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‘General Montoya desobedeció órdenes y destruyó pruebas’: Fiscalía
El general (r) Mario Montoya

El general (r) Mario Montoya fue el comandante del Ejército hasta noviembre del 2008.

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Claudia Rubio

‘General Montoya desobedeció órdenes y destruyó pruebas’: Fiscalía

El general (r) Mario Montoya fue el comandante del Ejército hasta noviembre del 2008.

Detalles de las razones para imputarle cargos al excomandante del Ejército por 'falsos positivos'.

Desde que el general Mario Montoya Uribe asumió el mando del Ejército Nacional, el 21 de febrero de 2006, instauró en todas las unidades de la institución, desde divisiones hasta pelotones y tropas que no estaban bajo su control operacional, “una política basada en la presión por resultados operacionales, en la que las muertes en combate eran el único criterio para evaluar y comparar a las unidades”.

Por cuenta de esa política, asegura la Fiscalía General, los “comandantes de sus unidades subordinadas sabían que Montoya no pedía (sino) exigía muertes en combate”. Y, como consecuencia de ello, se produjeron al menos 104 ejecuciones extrajudiciales de personas, incluidos cinco menores de edad, por parte de unidades de la Primera, Segunda, Tercera, Quinta y Séptima División del Ejército entre noviembre de 2007 y noviembre de 2008.

Así lo aseguró la Fiscalía Tercera Delegada ante la Corte Suprema en un documento, en poder de EL TIEMPO, en el que plasmó las razones y hechos jurídicamente relevantes para llamar a imputación de cargos al excomandante del Ejército Nacional, uno de los oficiales más condecorados del país, quien fue protagonista de hechos de connotación nacional como la operación 'Jaque', en la que fue rescatada de manos de las Farc la excandidata presidencial Ingrid Betancur en 2008.

(En contexto: Se cumplen 13 años de la Operación Jaque)

La imputación que, según la Fiscalía y apoderados de víctimas, sí se puede realizar de acuerdo a las normas vigentes así el oficial se haya acogido a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), versará sobre casos que ocurrieron después de la entrada en vigor de la directiva 300-28 de 2007 del Comando General de las Fuerzas Militares, que ordenó privilegiar, como medición de los resultados operacionales, las desmovilizaciones sobre las capturas y estas sobre las muertes en combate.

Esa circular ordenó cambiar las prioridades operacionales como consecuencia de las denuncias que, al menos desde mayo de 2006, el Ministerio de Defensa y el general Montoya, como comandante del Ejército, estaban recibiendo sobre que las tropas estaban reportando falsamente civiles como muertos en combate.

Según señaló la Fiscalía en el documento conocido por EL TIEMPO, el general Mario Montoya sabía de las razones que motivaron dicha directiva dado que recibió muchas de las quejas y de manera directa o a través del Inspector General del Ejército. Además, de forma directa, el 20 de noviembre de 2007, Montoya recibió la orden del Comando General de las FF.MM de cambiar la forma de evaluar la campaña.

(Lea también: Imputarán cargos al general (r) Mario Montoya por 'falsos positivos')

‘Desobedeció la orden’

Ante la JEP, familiares de víctimas de ejecuciones extrajudiciales han pedido justicia por estos crímenes.

Foto:

Carlos Ortega. EFE

Pero eso no pasó. Según la Fiscalía, el general comunicó a las unidades dicho mandato pero no lo aplicó: “De manera consciente el general Montoya desobedeció la orden emitida por el Comandante General de las Fuerzas Militares en la Directiva 300-28, cuyo fin era cambiar la forma de evaluar a las Unidades Militares comprometidas en la Campaña y así prevenir nuevas denuncias de ejecuciones extrajudiciales”.

Al contrario, el oficial habría presionado a las tropas, incluyendo las del Comando Conjunto Caribe (que está bajo el mando del Comando General de las Fuerzas Militares y no del Ejército) para reportar bajas y entregar beneficios a quienes lo hicieran como permisos, condecoraciones, viajes y felicitaciones.

