Tres meses sin respuestas por el feminicidio de Luisa Fernanda
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Tres meses sin respuestas por el feminicidio de Luisa Fernanda

La joven, de 21 años, fue asesinada en Cundinamarca, pero investigación sobre su muerte no avanza.

Luisa Fernanda

El caso de Luisa Fernanda Velásquez Navarro es uno de los 126 feminicidios ocurridos en lo que va corrido del 2020.

Foto:

archivo particular

Por: Laura Torres / No Es Hora De Callar
23 de julio 2020 , 07:08 p.m.

Madrid es uno de los principales municipios floricultores del país; por eso lo llaman ‘la bella flor de la Sabana’. Durante años, las flores, por las que han pasado miles de mujeres y hombres, han sostenido a este pueblo, ubicado a 21 kilómetros de Bogotá. Precisamente, una de sus trabajadoras era Luisa Fernanda Velásquez Navarro, una joven madrileña de 21 años quien desapareció el pasado 24 de abril.

Sus familiares y amigos no acaban de entender qué fue lo que pasó.

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El día que Luisa Fernanda desapareció era un viernes, y la rutina era la misma de siempre. Ella terminaba su turno en la empresa de flores Élite, que queda en la vía Madrid-Facatativá, a 15 minutos de distancia en carro del paradero de buses del municipio. Cuando terminó su turno se dirigió allí y se encontró con su expareja Miguel Pineda, un muchacho con el que había salido hace dos meses. Lo que se sabe es que lo conocía de hace poco.

Sus familiares señalan que tenía una cita con él, algo que pudieron comprobar tiempo después a través de las cámaras de seguridad de la zona y algunos mensajes que había intercambiado con Miguel Pineda en sus redes sociales. Estuvieron en una pizzería del pueblo, en la vía principal, donde comieron y hablaron un rato.

Pero esa noche no llegó a su casa. Tampoco respondió su celular. Sus padres, en medio de la zozobra, decidieron esperar al día siguiente para tener noticias de Luisa Fernanda, quien nunca acostumbraba a quedarse fuera de casa. El sábado, cuando terminó la hora del turno de trabajo, tampoco llegó.

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“Ella siempre era responsable y se levantaba temprano para llegar a su trabajo”, señala Sebastián Díaz, el padre de su pequeño hijo Samuel y con quien mantuvo una relación estable por cinco años. Hace poco más de un año se habían separado.

El lunes, tras un largo fin de semana, decidieron denunciar su desaparición en la Unidad de Reacción Inmediata de Madrid. “Hay que ver si aparece viva o muerta; o eso debe estar con un man”, esa fue la respuesta que uno de los funcionarios le dio a la mamá de Luisa, cuando se acercó a informar que no tenían noticias de su hija desde hacía tres días.

Madrid se llenó de mensajes buscándola. En medio de la cuarentena, sus familiares viajaron hasta Mosquera, Funza y Facatativá, municipios cercanos, para preguntar por ella. Sus padres, en un video de cuatro minutos y medio, pidieron información que pudiera darles luces sobre su paradero. En la imagen, Carmen, con un rostro angustiado, hacía un llamado urgente: “No hay una noche que no la recordemos y es muy doloroso no saber dónde está”.

Los angustiosos días siguieron pasando, pero la espera terminó dos semanas después, justo el Día de la Madre. Una persona que paseaba a su mascota, por uno de los cerros de Madrid, encontró el cuerpo de una mujer.

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A través de la identificación dactilar, las autoridades pudieron verificar que se trataba de Luisa Fernanda. El lunes 11 de mayo, el comandante de la Policía de Cundinamarca, coronel César Ovidio Castro, le confirmó la noticia a su familia.

"No se sabía bien si era ella, porque ya no tenía rostro. Todavía estamos esperando la necropsia para saber qué pasó", dice Sebastián, antes de explicar pausadamente que también tenía el cabello cortado. Él relata que cerca del cuerpo encontraron trozos del pelo de Luisa Fernanda y no descartan que le hubieran podido arrojar algo en el rostro.

Tanto Sebastián como Miguel Pineda fueron citados por las autoridades para rendir declaración. De acuerdo con los familiares de la joven, las cámaras de seguridad que pudieron revisar muestran que Pineda, su expareja, fue la última persona con la que tuvo contacto. Sin embargo, él manifestó que esa tarde se despidieron en el mismo lugar en donde se encontraron.

Sebastián relata que Luisa Fernanda le había confesado que le tenía miedo al hombre con el que salió por dos meses porque era agresivo. Ese tal vez fue el motivo para terminar su relación con él. Sus familiares han manifestado que, además, días antes de su desaparición, Miguel Pineda y sus hermanos la habían amenazado. Toda la evidencia que tienen, como el computador de Luisa Fernanda con las conversaciones y mensajes, la entregaron a la Fiscalía aunque no saben si la han tenido en cuenta. Temen que ni siquiera la hayan visto.

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Lo cierto es que poco se ha avanzado en este caso. Nadie sabe dónde puede estar Miguel Pineda y la Fiscalía no ha encontrado pruebas suficientes para vincularlo al proceso o pedir una medida de aseguramiento. “Durante un mes y medio, la fiscal no quería atender a la mamá de Luisa y se hizo negar varias veces. Ahora dice que está esperando encontrar más pruebas”, agrega Sebastián.

Ahora, a todos, solo les quedan los recuerdos de lo que era y quería ser esta hija, madre y amiga. Estaba cursando estudios técnicos en el Sena, en recursos humanos, pero quería estudiar contaduría y así conseguir un buen trabajo que le permitiera brindarle muchas cosas a su hijo, Samuel.

A pesar de su separación de Sebastián, seguían siendo buenos amigos y pasaba las fiestas de fin de año con él y el niño. “Siempre quiso mucho a Samuel, siempre le dio mucho amor”, expresa Sebastián, con la voz apagada.

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El caso de Luisa Fernanda Velásquez Navarro es uno de los 126 feminicidios ocurridos en lo que va corrido del 2020, y que la Fiscalía tiene en el grupo de “no esclarecidos”, es decir que ni siquiera se ha identificado al agresor.

EL TIEMPO intentó comunicarse con la Fiscalía de Madrid, pero no obtuvo respuesta.

El 25 de junio, dos meses y un día después de su asesinato, familiares y amigos
hicieron un plantón frente a la oficina de la entidad, para exigir justicia. Tres meses después, ni siquiera se conoce la causa de la muerte, pues en Medicina Legal tampoco ha dado respuesta sobre la autopsia.

La única certeza que hoy acompaña a la familia de la joven Luisa es que van a hacer todo lo que esté en sus manos para que su muerte no quede en la impunidad.

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LAURA TORRES
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