La reunión que Ashton reconoció y por la que la JEP le dio la libertad

La reunión que Ashton reconoció y por la que la JEP le dio la libertad

El exsenador reconoció que se vio con el para 'El Médico' a mediados del 2004, antes de campaña.

Álvaro Ashton, senador

El exsenador liberal Álvaro Ashton no había recibido ninguna condena en la justicia ordinaria.

Foto:

Claudia Conde / Archivo EL TIEMPO

Por: Justicia
27 de septiembre 2019 , 05:13 p.m.

Álvaro Ashton fue elegido senador de la República en 2006 por el Partido Liberal. Dos años antes, se reunió con al menos un paramilitar del bloque Norte, un episodio por el que terminó siendo investigado por la Corte Suprema de Justicia en el caso de la ‘parapolítica’.

La aceptación de esa reunión ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) fue una de las razones clave por la que esa justicia decidió otorgarle este viernes a Ashton el beneficio de la libertad transitoria, condicionada y anticipada, pues el excongresista es uno de los agentes del Estado no pertenecientes a la Fuerza Pública que decidieron comparecer ante esa justicia para la paz.

La Sala de Definición de Situaciones Jurídicas de la JEP “valora positivamente la aceptación de la existencia de por lo menos una reunión entre el compareciente (Ashton) y el señor (Carlos Mario) García Ávila y de la existencia de una aquiescencia de su parte para recibir el apoyo del grupo armado ilegal”.

García, alias El Médico, era el comandante político del frente José Pablo Díaz, del bloque Norte de las AUC, que era comandado por ‘Jorge 40’. Según la versión escrita entregada por Ashton a la JEP, el exsenador se reunió con ‘El Médico’ a mediados de mayo del 2004, cuando este “le solicitó su colaboración para lograr el apoyo del Partido Liberal en el trámite de una ley que beneficiara a las AUC en su reinserción a la vida civil”, es decir, en la Ley de Justicia y Paz.

Según se lee en la resolución de la JEP, Ashton “expresó que el comandante paramilitar manifestó la posibilidad de apoyarlo electoralmente en el departamento de Magdalena, en cuanto los votos de las AUC en Atlántico ya estaban comprometidos con otros candidatos”. Además, que García Ávila le ofreció contactarlo con una dirigente del grupo paramilitar en Magdalena.

“El Exsenador recibió una llamada de García Ávila en la que expresaba que tendrían la reunión en un hotel, sin decir de qué ciudad, pero que esta no se concretó porque  “tuvo que resguardarse””, agrega la decisión de la JEP.

La mujer, que asistiría a la reunión, era Neyla Alfredina Soto Ruiz, alias Sonia o La Sombrerera -fallecida en 2016-, “quien manejaba en el departamento de Magdalena los apoyos electorales de las AUC y posteriormente se desmovilizó en Santa Fe de Ralito”, según contó Ashton.

Aunque esa segunda reunión no se habría realizado, Ashton reconoció la primera, con ‘El Médico’, y explicó que se realizó por invitación de un 'compadre' suyo, Luis Francisco Romero, quien lo invitó a su apartamento.

“No medí, y quizás fue mi omisión, el no imaginar las consecuencias que podría acarrearme esta invitación que me hiciera nada menos que mi compadre”
, aseguró Ashton, refiriéndose a Romero, quien fue investigado por supuestamente haber sacado una tajada de un hospital de Soledad para dársela a 'Jorge 40'.

Hubo una actitud silente de mi parte, una suerte de tácita aquiescencia a la “cordial” invitación de las AUC

Sin embargo, dijo que de aquella reunión no surgió ningún acuerdo escrito “ni tampoco hubo cohesión para que pudiese establecer algún tipo de restricción o condicionamiento a mi futura aspiración política” y que tampoco quedó la idea de alguna retaliación si llegaba a incumplir en el apoyo legislativo al trámite de la Ley de Justicia y Paz.

“Lo que sí podría decir –continúa Ashton– es que hubo una actitud silente de mi parte, una suerte de tácita aquiescencia a la “cordial” invitación de las AUC, cuando he debido asumir el riesgo, aun sintiendo el miedo de ese momento histórico de cooptación y de manera categórica haber rechazado tanto la amable oferta de colaboración, como la petición de ayuda legislativa; incluso, haber increpado a quien me había invitado, mi compadre, aun a pesar de las circunstancias imprevistas y riesgosas en las que me encontraba en ese momento”.

En otras palabras, Ashton reconoce que, aunque no habría resultado un acuerdo de aquella cita, sí tuvo un efecto positivo sobre su campaña en la Costa: que se la permitieron hacer, como no ocurría con otras figuras políticas debido al control social impuesto por los paramilitares.

Lo que Ashton no aceptó

De las acusaciones contra Ashton en la Corte Suprema de Justicia, Ashton no aceptó algunos puntos ante la JEP. Por ejemplo, no reconoció el nombramiento de Luis Francisco Romero Racedo como gerente del Hospital Materno Infantil de Soledad como un resultado de la reunión con el paramilitar García Ávila, ni de su sobrino, Fabián Ashton Santos, como director de un centro médico de esa entidad de salud.

Estos argumentos ya los había sostenido su defensa ante la Corte Suprema.

Ashton también negó haber obtenido algún apoyo electoral de los paramilitares distinto a la mencionada aquiescencia “para permitirle realizar proselitismo político” en Atlántico y Magdalena, “lo cual se pretende sustenta en una gran cantidad de material probatorio aportado”, dice la JEP.

Además de esta versión, en su decisión, la sala de la JEP valoró que Ashton haya concurrido el pasado 13 de septiembre a comenzar la versión oral de su aporte temprano a la verdad. En esta, comenzó a hablar de temas generales sobre cómo llegaron los paramilitares al departamento de Atlántico, las dinámicas del conflicto en esa región y su llegada al Congreso, como representante a la Cámara, en 1998.

“En conclusión, la Sala encuentra que el compareciente ha dado un primer paso en el proceso de construcción de verdad plena, esto en la medida en que aceptó su concierto con grupos paramilitares con una finalidad, que aún está por explicar en toda su dimensión y en las fatídicas consecuencias ocasionadas a la seguridad pública, la sociedad de esa región del país y en especial a la democracia representativa”, argumenta la JEP, no sin agregar que este es un “primer aporte, que, aunque trascendental, solo puede ser considerado como un punto de partida para la participación del compareciente ante la JEP”.

Además de la verdad que Ashton empezó a aportar en sus reconocimientos, otra razón por la que no solo fue aceptado en la JEP sino también cobijado con el beneficio de la libertad es su plan de reparación, que si bien podrá ser requerido para que se amplíe y para que efectivamente lo lleve a cabo, fue aceptado de forma preliminar. En este, incluye becas para víctimas del conflicto y la creación de una fundación para la no repetición.

Contra Ashton cursaban tres investigaciones en la justicia ordinaria. Una por cohecho, relacionada con el ‘cartel de la toga’, pues supuestamente habría dado una millonaria suma a magistrados de la Corte Suprema para que archivaran su investigación por ‘parapolítica’; otra por amenazas y una más por concierto para delinquir, en la que se le procesaba por su relación con paramilitares.

De momento, la JEP conoce del último caso, porque aunque también lo aceptó por los otros dos procesos, esa decisión fue apelada por la Procuraduría y todavía no se ha resuelto.

JUSTICIA
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