Pizano no murió por cianuro; la lupa ahora está en su hijo

Pizano no murió por cianuro; la lupa ahora está en su hijo

Medicina Legal ratifica hipótesis del hospital, en el sentido de que se trató de un infarto.

Jorge Enrique Pizano

Jorge Enrique Pizano (der.) fue gerente del Acueducto de Bogotá.

Foto:

Mauricio Moreno

Por: REDACCIÓN JUSTICIA
16 de noviembre 2018 , 11:53 p.m.

“El resultado es negativo para cianuro. No se encontró cianuro en ninguno de los tejidos ni en la solución que contenían”. Esa fue la conclusión a la que llegaron dos laboratorios científicos que hicieron un estudio sobre las muestras extraídas del cuerpo de Jorge Enrique Pizano, excontroller del consorcio de la Ruta del Sol II, quien era testigo en el caso de los sobornos de Odebrecht.

Esas conclusiones fueron reveladas este viernes por el director de Medicina Legal, Carlos Eduardo Valdés. El funcionario señaló que la causa de muerte de Pizano –quien luchaba contra un cáncer desde hace varios meses y falleció hace una semana– sigue siendo la que determinó en su momento el hospital de Facatativá, una vez se hizo la necropsia clínica: “En esa ocasión, el hospital concluyó que la muerte había sido por un infarto agudo al miocardio”, dijo Valdés.

Pizano, de 57 años, falleció el pasado 8 de noviembre, cuando se encontraba en su finca de descanso, a las afueras de Bogotá.

Tras su muerte, las revelaciones que se dieron este fin de semana por Noticias Uno –con una entrevista que le concedió Pizano a ese medio en agosto pasado, en la cual se incluyeron varias grabaciones que el ingeniero había hecho hace por lo menos tres años– revivieron el escándalo de sobornos de la multinacional brasileña Odebrecht.

Según esas grabaciones, como exauditor financiero del consorcio Ruta del Sol II, desde el 2013, Pizano tuvo sospecha de pagos irregularidades en ese contrato relacionados con Odebrecht. El proyecto estaba a cargo de un consorcio en el que la multinacional era socia mayoritaria, y del que también hacía parte Corficolombiana.
En los audios revelados por el noticiero, el ingeniero supuestamente le habría advertido en el 2015 sobre las irregularidades a Néstor Humberto Martínez, entonces abogado de Corficolombiana, y hoy Fiscal General.

Las grabaciones de ese fin de semana, y otras que se conocieron este viernes, pusieron a Martínez a dar explicaciones sobre si antes de llegar al órgano acusador, conocía o no de los sobornos que pagó Odebrecht para obtener el contrato de la Ruta del Sol II.

Para concluir cómo murió Pizano, el director de Medicina Legal reiteró que el hospital de Facatativá “tomó muestras de tejidos y de humor vítreo (masa gelatinosa del ojo) en solución de formol”, y que esas muestras fueron sometidas a análisis en el instituto “bajo la técnica de cromatografía y de gases con detección de masas”.
Para evitar cualquier tipo de duda, los análisis se realizaron de forma paralela en dos laboratorios acreditados, uno de Ibagué y el otro en Bogotá.

“Lo más importante es que el instituto en sus dos laboratorios, en forma independiente, no encontró cianuro en los tejidos analizados. Ese es el resultado”, reiteró Valdés.

Aunque el dictamen de Medicina Legal sobre Pizano concluyó que su muerte se dio por causas naturales, el fallecimiento de su hijo Alejandro, tres días después de la muerte del ingeniero, aún es objeto de investigación. Precisamente fueron las dudas sobre las condiciones en las que murió Alejandro, quien había viajado desde España para las exequias de su padre, las que llevaron a abrir un estudio sobre el fallecimiento del excontroller de la Ruta del Sol II.

El domingo 11 de noviembre, el joven de 30 años ingresó a la oficina de su papá y bebió de una botella de agua saborizada que contenía cianuro. Alejandro, de acuerdo con su familia, se quejó del sabor del líquido y trató de devolverlo, pero no pudo. Finalmente perdió la vida.

“En el caso de la muerte del joven, tanto la sangre como el contenido y líquido de la botella sí contenían cianuro”, dijo este viernes Valdés. Por esta situación, la Fiscalía ya abrió una investigación para conocer las circunstancias de tiempo, modo y lugar que permitan establecer cómo llegó esa botella con el mortal veneno hasta el escritorio del ingeniero Jorge Enrique Pizano.

Los dos casos de Odebrecth en los que iba a ser testigo

Antes de su muerte, que sacudió de nuevo el escándalo de Odebrecht en Colombia, el ingeniero Jorge Enrique Pizano, según la Fiscalía, estaba concretando su colaboración como testigo en, por lo menos, dos líneas de investigación por los sobornos que esa multinacional brasileña pagó en el país.

Uno de los dos procesos en los que iba a ser llamado a testificar es el de José Elías Melo, expresidente de Corficolombiana, acusado por la Fiscalía de supuestamente haber acordado el pago de 6,5 millones de dólares que hizo Odebrecht al exviceministro de Transporte Gabriel García Morales.

Precisamente, según el organismo investigador, Pizano había tenido reuniones con la fiscal encargada del caso, Amparo Cerón, para testificar en el juicio.

Esa colaboración se había atrasado por el accidente automovilístico que sufrió en Chile la fiscal Cerón en octubre, el cual la dejó inconsciente 15 días. Debido a las lesiones, aún no ha podido reintegrarse a su trabajo en la Fiscalía.

El caso Andrade

El otro proceso en el que Pizano iba a entregar su testimonio es el que se le sigue al expresidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) Luis Fernando Andrade, pero como testigo convocado por la defensa del exfuncionario.

Andrade fue acusado por la Fiscalía, entre otros delitos, de interés indebido en la celebración de contratos y contrato sin cumplimiento de requisitos legales. Podría pagar hasta 15 años de prisión, de ser hallado culpable. Según el abogado del expresidente de la ANI, Jesús Albeiro Yepes, en la audiencia preparatoria del juicio, él hizo la petición para que Pizano fuera llamado como testigo, pero el ingeniero murió sin que el juez hubiera tomado una decisión sobre esa solicitud.

Al tiempo que Pizano se preparaba para testificar en los procesos que se le siguen al expresidente de Corficolombiana y al expresidente de la ANI, era investigado por la Fiscalía en uno de los procesos por el ‘carrusel’ de la contratación en Bogotá, específicamente por el contrato del conector Tunjuelo-Canoas, el cual se inició en el 2009.

Según el fiscal Jaime Alonso Zetien, quien coordina el grupo de investigadores del ‘carrusel’ de la contratación en Bogotá, ese proceso “no tiene relación alguna con las investigaciones que se adelantan en la primera fase de Odebrecht”. Además, precisó que a Pizano “se le dieron todas las garantías procesales.

“El pasado 14 de agosto, Pizano solicitó ser escuchado en ampliación de interrogatorio, petición que fue atendida el 13 de septiembre, siendo esta su última actuación judicial ante este despacho”, anotó el fiscal Zetien, quien ratificó que la investigación al ingeniero estuvo activa en los últimos cinco años y que nunca se cerró.

El hecho es que tras la muerte de Pizano, la investigación en su contra se archiva y los dos procesos en los que planeaba testificar –el de Melo y el de Andrade– seguirán adelante sin lo que él tenía para contar.


REDACCIÓN JUSTICIA

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