La evidencia que involucra al Eln con el atentado en Bogotá

La evidencia que involucra al Eln con el atentado en Bogotá

El terrorista llegó a Bogotá hace 10 meses para liderar milicias y cargar el carro bomba en Usme.

Atentado en Bogotá

Este es el cráter que quedó en el lugar donde explotó el carro bomba. Al fondo se pueden ver los daños causados en una de las edificaciones de la escuela.

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Cortesía Noticias Caracol

Por: Unidad Investigativa
21 de enero 2019 , 09:37 a.m.

José Aldemar Rojas Rodríguez, el explosivista del Eln que este jueves hizo estallar 80 kilos de pentolita en la Escuela de Cadetes General Santander de Bogotá, perdiendo la vida en el hecho, venía rondando la capital desde hace al menos diez meses.

Informantes lo ubican en los alrededores de Usme y del barrio Gustavo Restrepo, sur de la capital, a tan solo 15 minutos del lugar en donde explotó el carro bomba, a las 9:32 de la mañana, causándoles la muerte a 20 jóvenes cadetes de la Policía, hiriendo a otros 65 y, de paso, destrozando los acercamientos de paz que se venían tejiendo con la cúpula de esa guerrilla.

He ordenado el levantamiento de la suspensión de las órdenes de captura a los miembros del Eln (...). Basta ya, señores del Eln. Basta ya de muertos, basta ya de secuestrados y de atentados contra el medioambiente. Colombia les dice basta”, afirmó el presidente Iván Duque un día después del atentado y luego de que la Fiscalía anunció que esa guerrilla era la autora intelectual del hecho terrorista que tiene conmocionado al país y que medios de todo el mundo replicaron aterrados.

La sevicia y crueldad del hecho, en el que murió una cadete ecuatoriana, llevaron al Presidente a pedirle a Cuba que capture a los cabecillas de esa organización que están en la isla y a advertir que denunciará a los países que los protejan, pero sin mencionar directamente a Venezuela, en donde informes de inteligencia ubican a varios de sus líderes.

Las medidas, que cortan de tajo los acercamientos, se fundamentaron en un dosier suministrado por la Fiscalía, que, con el apoyo de investigadores de la Policía, estableció en tiempo récord que no había duda de que el conductor del carro bomba era el mismo que aparece en expedientes judiciales como integrante activo del Eln.

José Aldemar Rojas tiene el alias de Mocho o Kiko, y testimonios de desmovilizados lo ubican desde 1986 en el Eln

“José Aldemar Rojas tiene el alias de Mocho o Kiko, y testimonios de desmovilizados lo ubican desde 1986 en el Eln. Siempre hizo parte del frente Domingo Laín y actualmente pertenece a las células urbanas del Eln (...). Como explosivista perdió su mano derecha”, dijo sin titubear el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, y así se lo había anticipado en privado al Presidente.

Un cercano a ‘Gabino’

El ministro de Defensa, Guillermo Botero, agregó que el terrorista fue miembro del esquema de seguridad de Nicolás Rodríguez Bautista, alias Gabino, uno de los principales jefes de esa guerrilla. De hecho, también se estableció que antes de terminar en las filas del Eln, Rojas prestó servicio militar en el Ejército de Colombia. Después de eso, sus familiares –ubicados el mismo jueves en un pueblo del sur del Tolima– aseguraron que le perdieron la pista.

La información recopilada en menos de 24 horas fue suficiente para que el presidente Duque decidiera que el ultimátum de un mes que le había dado al Eln para liberar a 16 secuestrados, incluidos los tripulantes del helicóptero derribado la semana pasada en el Catatumbo, quedaba cancelado. Y que, adicionalmente, esa organización volvía a ser objetivo prioritario de las Fuerzas Armadas. Esto, a pesar de voces como la de Humberto de la Calle, negociador de Paz con las Farc en el gobierno Santos, que pidieron que el terreno ganado no se perdiera.

Señor Presidente: no puede haber fisuras en la condena absoluta al carro bomba. Pero sugiero un momento de
reflexión

“Señor Presidente: no puede haber fisuras en la condena absoluta al carro bomba. Pero sugiero un momento de reflexión. Tratemos de preservar el terreno ganado con el diálogo por encima de diferencias anteriores. Es este el momento en que su llamado a la unidad es necesario”, trinó de la Calle.

