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El drama de la familia de Juliana Giraldo tras tres meses de su muerte
Juliana Giraldo y Francisco Larrañaga

Juliana Giraldo y Francisco Larrañaga, su esposo.

Foto:

Archivo Familiar

El drama de la familia de Juliana Giraldo tras tres meses de su muerte

Juliana murió luego de recibir un disparo de un soldado del Ejército. Hablan su esposo y su hermana.

Este 24 de diciembre no será igual para Francisco Larrañaga. Ese día se cumplen tres meses de la muerte de su esposa, Juliana Giraldo Díaz, la mujer trans de 38 años que perdió la vida luego de recibir un disparo de un soldado del Ejército en Miranda, Cauca, y cuyo caso conmocionó al país.

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“La peor Navidad de mi vida”, dice, en entrevista con EL TIEMPO. “Nuestras navidades eran en familia, llenas de alegría. Eran verdaderas navidades, como cuando uno es niño, que todo es bonito, pero ya no será así”.

Los hechos se registraron en la vía Miranda-Corinto, en horas de la mañana, ese jueves de septiembre. Francisco viajaba en su carro con Juliana y dos amigos más. Iban en busca de unos repuestos mecánicos. En un momento, ella vio a un grupo de soldados en el camino, a unos 500 metros de distancia. “¡Francisco, los papeles!”, gritó. Su esposo, de inmediato, decidió darle vuelta al vehículo para regresar a su casa por la tarjeta de propiedad del carro y la cédula de Juliana. Dos uniformados, según testigos, aparecieron de manera sorpresiva en la carretera y trataron de detenerlos. Acto seguido, dispararon.

Una de las balas entró por el parabrisas trasero, pasó cerca de Jorge Ruiz, otro de los ocupantes, e impactó en la cabeza de Juliana. A principios de octubre pasado, este diario reveló que peritos del CTI de la Fiscalía determinaron que el tiro, en efecto, fue “directo y a corta distancia”, lo que desvirtuó el relato del uniformado implicado, de 19 años de edad, quien aseguró que su disparo golpeó el piso y rebotó contra el vehículo, hiriendo de muerte a Juliana.

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Además, se estableció que “nunca se instaló un puesto de control” y que el vehículo no estaba intentando huir, como señalaron en un primer momento los soldados involucrados.

“Estos meses han sido muy amargos. Se me ha hecho muy largo el tiempo, una eternidad. Me he sentido muy solo, muy deprimido. Son muchos sentimientos encontrados que me afectan el estado de ánimo. Tengo momentos de mucho dolor. Lo que más me duele es la soledad”, relata Francisco.

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Juliana Giraldo Díaz y su pareja.

Juliana Giraldo Díaz y su pareja.

Foto:

Archivo particular

Tengo momentos de mucho dolor. Lo que más me duele es la soledad

‘La nuestra era una relación muy fuerte’

Conversar detenidamente con Francisco no es una tarea sencilla. Desde que murió Juliana, procura mantenerse ocupado todo el tiempo: sale constantemente de su casa, ubicada en Miranda, Cauca; viaja en moto hacia Cali o Jamundí, e intenta concentrarse en sus negocios.

“Si me quedo en esa casa, donde fuimos tan felices, lo único que siento es ganas de llorar, de que nadie me vea y me deprimo. Prefiero salir, distraerme, hablar con otras personas. No me quiero volver loco”, afirma, en una llamada que atiende con cierta premura en medio de su improvisada jornada.

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Y no es para menos. El país fue testigo de su dolor debido a un desgarrador video que circuló en redes sociales. Francisco aparece llorando, desesperado, en la carretera. “¡Este man (un militar) me la mató! No tenemos armas, no tenemos drogas, no tenemos nada, y este man me la mató. ¡Dios mío, por favor, ayúdenme!”, gritó con fuerza instantes después de que Juliana, sin vida, cayó en su hombro derecho.

Esas imágenes no dejan de proyectarse en su cabeza, a veces incluso sufre de ataques de pánico. Sobrellevar el duelo, dice, ha sido muy difícil. “Esto no se lo deseo a nadie. Trato de tener la mente y el cuerpo ocupados. La mente, para no pensar cosas que me afecten. Y el cuerpo, para tampoco ir a hacerme daño. Siempre trato de estar ocupado para poder llegar a la cama bien cansado en las noches, tratar de dormir y no darles espacio a cosas negativas”.

La presencia de ella era superior. Era un ser que no parecía de este mundo

Juliana Giraldo.

Juliana Giraldo era una talentosa estilista.

Foto:

Archivo Familiar

Pero en medio del profundo dolor, también encontró un consuelo: “Lo único que me reconforta es que, en el momento de su muerte, Juliana no sufrió. Fue instantánea su muerte, esa es la tristeza que, paradójicamente, me da un poco de aliento”.

Francisco habla con un ritmo pausado y se detiene cada tanto a pensar lo que dice, quizás porque se le atraviesan los recuerdos y lo asalta la nostalgia. Cuando se le pregunta por lo que más extraña de Juliana, responde sin titubeos: “Su presencia, la presencia de ella era superior”. Para él, su esposa “era un ser que no parecía de este mundo”.

