ETCR de Llano Grande, con el fin de hacer una contribución a la reincorporación. Ese trabajo se viene haciendo en colaboración con Farc y con Pastor Alape en una zona que era su región de influencia.

También hay proyectos de algunas empresas multinacionales muy interesantes.

Hay grupos empresariales que no están esperando a que el gobierno les diga por dónde es porque están interesados en contribuir

¿Cómo le está yendo a la Farc en participación en política?
Hay unos líderes de la Farc que se la están jugando por la paz, que están luchando por el acuerdo. Esta transición no ha sido fácil, no solo por el contexto político, sino porque en general estas transiciones son muy difíciles.

En medio de muchas dificultades han continuado su proceso de participación en política. Hay muchas limitaciones y asuntos que deben sobrepasar. Lo que sucedió en las elecciones del 27 de octubre -los resultados- no lucen bien para el partido, pero creo que hay que ver con más detenimiento cómo se están moviendo a nivel más local, con juntas de acción comunal, y esa información no la tenemos. Tampoco existen datos bien desagregados sobre aquellas zonas en donde entraron en coaliciones, cómo les fue en esas coaliciones y concejos. Hay que hacer una lectura de primer nivel, pero hay que profundizar un poco más para ser mucho más justos en la calificación.

Es clarísimo que hay una fragmentación del liderazgo de la Farc, lo que tiene efectos sobre su capacidad de movilización política. Además, hacer política en un sistema democrático y clientelar, no es fácil. No la tenían fácil. 

JUSTICIA

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