El antiguo secretariado de las Farc de cara al ‘monstruo’ de la verdad

El antiguo secretariado de las Farc de cara al ‘monstruo’ de la verdad

Los antiguos jefes entablaron con la Comisión de la Verdad un diálogo desde este martes.

ExFarc en la Comisión de la Verdad

Los antiguos miembros del secretariado de las Farc junto al presidente de la Comisión de la Verdad, Francisco de Roux, y la comisionada Marta Ruiz.

Foto:

Comisión de la Verdad.

Por: Justicia
18 de febrero 2020 , 04:47 p. m.

Desde hace un mes, el pleno de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad tiene en sus manos siete ponencias elaboradas por los antiguos miembros del secretariado de las Farc que contienen su versión sobre la verdad del conflicto armado, del cual fueron protagonistas de primera línea a lo largo de 53 años. Con base en esos textos, los exjefes farianos y la Comisión comenzaron este martes y hasta este miércoles un primer diálogo que apunta a entender las lógicas de las antiguas Farc.

Este no es la primera contribución de los antiguos miembros de la guerrilla con la Comisión, que fue creada en el acuerdo de paz de La Habana como parte del sistema integral de justicia del cual también hacen parte la Jurisdicción Especial para la Paz y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas. Como explicó la comisionada Marta Ruiz, ya en los territorios donde adelantan su reincorporación, ha habido una “amplia contribución a la verdad” por parte de los excombatientes.

La verdad que comienza a discutirse ahora es la de quienes tuvieron el máximo poder en las filas de la antigua guerrilla. Acudieron Pastor Alape, Sandra Ramírez, Rodrigo Granda, Pablo Catatumbo, Carlos Antonio Lozada, Mauricio Jaramillo y Rodrigo Londoño, conocido como ‘Timochenko’, quienes explicaron que este diálogo con la Comisión abarcará temas de tierra y territorio, insurgencia y contrainsurgencia, bloques y frentes, la relación entre Farc y sociedad civil y finalmente, algo que calificaron como “inédito”, una autocrítica sobre su papel en la guerra.

“Hemos venido aquí con nuestro compromiso de aportar a la verdad de lo que no nos debió haber pasado en Colombia en este largo y extenso conflicto que dejó heridas tan profundas en la sociedad colombiana”, dijo Rodrigo Londoño. Y precisamente a esas heridas se enfrentan, en particular, los antiguos jefes guerrilleros. Además, el alcance y carácter genuino de la verdad –y de la autocrítica– que presenten será fundamental en términos de reconciliación.

Londoño agregó que quieren enviar un mensaje de que el proceso de paz y el ahora partido Farc avanzan, “que a pesar de que nos están matando, vamos avanzando”, dijo Londoño, líder del partido. Tanto él como los demás líderes políticos de la Farc, varios de ellos con asiento en el Congreso de la República, hablaron sin actitud heroica, pero remarcando que la historia del conflicto no recae solamente sobre sus hombros.

“Aquí no venimos a pedir aplausos, aquí no venimos a que nos feliciten por lo que hicimos o dejamos de hacer, aquí venimos a respetar el compromiso que hicimos en La Habana durante el desarrollo de los diálogos con el Estado colombiano”, apuntó Londoño. No obstante, dejaron claro que su intención no es hablar de casos puntuales –algo que reiteradamente se les increpa desde los medios de comunicación y sectores de la sociedad civil– porque para ello está el tribunal de la JEP, donde se tendrá que establecer la verdad judicial sobre los hechos del conflicto.

En la Comisión de la Verdad se juega la verdad histórica, aquella que, como ha sostenido a lo largo de más de un año de funcionamiento su presidente, el sacerdote Francisco de Roux, debe ayudar a la sociedad colombiana a interpretar y entender el dolor padecido por años de conflicto. Y en esa tarea, la Comisión se ha encargado de representar la verdad como un rompecabezas. Los exjefes de las Farc aludieron a esa imagen antes de comenzar la jornada con los comisionados.

Dijeron que ellos acuden a la Comisión de la Verdad a poner la pieza que les corresponde, pero que todos los sectores que hicieron parte del conflicto deben poner la suya para que el relato esté completo, y que una vez ello suceda, “vamos a encontrar que es un monstruo, es el monstruo de la guerra que tenemos que derrotar entre todos”.

A partir de esa imagen “monstruosa”, agregaron, el país tendrá que decir “nunca más nos puede suceder esa tragedia”. Sin embargo, en su discurso sigue apareciendo la guerra como un ente abstracto en el que ellos resultaron envueltos: “La guerra es una tragedia humana, la guerra es muerte, es dolor, es desplazamiento, son heridas, es un horror, es lo peor que le puede suceder a cualquier sociedad humana”, dijeron los antiguos miembros del Secretariado de las Farc.

Aquí no venimos a pedir aplausos, aquí no venimos a que nos feliciten por lo que hicimos o dejamos de hacer

Si bien es claro que cada actor del conflicto tiene su propia versión y verdad sobre lo que vivió y sobre el daño que hizo y sufrió, también lo es la preocupación de que estas contribuciones a la verdad no se queden en monólogos autojustificativos de actores que con sus actos y decisiones contribuyeron al universo de casi nueve millones de víctimas de los más crueles vejámenes. Por eso, el presidente De Roux recordó e insistió en la metodología con la que la Comisión de la Verdad aborda los testimonios que recibe.

El primer pilar de esa ruta es la centralidad de las víctimas, dijo. Después, está la participación ciudadana, que se espera sea todavía más activa en la construcción de la verdad, la convivencia y la no repetición en el país, y en tercer lugar la contrastación de todas las versiones y testimonios que lleguen a oídos de la entidad encargada de contarle al país, a finales del 2021, por qué le pasó lo que le pasó y qué se puede hacer para que no se repita.

La de las antiguas Farc no es cualquier verdad en ese proceso. Se trata de la guerrilla que firmó el Acuerdo de Paz en 2016 con el Gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos, pero también del partido político que salió a la vida civil a encontrarse realidades de a pulso como los riesgos que corren sus integrantes en materia de seguridad y el rechazo de amplios sectores sociales y políticos a que participen en política y reciban beneficios penales.

Y si bien la Comisión de la Verdad tiene en sus manos la tarea de decantar, cuestionar e interrogar al antiguo secretariado –así afirmaron que lo harán– las Farc tiene el reto de aportar al país una verdad que vaya más allá de sus lógicas reivindicativas y logre ser más contundente en la autocrítica y el reconocimiento de su papel como victimarios en el conflicto.

JUSTICIA
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Justicia@eltiempo.com

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