Los hospitales del país con presuntos detrimentos patrimoniales

Los hospitales del país con presuntos detrimentos patrimoniales

La Contraloría lanza alerta roja por presunto detrimento de 57.000 millones en centros médicos.

Hospital San Jorge de Pereira

En el hospital San Jorge de Pereira, la Contraloría evidenció obras inconclusas

Foto:

Contraloría General

Por: Justicia
14 de diciembre 2019 , 07:58 p.m.

Aunque han pasado solo dos años desde que entró en operación el nuevo hospital San Francisco de Asís, en Quibdó, Chocó, el centro médico ya se encuentra en riesgo medio por sus problemas de liquidez.

Desde que se liquidó el anterior hospital en Quibdó –que fue intervenido por la Supersalud–, la prestación de servicios en el nuevo centro médico ha mejorado. Pero persisten fallas financieras por la falta de recuperación de la cartera, lo que incide en que no se puedan adquirir oportunamente medicamentos ni pagar proveedores y personal.

La situación del hospital de Quibdó forma parte de un informe –conocido por EL TIEMPO– en el que la Contraloría General lanzó una alerta roja tras realizar un proceso de control excepcional sobre los hospitales del país.

El ente de control identificó que en 10 departamentos hay hospitales que, además de sus líos de finanzas, tienen presuntos detrimentos patrimoniales que superan los 57.833 millones de pesos.

Las instituciones con pérdidas son el hospital de San Andrés y Providencia (1.744 millones de pesos); hospital San Jorge de Pereira (8.353 millones); el San Francisco de Asís, en Chocó (576 millones); el Universitario de Sincelejo (1.662 millones); el hospital de Acandí (Chocó), con (293 millones); el San Jerónimo, de Montería (27.165 millones); el San Rafael, de Girardot, Cundinamarca (310 millones); el Alejandro Próspero Reverend, de Santa Marta (5.927 millones); el José María Hernández, de Mocoa (Putumayo), 1.242 millones; el Universitario de Santander (1.063 millones), y el Luis Ablanque, de La Plata, en Buenaventura (9.462 millones).

En el caso de Montería, donde se evidenció el presunto detrimento de mayor cuantía, la Contraloría asegura que encontró sobrecostos en la compra de insumos médicos, así como en la adquisición de reactivos e insumos para banco de sangre y para el laboratorio clínico, durante el 2016 y 2018.

Todo esto se ve reflejado en la prestación de servicios. Por ejemplo, este año crecieron en un 13,4 por ciento el número de cancelaciones de procedimientos quirúrgicos, de los cuales el 60 por ciento se dan por problemas del hospital como la falta de un quirófano adecuado, la incapacidad de un cirujano y hasta la falta de ropa quirúrgica.

En el caso de Pereira, la mayoría de sus hallazgos fiscales (unos 6.564 millones de pesos) corresponden a obras inconclusas y deficiencias en la planeación y el mantenimiento de obras hospitalarias como las de la unidad de cuidados intensivos intermedios. Parte de estas obras, asegura la Contraloría, no se terminaron, por lo que no están prestando el servicio para el cual fueron construidas.

Algunos de los contratos para esas obras se firmaron entre 2015 y 2016, con los que se debían ejecutar trabajos en el quinto piso del centro médico y de un bloque de circulación. “Este bloque se encuentra sin terminar y desde hace tres años se encuentra en estado de abandono y deterioro”, dice el informe.

Pero además, el hospital carece –dice la Contraloría– de un sistema ágil y oportuno de cobro, por lo que su cartera pasó de 67.646 millones en el 2016 a 111.043 millones en el 2018, lo que le genera serios riesgos de iliquidez.

Una situación similar sucedió en el hospital de Santander, en donde se encontró que la construcción de la unidad de neonatales se convirtió en un elefante blanco, contrato en el que hubo un presunto detrimento de 1.063 millones de pesos que provenían de recursos de regalías. El contrato, firmado en el 2015, hoy se encuentra suspendido.

La ambulancia del centro médico no funciona y hay equipos biomédicos y de cómputo, muebles, camillas y otros enseres que están abandonados en el sótano del hospital, con el riesgo de deteriorase

Y en el hospital Clarence Lynd Newball, de San Andrés, la Contraloría determinó que se perdieron el 80 por ciento de los recursos que debían destinarse al mejoramiento de la infraestructura hospitalaria.

Además, la ambulancia del centro médico no funciona y hay equipos biomédicos y de cómputo, muebles, camillas y otros enseres que están abandonados en el sótano del hospital, con el riesgo de deteriorase.

El hospital de la isla tiene otro problema: acumula unos 1.000 millones de pesos en multas impuestas por la Superintendencia de Salud, de las cuales solo ha pagado 7 millones de pesos.

Y en el Hospital Universitario del Valle, la Contraloría evidenció que hay una cartera que venció hace más de tres años. Son 16.487 facturas que el centro médico no ha cobrado y tienen una cuantía de 8.326 millones.

JUSTICIA@JusticiaET

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.