Los secuestrados que nunca volvieron
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Los secuestrados que nunca volvieron

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Un día se los llevaron. Sus familias no saben si están vivos o muertos y su paradero es un misterio.

Dos décadas y una pregunta: ¿dónde están?

Se calcula que entre 350 y 735 personas que fueron secuestradas nunca aparecieron. En la mayoría de los casos, sus familias no saben si están vivos o murieron en cautiverio.

El viernes 12 de julio, 31 exintegrantes de las Farc acudieron por primera vez ante una instancia judicial -en persona o a través de sus apoderados- para responder por uno de los delitos que más repudio les significó durante los peores años de la guerra: el secuestro.

Ese día comenzó el trámite del caso 001 de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), mecanismo de justicia transicional creado entre las Farc y el Gobierno colombiano para juzgar los delitos más graves cometidos con ocasión del conflicto armado, en el que se investigan -y eventualmente se juzgarán- entre 2.500 y 8.500 secuestros cometidos por esa guerrilla entre 1993 y 2012. Esta es la primera investigación priorizada por ese modelo de justicia.

Aunque la audiencia de ese viernes fue de trámite legal, eso no le restó su valor histórico, acentuado por el interés que manifestó la magistrada Julieta Lemaitre, presidenta de la Sala de Reconocimiento de Verdad, Responsabilidad y Determinación de la JEP, en que la investigación ayude a dar con el paradero de los secuestrados que nunca volvieron. No en vano, junto a la JEP fue creada una Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas.

La exdirectora de la extinta fundación País Libre, María Consuelo Jáuregui, estima que pueden ser unos 350 casos de secuestrados desaparecidos, pero las familias de las víctimas han elevado sus cuentas hasta los 735.

En medio de este proceso histórico y determinante para la construcción del posconflicto colombiano, hablamos con las familias de algunos de esos nombres que fueron protagonistas de titulares de prensa y cuya presencia en los medios se diluyó en el olvido.

Todos narraron sus días de duelo y recordaron a sus familiares, con casi dos décadas de distancia respecto a la última vez que los vieron, y pidieron justicia para ellos. Reclamaron conocer la verdad sobre su paradero. 

Estas familias, que vieron como otros colombianos secuestrados en medio del conflicto armado volvieron con sus suyos, o acompañaron a otras víctimas que lograron recuperar los restos de sus seres queridos muertos en cautiverio, han mantenido un luto incierto durante los últimos años y es hora de que les respondan varias preguntas: ¿qué pasó con ellos? ¿por qué se los llevaron? Y sobre todo, una fundamental: ¿dónde están?

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