Habla oficial que fingió ser un diplomático corrupto para cazar a capo

Habla oficial que fingió ser un diplomático corrupto para cazar a capo

En valija diplomática, le movió coca al español Jorge Merlo y recogió evidencia para su captura.

Capo español Jorge Merlo

Esta fue la foto que Camilo le envió al capo Jorge Merlo (der.) como prueba de que había logrado llevar uno de los cargamentos de coca hasta Madrid.

Foto:

Archivo particular

Por: Unidad Investigativa
28 de octubre 2018 , 02:25 a.m.

"Me compré zapatos Hugo Boss, unas pintas elegantes y maletas finas. Aunque era riesgoso, la única manera de capturar al capo español Jorge Juan Merlo era infiltrarme en su organización. Agencias de cuatro países llevaban diez años tratando de capturarlo, y había sido imposible. Aunque se sabía que era el cerebro de los envíos de droga a Europa y a Estados Unidos, no le habíamos podido incautar un solo kilo para meterlo preso, y esa era mi misión”.

En junio pasado, uno de los oficiales más jóvenes y avezados de la Dijín de la Policía se convirtió en ‘Camilo’, un elegante diplomático con pasaporte azul, camioneta blindada y la posibilidad de viajar a cualquier parte del mundo sin que le revisaran su equipaje.

Con esa fachada se infiltró en la organización del narcotraficante español y empezó a identificar rutinas, lugartenientes, celulares encriptados y a sus contactos mafiosos en tres continentes.

Oficiales de la oficina de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) habían alertado al director de la Dijín, general Jorge Luis Vargas, de que Merlo, alias Mono y Pálido, buscaba un transportista para mover coca desde Cali a Australia, España y Turquía, y ahí comenzó el plan de filigrana para infiltrar a su red, en el que participaron oficiales colombianos del más alto nivel.

En al menos dos oportunidades, la Policía de Colombia le había intentado echar mano al escurridizo capo. Una de ellas, cuando intentó sacar coca en un avión ambulancia desde el aeropuerto El Dorado, de Bogotá; y otra más, en la llamada operación Jaguar.

En esa ocasión se ubicó a Merlo intentando mover droga en avionetas Cessna desde Venezuela hacia Centroamérica y Estados Unidos. Pero el hábil español, nacido en Granada, no fue a la finca en la frontera donde se entregó la coca, por lo que fracasó el operativo.

Pero esta vez, después de pulir al infiltrado, Vargas dio la orden de echar a andar la operación Embajador. ‘Camilo’ le fue presentado –por intermedio de un informante– a John Jairo Coy, alias Coqueto, lugarteniente de Merlo quien coordinaba el transporte del clorhidrato de cocaína desde el suroccidente del país hacia aeropuertos y puertos.

La trampa

“Cambié mi acento, compré un pin con la bandera del país que estaba representando y me lo colgué en la solapa para asistir a las reuniones con la banda. En una de ellas, les puse a disposición mi valija diplomática para llevarles un primer cargamento hacia Madrid. Después de que me entregaron en Bogotá los 35 kilos de coca, hablamos con una aerolínea para que dejaran pasar mi equipaje sin revisarlo, y coordinamos la llegada del cargamento con ‘Ortega’, un agente encubierto de la Guardia Civil española. Tal como se acordó con Coy, compré un diario local, lo tiré sobre el cargamento y les mandé una foto como constancia de que había cumplido”, dijo ‘Camilo’.

Aunque ese día, a principios de junio, cayeron 4 de la banda, nadie sospechó que ‘Camilo’ fuera un agente infiltrado, y hasta le ofrecieron disculpas por el ‘impasse’. Además, casi de inmediato le encomendaron una tarea más grande: llevar 97 kilos a Australia.

