El error en el caso Pizano que tumbó al director de Medicina Legal

El error en el caso Pizano que tumbó al director de Medicina Legal

Una toalla sobre la que se analizó si había cianuro en el cuerpo del auditor no tenía sangre humana.

Carlos Valdés

Carlos Eduardo Valdés fue director de Medicina Legal durante ocho años. 

Foto:

Mauricio Moreno / EL TIEMPO

Por: Justicia
23 de diciembre 2018 , 11:03 a.m.

Una mancha de sangre que estaba en una toalla, y que no correspondía a la del fallecido auditor de la Ruta del Sol II, Jorge Enrique Pizano, como se dijo, sino a rastros de saliva, fue el grave error que llevó a que uno de los científicos más respetados del país, Carlos Eduardo Valdés, renunciara el jueves a la dirección del Instituto de Medicina Legal.

“He presentado mi renuncia el día de hoy porque mi trabajo de ocho años al frente del instituto no tiene por qué verse manchado. A Colombia le entrego un instituto con alta calidad científica, con unos peritos honestos. Es el director el que cometió el error”. Esas fueron las palabras con las que Valdés dejó su cargo, tras casi ocho años al frente de la entidad.

He presentado mi renuncia el día de hoy porque mi trabajo de ocho años al frente del instituto no tiene por qué verse manchado

Valdés llegó a Medicina Legal en el 2011, y desde entonces siempre fue reconocido como un científico serio por su trabajo a favor de la modernización del instituto y la búsqueda de los desaparecidos del Palacio de Justicia, además de su papel en la visibilización de la violencia contra las mujeres. Advirtió graves aumentos de esos casos.

Pero los resultados que informó sobre los análisis de una mancha de la toalla de Pizano le costaron su salida. Valdés asumió por completo la responsabilidad de lo ocurrido para no afectar a la institución.

Se fue en medio de una semana convulsionada por las investigaciones sobre el caso de Pizano, quien tenía información clave sobre la corrupción de Odebrecht y murió el 8 de noviembre por una causa que el hospital calificó como infarto. Su hijo Alejandro falleció cuatro días después, tras beber de una botella con agua saborizada que estaba en el escritorio de su padre y que, según análisis de Medicina Legal, contenía cianuro.

Las pruebas

En medio del escándalo, el 13 de noviembre Valdés afirmó que la causa de la muerte de Pizano hijo había sido envenenamiento con cianuro. Dos días después, el entonces director de Medicina Legal aseguró que no se encontró esa sustancia en las muestras de tejido de Pizano padre, por lo que la causa de su muerte se mantenía en la línea que certificó el hospital: un infarto. Las muestras eran tejidos de humor vítreo (del ojo), y vísceras en formol, que fueron las únicas partes obtenidas del cuerpo del auditor de Ruta del Sol II porque fue cremado.

Pero lo que llevó a que Valdés dejara el cargo ocurrió el 26 de noviembre, cuando afirmó que los resultados que confirmaban que no había cianuro se apoyaban también en la toalla
que se había encontrado en el baño de Pizano con un rastro de sangre, y que supuestamente había usado antes de morir, cuando se estaba afeitando.
Ese día dijo: “Los resultados de la toalla indican que se trata de sangre humana. El ADN recuperado corresponde a Jorge Pizano, y la mancha no contiene cianuro”, descartando que el auditor hubiera muerto envenenado.

Pero, el jueves, La W reveló el informe que los peritos hicieron sobre la toalla, documentos que muestran que aunque en ese elemento sí había saliva, las manchas de color café que tenía la tela dieron “negativo para sangre humana”.

Seis horas después Valdés anunció su renuncia reconociendo el error.
En una rueda de prensa, el saliente director de Medicina Legal dijo que la equivocación se generó porque se limitó a preguntarle al laboratorio que hizo la prueba sobre la toalla si allí había ADN de Pizano y si había rastros de cianuro. Como el laboratorio le indicó que sí tenía ADN de Pizano pero que no había veneno, Valdés asumió que se trataba de sangre y no de saliva. “Soy objetivamente el único responsable de informar a la opinión pública que la mancha de que trata el informe era de sangre humana (...). El laboratorio no tenía por qué responder nada de lo que yo no pregunté”, aseguró.