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La historia de esta pareja arrancó en Cali, en 2017, cuando se conocieron cerca de la terminal de transportes. Él la vio en uno de los paraderos de buses y, según cuenta, fue amor a primera vista. Empezaron a hablar y, con el tiempo, se hicieron amigos, luego novios y finalmente se fueron a vivir juntos a Jamundí. Pero el destino los llevaría pronto a Miranda, donde vive la familia de Francisco.

En una de sus visitas, él le mostró una casona de unos 200 años, casi en ruinas, ubicada en el centro de ese municipio y que era heredada. Juliana, emocionada, le propuso restaurarla, y allí erigieron su hogar: pintaron las paredes, reemplazaron la madera vieja, acondicionaron el cuarto más grande como su habitación y en otros espacios abrieron un criadero de pollos y pescado y adecuaron un parqueadero. Allí vivían con la mamá y el padrastro de Francisco y, entre sus planes, querían arreglar la parte baja de la vivienda para abrir un salón de belleza, pues Juliana era una talentosa estilista.

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“La nuestra era una relación muy fuerte, entre los dos había tanta motivación, tanto amor, que la energía fluía y las cosas se daban”, comenta Francisco.

Pero la muerte estropeó esos planes. Los negocios hoy permanecen abandonados, pues la pérdida aún es reciente y la familia intenta llevar su duelo con tranquilidad, aunque aclaran que eventualmente los retomarán. “Mi idea es hacer exitosos esos proyectos en nombre de ella”.

En medio de su relato, Francisco revela que planea crear una fundación, la cual llevaría el nombre de Juliana Giraldo, para ayudar a niños, adultos mayores y personas con enfermedades terminales. Considera que es una forma justa de homenajearla, pues a su esposa la recuerdan como una mujer hospitalaria. De hecho, juntos solían ayudar con alimento y ropa a niños que habitaban en las calles, asistían a personas LGBTI en condición vulnerable e incluso de vez en cuando abrían las puertas de su casona para hacer jornadas de peluquería gratis para habitantes de calle.

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Entre los dos había tanta motivación, tanto amor, que la energía fluía y las cosas se daban

Mural en honor a Juliana Giraldo.

Mural en honor a Juliana Giraldo.

Foto:

Archivo Particular

Perdonar

La ausencia también ha dejado una marca indeleble en quienes la vieron crecer. Luego del 24 de septiembre, Aura María Giraldo puso una fotografía de su hermana Juliana al lado del espejo en el que se arregla todas las mañanas.

“Ella tenía un dicho: 'Siempre tienes que salir regia a la calle'. Si en algún momento, por afanes de la vida, yo salía con un peinado tipo bollo, me decía: 'No, suéltate el cabello, péinate'. Quise poner esa fotografía al lado del espejo para recordar cómo me quería ver ella, y asimismo salir a la calle bien arreglada y bonita”, recuerda, en conversación con este diario.

La muerte de su hermana le pesa cada instante. En un momento, mientras avanza con su relato, un sollozo le ahoga la voz. “Extraño estar pendiente de ella”, lamenta, y extiende una pausa por varios segundos. “Me mantenía muy pendiente de cómo estaba, de dónde estaba, de cualquier llamado que me hiciera. Extraño sentir esa preocupación por ella. Hoy ya sé dónde está y, cuando la quiero ver, ya sé a dónde ir, y ahí la voy a encontrar, pero extraño todo”.

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Para Aura María, y en especial para Gloria Díaz, su madre, tampoco ha sido fácil afrontar la muerte de Juliana.

“Mi mamá vive en España, pero actualmente está aquí conmigo en Colombia. Como familia, hemos permanecido unidos. Siempre tenemos sus fotografías presentes y recordamos las cosas bonitas que vivimos”, dice la hermana, quien agrega: “Juliana hoy es recordada a nivel nacional e internacional. Nos han escrito de muchas partes, se han hecho murales y homenajes en su honor, y eso es algo bonito”.

Para mí, fue muy fácil llevar esta relación porque yo la amaba con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi fuerza, con toda mi juventud. La sigo amando

Ella era Juliana Giraldo, la mujer asesinada por un soldad
La vícitma fue identificada como Juliana Giraldo

Ella era Juliana Giraldo, la mujer asesinada por el Ejército.

Sin embargo, en su testimonio insiste varias veces en el perdón: “Tratamos de no culpar a nadie ni de llenarnos de odio. Estamos tranquilos y fortalecidos”. Precisamente, el día de la tragedia se conoció un video en el que la familia de Juliana tuvo un gesto de perdón con la familia del soldado que disparó. Aura María estuvo allí y, ante las cámaras, abrazó a la madre del militar luego de escuchar sus disculpas y condolencias. Hoy se pregunta cómo no se dejó llevar por el dolor.

Yo pensé: "Si nosotros hoy estamos perdiendo a Juliana, ella está perdiendo a un hijo, un niño de 19 años que va a ir a parar a una cárcel quién sabe cuántos años”, recuerda.