“Esta misión fue más difícil. Como no hay vuelo directo de Bogotá a Australia, la Policía Federal de ese país tuvo que gemelear las tres maletas en las que Merlo ordenó meter la coca, incluida una que tenía un rodachín dañado, para fingir que el cargamento había llegado. Merlo estaba tan entusiasmado con el envío que el día que me entregaron la coca en el hotel Torre de Cali me mandó decir que me tenía listo en otro lugar un ‘penthouse’ con cocaína y seis prepagos, que no acepté diciendo que primero había que coronar antes que celebrar”, añadió el oficial.

Cebo en Nueva Orleans

El plan tejido por la Dijín resultó ser tan exitoso que Merlo se arriesgó a dar la cara para el tercer viaje. Inicialmente, le dijeron a ‘Camilo’ que tenía que llevar 54 kilos a España, pero luego lo citaron a un MacDonald’s, en Bogotá, para entregarle 15 kilos adicionales que debían llevarse con urgencia a Nueva Orleans.

“La coca para Estados Unidos era la prueba que los agentes del ICE estaban necesitando para judicializar las 16 investigaciones que tienen contra Merlo, por eso accedí. Yo siempre iba acompañado de un poderoso, pero discreto esquema de seguridad, y ver los rostros de mis compañeros cuidándome me tranquilizaba en los momentos más tensos de la negociación. Uno de los más difíciles fue cuando salí de la hamburguesería y vi a Merlo en el parqueadero. Solo tuve tiempo para avisar que lo siguieran. Pero, sin duda, el más angustiante fue cuando iban a desaparecer a uno de mis enlaces en una reunión en el Sanandresito de la 38, después de que incautamos uno de los cargamentos”, recordó ‘Camilo’.

Para comprobar que la coca que iba a Madrid sí llegara, Merlo viajó en primera clase a España y comenzó a llamar al joven diplomático para que celebraran tomándose unos tragos. Ante la negativa del agente encubierto y después de que ese cargamento también se le cayó, salió rumbo a Estambul (Turquía) a reunirse con ‘Tatoo’, su nuevo y poderoso aliado.

Ignorando por completo que ‘Camilo’ fuera un oficial, punta de lanza de una operación transnacional, Merlo y sus cómplices le empezaron a enviar amenazas: “No sabes con quién te metiste; te vamos a ubicar; pronto sabrás de nosotros”.

Pero cuando el capo volvió a Colombia ya todo estaba listo para su captura, que se hizo efectiva este lunes, junto con otras 30 personas en Australia, España y Estados Unidos. La evidencia era tan demoledora que el español no tuvo otra alternativa que aceptar cargos.

Por eso, el propio director de la Policía, general Jorge Nieto, se encargó de anunciar los resultados de Embajador y de condecorar a quienes participaron, incluido el falso diplomático, otro héroe anónimo en la lucha contra la mafia.

‘Tatoo’, el nuevo objetivo

Según información de agencias antimafia, en uno de sus viajes a Turquía, el capo Jorge Merlo se reunió con alias Tatoo, un peligroso narcotraficante nacido en Estambul y con una orden de captura en Alemania, por un acto terrorista. EL TIEMPO tuvo acceso al expediente de ‘Tatoo’ y estableció que está involucrado en el transporte de más de una tonelada de droga hacia Holanda, Ucrania, el Reino Unido y Alemania. Además, fue vinculado con alias Ismael, un kurdo que lava dinero de la droga para financiar actividades terroristas.

El supuesto socio de Merlo registra una captura en Estambul, junto con un ciudadano español al que le fueron encontradas heroína y morfina. Agencias extranjeras antimafia, en especial el ICE, evalúan tramitar la extradición de Jorge Merlo para que responda por los 16 procesos que tiene abiertos en Estados Unidos y, de paso, revele detalles de ‘Tatoo’ y de sus otros enlaces para el transporte de coca, incluido un grupo de narcos de Costa Rica, con quienes se lo vio reunido en varias ocasiones en Colombia.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.co
En Twitter: @uinvestigativa

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