Pero la atrocidad del atentado llevó al Gobierno a revelar además que iniciará el trámite que permite (a través de la Ley de Orden Público) quitarle el estatus político a esa organización subversiva y a perseguirla como delincuente. En todo caso, Duque dijo que si el Eln quiere la paz, debe demostrarlo con hechos, lo que no cierra las puertas de forma definitiva a la posibilidad de seguir explorando una salida política.

Los datos que sustentaron la decisión del Ejecutivo fueron recogidos por la Fiscalía seccional de Bogotá, el CTI, la Dijín, la Sijín y la Dirección de Inteligencia de la Policía, que partieron de un barrido en la General Santander, donde encontraron la primera evidencia calificada como concluyente.

Minutos después del estallido llegamos al lugar y encontramos el cuerpo del conductor al lado del carro bomba. Estaba desmembrado. La explosión lo decapitó y separó sus extremidades. Pero su mano izquierda fue encontrada en un lugar alto; se procedió a realizarle la necrodactilia para su identificación, y resultó ser Rojas (...). La labor de recuperación de ese y de los otros cuerpos fue dramática e impactante. Había restos humanos en la cancha, en alojamientos, en el campo de parada y hasta en un apartamento vecino”, le narró a EL TIEMPO uno de los investigadores.

Mientras se hacía el levantamiento de los restos, otro grupo de trabajo recogió las imágenes de las cámaras de seguridad, y allí lograron obtener la placa de la camioneta Nissan Patrol gris, LAF565, que sirvió de carro bomba y cuyo propietario era el explosivista, que rápidamente fue identificado por los uniformados de la guardia, cuando se les mostró su foto, según el Fiscal.

Según se estableció, el contrato de compraventa del vehículo se hizo el 20 de abril de 2018 en la notaría 57 de Bogotá, ubicada a menos de cinco cuadras de la Escuela de Cadetes. Dos meses antes, el terrorista había obtenido su licencia de conducción.

Según las autoridades, videos en su poder, muestran al carro ingresando de manera abrupta a las instalaciones de la escuela de formación por una entrada alterna, para luego avanzar por su vía principal.

Tras pasar por la iglesia, un auditorio y el campo de paradas, el vehículo dobla a mano izquierda y se dirige a un punto cerca de una salida en la zona suroriental de la Escuela, donde hay un parqueadero. Allí es interceptado por el auxiliar Janitson Fernando Dallos Moreno, lo que lleva al terrorista a dar reversa por varios metros, para dirigirse luego hacia una zona de edificios donde está uno de los alojamientos femeninos. Y es aquí donde finalmente ocurre la tragedia.

Todo indica que quería llegar hasta un punto en donde había una ceremonia de condecoración (...). La tragedia hubiera sido mucho mayor”, dijo el investigador.

La misma fuente señaló que expertos forenses analizan un dispositivo hallado en la zona de la explosión que podría haberse utilizado para detonar el carro bomba. El dato resulta relevante, pues aún no se sabe con precisión qué generó la activación de los 80 kilos de pentolita que transportaba el vehículo. Es decir, si lo activó el conductor del carro al verse descubierto, lo cual convertiría este atentado en el primero que involucra a un terrorista suicida en el país, o si la carga fue activada desde otro punto, por control remoto, por otra persona.

Hicimos un trabajo articulado a toda marcha entre Fiscalía y Policía que permitió establecer rápidamente la identidad plena del señor Rojas, a pesar de que estaba desmembrado

“Hicimos un trabajo articulado a toda marcha entre Fiscalía y Policía que permitió establecer rápidamente la identidad plena del señor Rojas, a pesar de que estaba desmembrado. Además, se ubicaron los datos de la camioneta”, explicó Carmen Torres, jefa de la Fiscalía de Bogotá, quien lideró parte de la investigación.

Ese cruce de datos permitió que, a la 1:30 de la tarde de ese mismo jueves fatal, el fiscal Martínez le revelara al país la plena identidad de Rojas, a quien calificó como el autor material del atentado. Y el viernes en la mañana, tras anunciar que la cúpula del Eln sería vinculada como la autora intelectual de los hechos, entregó otros detalles relevantes.

Martínez aseveró que varios videos permitieron establecer que la camioneta fue vista en la avenida Villavicencio antes de llegar a la General Santander y que en la mitad del trayecto –hacia la altura de la estación de TransMilenio de Venecia– hizo una parada para que descendiera un sujeto, en cuya identificación se trabaja.

Al respecto, EL TIEMPO estableció que ya se sabe que el carro salió desde Usme, en donde habría sido cargado con la pentolita. Además, que el conductor tenía el tiempo medido para llegar al complejo policial, porque tenía restricción de movilidad.

