Acevedo, el negacionista del conflicto que dirigirá Memoria Histórica

Acevedo, el negacionista del conflicto que dirigirá Memoria Histórica

El nombramiento generó debate. Acevedo es doctor en Historia y profesor emérito de la U. Nacional.

Darío Acevedo

El profesor Darío Acevedo.

Foto:

Agencias de Noticias UN

Por: Justicia y Redacción APP
20 de febrero 2019 , 09:02 a.m.

No obstante el debate que surgió en torno al historiador Rubén Darío Acevedo Carmona, candidato a dirigir el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), por no reconocer que en Colombia hubo un conflicto armado, el presidente Iván Duque firmó este martes el decreto que confirma su nombramiento en la entidad, encargada de investigar y documentar el conflicto armado para que no haya olvido ni repetición.

Acevedo, doctor en Historia y profesor emérito de la Universidad Nacional, sede Medellín, fue muy cuestionado por sus opiniones, expresadas especialmente en Twitter, por lo que se le señaló de ser un ‘negacionista’ del conflicto armado en el país.

Nombramiento de Darío Acevedo

Decreto con el nombramiento de Darío Acevedo.

Foto:

Jaime Fajardo Landaeta, exconstituyente de 1991 y asesor en temas de paz, comentó que si la estrategia del Centro de Memoria es construir la memoria histórica del conflicto, es muy inconveniente “llevar a una persona que no cree que haya habido un conflicto ni una guerra de más de 50 años para que dirija la construcción de aspectos fundamentales para la verdad y la garantía de no repetición”.

¿Cómo llevar a alguien que no cree que haya habido un conflicto ni una guerra de más de 50 años para que dirija la construcción de aspectos fundamentales para la verdad y la garantía de no repetición?

Sin embargo, Alfredo Rangel, exsenador del Centro Democrático, experto en temas de seguridad y quien además sonó en su momento para dirigir el CNMH, consideró que el nombramiento de Acevedo es muy acertado “porque recae en un académico con una larga trayectoria y reconocimiento”. Dijo que “ha sido un estudioso profundo del fenómeno de la violencia en Colombia”.

Sobre las críticas al nombramiento de Acevedo por su opinión frente al conflicto, Rangel expresó que “sus opiniones no deberían importar para su desempeño como director del CNMH”.

Mientras que Camilo González Posso, director del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), quien en su momento criticó el ‘negacionismo’ del conflicto armado, sostuvo que las preocupaciones ya fueron expresadas y que ahora hay que “esperar a ver cómo (Acevedo) maneja el tema tan contradictorio de sus posiciones partidistas y la función del centro de análisis del conflicto”.

Por su lado, el padre Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, le envió una carta a Acevedo en la que lo invitó a unir esfuerzos y le dijo que confía “en que el desafío que asume mantendrá el rigor e independencia que ha distinguido al CNMH en su contribución a la comprensión histórica de la tragedia vivida por nuestra sociedad”.

Críticas de las víctimas

Antes de que se confirmara la designación del profesor, organizaciones sociales y de víctimas hicieron pública una carta enviada al presidente Duque en la que rechazaban el posible nombramiento del historiador.

Consideramos que la designación del señor Rubén Darío Acevedo Carmona no cumple con los criterios de imparcialidad ya que a lo largo de su desempeño personal y profesional no ha mostrado la objetividad que la verdad exige para hacer creíbles y veraces los análisis de la historia de la guerra, lo cual denota un sesgo sumamente peligroso para la construcción de memoria de la sociedad colombiana”, dice el documento, con fecha del 4 de febrero pasado.

Además, a Acevedo lo enredó otra polémica hace unos días, con la denuncia de un colega suyo, el profesor Gabriel Cabrera Becerra, de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, quien dijo que el doctor en historia atentó contra la libertad de cátedra en dos ocasiones, pues, dijo, el ahora director del CNMH intentó vetar dos cursos que se dictaban en la universidad por “discrepar ideológicamente de sus contenidos”.

Cabrera hizo parte de un grupo de 78 estudiantes, docentes y egresados de la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad Nacional que rechazaban el eventual nombramiento de Acevedo por considerar que su designación “pone en peligro la multiplicidad de voces que busca integrar la memoria del conflicto armado, pues su gestión sería contradictoria con los fines misionales de la institución”.

Pone en peligro la multiplicidad de voces que busca integrar la memoria del conflicto armado, pues su gestión sería contradictoria con los fines misionales de la institución

El nombre de Acevedo fue el tercero que el Gobierno consideró para dirigir el Centro de Memoria Histórica. En poco más de seis meses de gobierno, el presidente Iván Duque no había podido nombrar director del CNMH y dos de sus fichas se cayeron: Mario Javier Pacheco y Vicente Torrijos.

Pacheco fue una de las primeras opciones que se contemplaron. No obstante, no alcanzó siquiera a estar en la lista oficial de candidatos, pues fue criticado por columnas que escribió en contra del trabajo del organismo.

Torrijos, por su parte, se cayó dos semanas después de haber sido nombrado en el cargo:
falta de veracidad en su hoja de vida y señalamientos de tener un sesgo ideológico, las razones de su salida.