Así, a pesar de “alertas internas y externas en las que se denunciaba que integrantes del Ejército estaban matando a civiles para reportarlos como muertos en combate”, el general Montoya seguía haciendo un ‘ranking’ de las Divisiones, Brigadas y Batallones por cantidad de bajas. Su actuación, para la Fiscalía, determinó que otros militares “mataran civiles y los presentaran como muertos en combate, de esta forma ellos cumplían con su política de comando y se beneficiaban de los estímulos contemplados en el plan de moral y bienestar”.

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‘Se destruyeron pruebas’

La Fiscalía afirma que “mediante órdenes de fechas 3, 14, 15, 16 y 24 de abril de 2008, el General Montoya ordenó destruir la Directiva permanente 00017 de 1996, Condecoraciones de Orden Público y la Circular No. 62162, que contempla los trámites correspondientes que se deben seguir para otorgar la Condecoración de Servicios Distinguidos en Orden Público”.

Según la entidad, se trata de “documentos que evidenciaban su política de muertes en combate y su incumplimiento de la orden del Comandante General de las Fuerzas Militares de cambiar la forma de evaluar la Campaña. La orden de destruir material probatorio fue replicada, por lo menos, por los comandantes de las Divisiones Segunda y Séptima, de las Brigadas 11, 14, 30 y móvil 15”.

La defensa del oficial (r) dijo a EL TIEMPO que el oficial no incurrió en hechos irregulares pues se trató de rescindir directivas derogadas y que, si bien, cuando eso sucede los documentos se destruyen, esto no es un ocultamiento de evidencia en atención a que las órdenes reposaban y siguen estando en el archivo general de las Fuerzas Militares.

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Dirigió el Plan de moral y bienestar para que los permisos, cursos, condecoraciones y demás beneficios  fueran otorgados principalmente a quienes cumplieran su política de muertes en combate

La Fiscalía igualmente apunta a que, como consecuencia de las acciones endilgadas al general Montoya, comandantes de División, Brigada y Unidad Táctica del Ejército Nacional, “replicaron la política de comando basada en la presión por resultados operacionales, en la que las muertes en combate eran el único criterio para evaluar y comparar a las unidades subalternas”.

“Desde que el general Montoya llegó al Comando del Ejército Nacional dirigió el Plan de moral y bienestar para que los permisos, cursos, condecoraciones y demás beneficios contemplados fueran otorgados principalmente a los integrantes del Ejército que cumplieran su política de muertes en combate. Dichos beneficios eran concedidos en todos los niveles del mando, es decir, desde los soldados hasta los Comandantes de Brigada”, agregó la Fiscalía.

A esto se suma que los oficiales que no reportaban la cantidad de muertes en combate esperadas, “sin importar el grado o el cargo, eran puestos en escarnio ante todo el Ejército durante los programas radiales”. ¿Cómo? Según la Fiscalía, Montoya impartía instrucciones para que los relevaran del mando, no les dieran permisos especiales o cursos, los calificaran en listas inferiores respecto a quienes si cumplían con la cantidad de muertes en combate que exigía.

La Fiscalía señala que los 104 casos por los cuales imputará cargos al general (r) Montoya tienen en común que ocurrieron mientras fue comandante del Ejército, entre el 20 de noviembre de 2007 y el 04 de noviembre de 2008, por tropas bajo su mando. Además, todas las víctimas fueron presentadas como un resultado operacional, cuando ninguna en realidad murió en combate.

“Todas estas víctimas estaban o fueron colocadas en situación de indefensión o inferioridad”, dijo la Fiscalía y, en todos los casos, “la motivación de los autores era cumplir con su política de muertos en combate y beneficiarse de los permisos, felicitaciones, cursos, condecoraciones contempladas en el plan de Moral y Bienestar definido por Mario Montoya”.

“Estos hechos le servían a Mario Montoya para mostrar, en términos de resultados operacionales, un Ejército estadísticamente exitoso (y) todos tienen sentencia condenatoria ejecutoriada”, apuntó la Fiscalía.

La imputación y la defensa de Montoya

El excomandante del Ejército, general Mario Montoya Uribe se acogió a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en 2018.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

Considerado un baluarte del Ejército, el general Mario Montoya, hoy en retiro, era objeto de investigaciones en la Fiscalía por su presunta responsabilidad en el fenómeno criminal conocido como ‘falsos positivos’, un capítulo que, según la Jurisdicción Especial para la Paz, dejó por lo menos 6.402 víctimas en todo el país entre 2002 y 2008.