También se estableció que la Nissan, modelo 93 y con blindaje 2.5, permaneció estacionada varios días en el local que la Fiscalía allanó el viernes en el barrio Los Tejares (Usme), donde halló rastros del explosivo. Rojas aparece pagando dos meses de arriendo por esa bodega (500.000 pesos mensuales), y la dueña del predio dijo que luego de que este se esfumó, quien siguió pagando la renta era Ricardo Andrés Carvajal Salgar.

Carvajal es el mismo sujeto al que la Fiscalía capturó el viernes en la madrugada en una vivienda del barrio Los Laches y que ahora jura no tener nada que ver con el carro bomba. Pero en su casa se encontraron uniformes y un ‘Manual del combatiente. Primera fase de instrucción’. También lo enreda un audio en el que se le escucha decirle a un sujeto: “Pusimos la bomba en la General Santander (...). Nos tocó encaletarnos”. La conversación fue obtenida de manera legal, a través de la plataforma Esperanza de la Fiscalía, dentro de otra investigación en curso.

El rastro en Arauca

Los investigadores no descartan que haya más involucrados en Bogotá en el ensamble del carro bomba y en la movilización del explosivo, al igual que en Norte de Santander, Huila y Arauca.

Ya se estableció que en esta última zona, dominada históricamente por el Eln, Rojas intentó colarse estratégicamente en la lista de desmovilizados de las Farc. Pero, tras ser rechazado, viajó a la capital con la misión de liderar las milicias urbanas e instalar el carro bomba. Meses antes negoció la Nissan Patrol, en 25 millones de pesos, con el empresario de los quesos Wilson Arévalo Hernández, quien aparece llevando el vehículo a las revisiones técnico-mecánicas cuando ya estaba a nombre del explosivista.

Y si bien Arévalo se presentó de manera voluntaria ante las autoridades y fue claro en que nada tenía que ver con el atentado, a los investigadores les llamó la atención que la camioneta se la hubiera comprado a un señalado guerrillero, identificado como Mauricio Mosquera León, alias Macancán, y luego se la vendiera a Rojas, el terrorista que murió en el ataque a la Escuela de Cadetes.

De alias Macancán se sabe que presenta dos anotaciones judiciales por rebelión y concierto para delinquir con fines terroristas. Además, que aparece vendiendo recientemente un Range Rover de color rojo, con las placas venezolanas AA378XO.

También se sabe que antes de trasladarse a la capital, Rojas solía moverse por Saravena y Fortul, región en la que el Eln impone su ley y somete a extorsión a ganaderos, comerciantes y multinacionales. Incluso, se verifica si tiene propiedades a su nombre en La Primavera, vereda en Arauquita.

Se cree que allí también obtuvo la pentolita, explosivo fabricado por la industria militar y usado en minería a cielo abierto.

Mientras avanzan las investigaciones, el Gobierno Nacional rechazó ayer la respuesta de Cuba sobre la petición de orden de captura contra los cabecillas del Eln en la isla e invitó a participar en las marchas convocadas para hoy, en distintas ciudades, por varios sectores de la sociedad civil, donde Colombia repudiará el terrorismo, expresará su solidaridad con las víctimas y hará votos por la unidad nacional.

Cuba dice que aplicará protocolos, Duque protesta

Bruno Rodríguez, el canciller de Cuba, aseguró ayer que respecto a la petición del presidente Iván Duque de capturar a los diez negociadores de paz de la guerrilla del Eln que permanecerían en la isla, ese país “actuará en estricto respeto a los protocolos del diálogo de paz, incluido el protocolo en caso de ruptura de la negociación”.

Ese protocolo establece entre 2 y 3 días para que los guerrilleros abandonen la isla con el apoyo de un país garante. Esto generó que Duque hiciera un firme llamado al Gobierno de la isla a que “entregue a esos criminales para que se haga justicia”. “Lo que se presentó esta semana no es la ruptura de unos diálogos, porque nosotros no habíamos hecho presencia en esa mesa esperando que cesaran los actos criminales, lo que se presentó no fue una diferencia de opiniones, lo que se presentó fue un acto criminal”, afirmó Duque.

El canciller Carlos Holmes Trujillo expresó, por su parte, que “no hay protocolos que amparen el terrorismo”.

Los países garantes del proceso –Chile, Noruega, Brasil y Cuba– ya se encuentran analizando la situación para acordar las acciones respectivas.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.co
En Twitter: @uinvestigativa

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