Valdés señaló que, en todo caso, los resultados sobre la saliva encontrada en la toalla son los que permiten asegurar que en el cuerpo de Pizano no había cianuro. “Este resultado es veraz, no tiene ninguna modificación”, enfatizó.

Mi trabajo de 8 años al frente del instituto no tiene por qué verse manchado. Entrego un instituto con alta calidad científica. Es el director el que cometió el error

Las dudas que persisten

El 10 de diciembre, Javier Oviedo, un médico de Medicina Legal que pertenece al sindicato del instituto, sembró dudas sobre los resultados entregados en el caso Pizano.

Cuestionó a su jefe, Valdés, indicando que había faltado “a la verdad científica”. Según Oviedo, en los tejidos de Pizano que fueron estudiados no era posible detectar si
había o no cianuro porque estaban contaminados con formol y, según dijo, las pruebas que se les hicieron no estaban validadas por la ciencia forense.

Acerca de la toalla, Oviedo afirmó que no era posible saber si el ADN allí encontrado era el de Jorge Enrique Pizano porque no había nada con qué cotejar.

Ante estos cuestionamientos, dos días después, el 12 de diciembre, la Procuraduría General abrió una investigación en la que llamó a declarar a Valdés y a los peritos para establecer si les abre un proceso disciplinario.

La renuncia de Valdés, el jueves, no puso fin a la polémica. De hecho, Oviedo le dijo EL TIEMPO que el Comité de Ética de Medicina Legal abrió una investigación contra los peritos que hicieron las pruebas sobre los tejidos y la toalla de Pizano.

El médico del sindicato cuestionó lo que el saliente director dijo en la rueda de prensa. Según afirma, la saliva tampoco es una muestra validada para encontrar cianuro.


Entre tanto, el director de la Red de Veedurías, Pablo Bustos, denunció penalmente a Valdés. Considera que debe ser investigado por el supuesto “error involuntario en el manejo del posible homicidio” de Pizano.

Aunque Valdés había defendido los resultados sobre la muerte del auditor de Ruta del Sol II, en una entrevista con EL TIEMPO, publicada el domingo pasado, reconoció que los tejidos que tenían no eran los idóneos, y que lo único que se podía asegurar con lo cotejado era que en esos tejidos no había cianuro, sin poder especificar la causa de la muerte de Pizano.

Y como si fuera poco, esta semana un juez de Funza confirmó la decisión de un primer fallo de no admitir las pruebas que presentó la Fiscalía en la investigación que se sigue por las muertes del auditor y su hijo Alejandro, porque no se legalizaron a tiempo.

Entre esos elementos están el tarro de cianuro encontrado en la casa de Pizano, un teléfono, un iPad y el disco duro de su computador.

Cronología de las pruebas en el caso

13 de noviembre:
Medicina Legal certifica que Alejandro Pizano, hijo de Jorge Enrique Pizano, murió envenenado por cianuro.

16 de noviembre:
Medicina Legal asegura que no se encontró cianuro en las muestras de tejidos de Jorge Enrique Pizano.

18 de noviembre:
La Fiscalía encontró un tarro de cianuro en la casa de Jorge Enrique Pizano.

20 de noviembre:
Medicina Legal dice que había ADN de Jorge E. Pizano en el tarro de cianuro.

23 de noviembre:
Un juez consideró que varias de las pruebas aportadas por la Fiscalía llegaron a destiempo al proceso y, por lo tanto, no eran válidas. Fiscalía apeló la decisión.

26 de noviembre:
Medicina Legal afirma que ADN de Jorge E. Pizano fue hallado en botella de la que tomó su hijo. Su director, Carlos Valdés, confirmó que no había cianuro en
su cuerpo, para lo que también se analizó rastro de sangre de una toalla.

9 de diciembre:
Médico del sindicato de Medicina Legal cuestionó los resultados entregados por Valdés sobre análisis de tejidos de Pizano. Él defendió los resultados.

19 de diciembre:
Juez confirma decisión de dejar por fuera del proceso pruebas aportadas por la Fiscalía, recolectadas en la casa de Pizano.

20 de diciembre:
Fiscalía dice que pondrá tutela contra decisión de excluir las pruebas.

20 de diciembre:
Carlos Valdés reconoce que el rastro encontrado en la toalla no era sangre, y anuncia su dimisión.

REDACCIÓN JUSTICIA
En Twitter: @PazyJusticiaET

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