Montoya se acogió a la JEP en 2018, señalando desde el comienzo que no aceptará responsabilidad alguna por tales crímenes. Desde entonces, han salido a relucir múltiples testimonios que lo involucrarían en la emisión de presiones a las tropas para obtener bajas en combate o pidiendo, según los testimonios, “litros de sangre”.

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La comparecencia forzosa a la JEP no impide, según las leyes vigentes, que la Fiscalía avance en sus propias pesquisas, siempre que no tome decisiones de fondo. La decisión de imputar cargos se basa en la circular 005 de 2021 que emitió el fiscal Francisco Barbosa, señalando que incluso cuando una persona está en la JEP se pueden realizar todas las actuaciones posibles, como imputaciones de cargos, hasta antes de la etapa de juzgamiento para los casos que cursen bajo ley 600 de 2000 o la ley 906 de 2004. Y que no se podrán dictar órdenes de captura ni pedir medidas de aseguramiento.

Esa circular derogó la 003 de 2019 que decía que no se podían realizar práctica de pruebas, citaciones, imputaciones, archivos, interrogatorios o toma de testimonios, entre otros. Para los representantes de víctimas eso implicó, en la práctica, la parálisis de los procesos en la justicia ordinaria ya que se tomó como fundamento para no hacer esta diligencia de imputación antes, según dijo el abogado Sebastián Escobar, del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo.

(En contexto: La directiva que permite a la Fiscalía imputar a comparecientes de la JEP)

"Hicimos solicitudes de imputación en varias ocasiones", dijo Escobar al explicar que, desde comienzos del año 2019, en reuniones sostenidas con el despacho, se afirmó
que la indagación preliminar se encontraba plenamente perfeccionada y que el paso siguiente era la imputación de cargos. No obstante, esa diligencia no se citó por cuenta de la directiva 003 de 2019.

"Nosotros, mediante acciones de tutela solicitamos la imputación y la inaplicación de esta circular pero no fue sino hasta hoy que se ve el triunfo de esas solicitudes", dijo el abogado a EL TIEMPO.

No obstante, la defensa del oficial asegura que esta diligencia no se puede hacer en atención a los pronunciamientos de las altas cortes sobre la Ley Estatutaria de la JEP, entre otros. Andrés Garzón, abogado del general, señaló que hay vacíos jurídicos.

“El señor fiscal no puede derogar en ningún momento ni el acto legislativo que reglamenta el Acuerdo de Paz que le da competencia prevalente a la Justicia Especial para la Paz y tampoco puede desconocer la Ley Estatuaria que estipula que la Fiscalía no puede citar a diligencias judiciales que impliquen la afectación de derechos para quien están sometidos a la JEP”, señaló.

Garzón aseguró que la audiencia de imputación de cargos sí es una actuación de fondo en tanto que, en la misma, una persona tiene derecho, si así lo desea, de allanarse a cargos. El abogado anticipó que interpondrá un conflicto de competencias una vez se produzca la diligencia teniendo en cuenta, entre otros, que Montoya ya rindió versión ante la JEP.

“Seguramente la petición que haga la Fiscalía será rechazada”, dijo el abogado, quien indicó que una persona en Colombia no puede estar al mismo tiempo bajo dos jurisdicciones.

La JEP ya le solicitó explicaciones y le dijo a Mario Montoya que cómo se declaraba sobre los hechos que la Fiscalía quiere volver a imputar y él ya contestó

“La JEP ya le solicitó explicaciones y le dijo a Mario Montoya que cómo se declaraba sobre los hechos que la Fiscalía quiere volver a imputar y él ya contestó. Por lo tanto, la Fiscalía no puede volver a hacer lo mismo en otra jurisdicción”, dijo el jurista.

De otro lado, Garzón reprochó que se haga un llamado a imputación por hechos cometidos por integrantes de unidades que estaban bajo el mando operacional del Comando General de las Fuerzas Militares y no del Comando del Ejército.

El jurista indicó que, contrario a lo afirmado, el oficial no iba a batallones a premiar o a descalificar oficiales, y señaló que no existió una política de ‘falsos positivos’ y que los casos que ocurrieron no fueron propiciados por omisión u acción de Mario Montoya.

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