Antes de su designación, Acevedo habló con EL TIEMPO

En charla con EL TIEMPO, antes de que se conociera la carta del profesor Cabrera, Acevedo respondió sobre sus polémicas posiciones frente al conflicto armado.

¿Usted niega el conflicto armado en Colombia?


Las nociones de ‘negacionismo’ y ‘revisionismo histórico’ fueron acuñadas por corrientes muy numerosas y prestigiosas de historiadores europeos y por los legisladores de varios países de ese continente para referirse a interpretaciones supuestamente académicas y de grupos políticos de extrema derecha, que sostenían que el holocausto judío era una mentira de los vencedores de la II Guerra Mundial.

Lo que se debe tener en cuenta es que Occidente construyó un consenso muy profundo y prácticamente irrebatible sobre la responsabilidad del nazismo y del régimen hitleriano en el asesinato y exterminio de más de seis millones de judíos. Tan fuerte fue el consenso que en Austria, Inglaterra y otros países se castiga con cárcel a los que son llamados ‘negacionistas’.

Pienso que es algo muy diferente al caso colombiano, pues entre nosotros no existe un gran consenso. La ley 1448 reconoce la existencia de un ‘conflicto armado’, pero advierte contra las verdades oficiales, que son más bien propias de regímenes dictatoriales. En ningún caso tiene sentido que se eleve a la categoría de dogma la percepción que cada quien tenga al respecto.

Para tranquilidad de las víctimas quiero aclarar que, por filosofía, por estipulaciones de la función pública y por experiencia en mi vida académica, no mezclaré ni afectaré la recolección de sus memorias con mis opiniones personales.

Como alto funcionario del Estado habré de respetar y de garantizar la inviolabilidad de los testimonios, se traten de víctimas de los grupos paramilitares, de los grupos guerrilleros o de agentes del Estado que hayan abusado de la autoridad.

No mezclaré ni afectaré la recolección de sus memorias con mis opiniones personales

Entonces, ¿cuál es su opinión respecto al conflicto armado que se ha registrado en el país?

La interpretación académica, es decir, la que es fruto de investigaciones teóricas y de campo y que es contrastada y evaluada por pares en el mundo de las ciencias sociales y humanas, arroja una producción plural, diversa y contradictoria. No hay unanimidad, no hay una versión que se imponga, como ha ocurrido en otras latitudes, como por ejemplo Sudáfrica, la Alemania nazi, dictadura estalinista.

Como historiador, he explicado y sustentado mi punto de vista al respecto en varios ensayos y libros. Pienso que ciertas fuerzas políticas comunistas y de izquierda intentaron adelantar una guerra revolucionaria en Colombia, pero fracasaron en su propósito de involucrar a amplios sectores de la población y dividirla en dos bandos claramente delimitados.

Lo que he sostenido recientemente, y en esto me atengo al parágrafo del artículo 143 de la Ley 1448 de víctimas, es que “en ningún caso las instituciones del Estado podrán impulsar o promover ejercicios orientados a la construcción de una historia o verdad oficial...".

¿Y qué opina de la Justicia Especial para la Paz (JEP)?

Mis posturas frente a la JEP y otras instituciones creadas en el marco del Acuerdo de Paz del año 2016 las he formulado en el ejercicio del derecho constitucional, que como ciudadano uno goza a la libre expresión y al libre pensamiento, y nada tienen que ver con las funciones del director del CNMH.

Creo que el Centro está obligado a interactuar con esas y otras instituciones que se mencionan en la Ley 1448, como el Archivo General de la Nación, el Museo Nacional, agregaría a Colciencias, entre otras.

¿Cuáles serían sus principales aportes al CNMH?

Mi principal fortaleza para desempeñar el cargo de director del CNMH es tener formación de historiador en los tres niveles: ser especialista en la historia política contemporánea del país, tener amplia experiencia en investigaciones y publicaciones por más de 30 años.

Eso me permite entender el tipo de responsabilidades que voy a asumir y, en particular, entender que la recolección organizada y técnica de los relatos de las víctimas de la violencia política desde 1985 es una tarea muy útil para contribuir al esfuerzo de los investigadores en ciencias humanas y sociales por esclarecer los grandes conflictos recientes del país.

Me atengo al artículo 143 de Ley 1448 de víctimas: 'en ningún caso las instituciones del Estado podrán impulsar o promover ejercicios orientados a la construcción de una historia o verdad oficial...'

¿En qué cree usted que hay que fortalecer el trabajo del CNMH?

Estoy analizando el trabajo adelantado por mi colega, el doctor Gonzalo Sánchez, para formarme una idea más clara sobre todos los frentes de trabajo, los proyectos en marcha, los retos y planes a futuro, en suma, acercarme al estado del arte. A partir de ello entraría a definir qué cambios habría que realizar, qué aspectos fortalecer y qué énfasis o nuevos desarrollos proponer e impulsar. La filosofía con la que fue creado el CNMH está definida en la Ley 1448 y los decretos del gobierno 4941 y 4803 de 2011, que reglamentan su estructura y funciones y a esas disposiciones me debo atener.

JUSTICIA Y
REDACCIÓN APP

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