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Pero va más allá. Desde su familia han sido claros en que no buscan generar más odio ni violencia, y en un acto de compasión reflexiona sobre las condiciones del hombre que le quitó la vida a su hermana: “Ese muchacho no tenía por qué estar prestando servicio militar en una zona roja del país, ¿entonces quiénes son los responsables? Yo no creo que ellos (los soldados) fueron ese día con la intención de matar a Juliana, sino que fue un error. Tendrá que asumir sus consecuencias, claro, pero él (el soldado) también es víctima, es víctima de un Estado que lleva niños a prestar servicio militar cuando este no debería ser obligatorio”.

Francisco tiene una opinión similar. “Yo sí perdono”, responde con firmeza, y prosigue con palabras que dejan helados los oídos: “Le perdono que me haya quitado la felicidad de mi lado, que me haya matado a mi esposa, todas esas cosas se le perdonan porque las personas cometen errores”. “¿Qué más puedo hacer?”, se pregunta, y en seguida agrega: “Eso sí, él tendrá que responder ante la justicia, y por eso espero que el proceso se haga ante la ley como debe ser”.

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Tratamos de no culpar a nadie ni de llenarnos de odio. Estamos tranquilos y fortalecidos

sepelio de juliana

El sepelio de Juliana se realizó en Jamundí, Valle.

Foto:

Santiago Saldarriaga. EL TIEMPO

Una vida que venció los prejuicios

Para muchos aún resulta inquietante que un hombre cisgénero se sienta atraído por una mujer trans y que este lo diga con desparpajo. La abogada Matilda González Gil, en una columna titulada ‘¿Qué es el amor para las personas trans?’, lo resume así: “Muchas mujeres trans hemos estado en relaciones con manes que nos dicen que nos aman, pero que es difícil para ellos presentarnos en su casa y al mundo como sus novias”.

Ese, sin embargo, no fue el caso de Juliana Giraldo, y quizá por esa razón su historia conmovió a tantos. Ella pudo formar un hogar y contaba con el apoyo incondicional de una pareja y de su familia.

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Al hablar al respecto, Francisco no teme expresar sus sentimientos: “Para mí fue muy fácil llevar esta relación porque yo la amaba con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi fuerza, con toda mi juventud. La sigo amando”. Y aunque reconoce que en varias oportunidades ambos fueron discriminados por amarse, dice que esos comentarios nunca lo afectaron. “De pronto afectan más a quien los dice”.

Él también la presentó a su familia, con la cual, asegura, se llevó muy bien. “Toda mi familia amaba a Juliana. Mi madre, mi padrastro, mi hermano, todos siempre le dieron su lugar, la respetaron, y eso a mí me hizo muy feliz. Hoy todos la recuerdan, todos la lloran, brindamos por ella. Toda mi familia está en un duelo muy berraco”.

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Juliana Giraldo y Aura María, su hermana.

Juliana Giraldo y Aura María, su hermana.

Foto:

Archivo Familiar

Varias veces Juliana fue discriminada cuando le solicitaban su documento y las autoridades se percataban de que no correspondía con su identidad. Decía que se reían de ella, que le hacían preguntas impertinentes o la insultaban. Antes de morir, cansada de esa situación, estaba decidida a adelantar el cambio legal en su documento. Sin embargo, en su entorno cercano su identidad de género nunca representó un problema. En casa de su madre, como cuenta Aura María, recibió aceptación: “Nunca negamos su identidad. Para nosotros, siempre fue Juliana”.

Por eso, ante los insultos de terceros y la intención de quienes insisten en referirse a ella con el nombre con el que fue bautizada, la respuesta de su hermana es contundente: “Si algún medio, algún periodista, algún abogado, o quien sea, se refiere a su identidad como hombre, pues allá cada quien con su ignorancia”.

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¿En qué va el caso?

A principios de noviembre pasado, la Fiscalía General emitió un comunicado en el que informó que, en la diligencia programada para imputarle al soldado el delito de homicidio en persona protegida, la defensa planteó conflicto de competencia y pidió que el caso fuera trasladado a la Justicia Penal Militar.

En consecuencia, la juez de control de garantías decidió remitir el caso a la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura para que decida cuál justicia debe resolver el caso. De momento, no se conoce una decisión.

Entre tanto, Francisco Larrañaga y Aura María Giraldo coinciden en que no han recibido ningún tipo de acompañamiento psicológico, el cual consideran necesario para sobrellevar lo ocurrido, sobre todo en el caso de Gloria Díaz, madre de Juliana, quien es una paciente psiquiátrica diagnosticada.

Francisco, además, señala que él y su familia no han recibido atención de las autoridades de Miranda ni del departamento del Cauca.

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Por otro lado, los dos aseguran que el Ejército Nacional tampoco se ha comunicado con ellos tras la muerte de Juliana y, en ese sentido, consideran que no hay una intención real de reparación por parte de las fuerzas militares.

WILLIAM MORENO HERNÁNDEZ
Periodista de ELTIEMPO.COM
En Twitter: @williammoher

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