La historia de un juez en tiempos de coronavirus

La historia de un juez en tiempos de coronavirus

Los días de Gabriel Lara se pasan entre audiencias virtuales y tutelas por resolver.

Gabriel Lara

El juez de garantías Gabriel Lara debe cumplir turnos de 6 horas mientras dure la emergencia sanitaria.

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Cortesía de Gabriel Lara

Por: Lorena Munar Rodríguez
27 de marzo 2020 , 08:14 p.m.

Cuando inició la emergencia del nuevo coronavirus, por medio de un acuerdo el Consejo Superior de la Judicatura decidió que los jueces de garantías iban a trabajar por turnos y no todos al tiempo. Eso sí, debían seguir asistiendo a las instalaciones de Paloquemao donde las medidas de protección eran casi nulas.

Mientras estas medidas permanecieron vigentes, el juez de garantías Gabriel Lara se transportó con total normalidad en su vehículo particular, el que le fue asignado por la Unidad Nacional de Protección. Como lo hacía todos los días, llegaba y parqueaba en el sótano del edificio del Complejo Judicial.

A su despacho llegó una botella transparente llena de gel antibacterial, no superaba un litro. El gel debía ser usado por él y por las otras dos personas que trabajan en el juzgado.

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Los días fueron pasando, los casos de coronavirus aumentaban y las medidas seguían siendo precarias; por eso, en una decisión unánime, los jueces de garantías optaron por suspender las audiencias con la intención de que el Consejo Superior de la Judicatura actuara en favor de ellos y los protegiera, casi como un grito de auxilio.

Atendiendo al llamado, a todos los jueces se les entregó un traje quirúrgico blanco que los cubría de pies a cabeza, guantes, gafas y tapabocas. Las audiencias debían ser celebradas con esos trajes.

Al juez Lara no le tocó usarlo mientras estuvo trabajando en Paloquemao. En esos días y en los horarios que cumplió sus turnos, no le asignaron audiencias, y su traje quirúrgico permanece empacado en la bolsa, tal cual como le fue entregado.

Cuenta que muchos de sus colegas sí lo usaron en las audiencias que les asignaron, pues era obligatorio. Sin embargo, en su opinión no era suficiente la protección: el traje “no garantizaba la seguridad de nosotros porque todas las partes: el fiscal, el defensor, el ministerio público y la persona privada de la libertad, venían sin protección. Los trajes no eran una medida que garantizara nada.”

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Su preocupación aumentó cuando conoció que antes de instalarse una audiencia de legalización de captura que no le correspondió a él, en la sede de Paloquemao, la fiscal leyó el informe de Medicina Legal en el que el examinador informaba que el preso podría ser positivo para coronavirus, caso que fue reportado por este periódico.

Para Lara y sus colegas esto fue suficiente para decidir suspender completamente las audiencias presenciales. Desde entonces, por disposición del Consejo Superior de la Judicatura, las audiencias deben celebrarse de forma virtual y solo se realizarán las más urgentes: las que involucran personas privadas de la libertad.

De todos modos, los juzgados siguen recibiendo tutelas. Incluso, para el momento de la entrevista el juez Gabriel Lara se encontraba en Paloquemao recogiendo algunas tutelas que estaban pendientes por fallar.

Audiencias virtuales durante la crisis sanitaria 

Para muchos jueces, los días transcurren con normalidad, incluso son más tranquilos que de costumbre. Ahora el juez trabaja por turnos de 6 horas desde su casa y algunos días de la semana. Las audiencias deben celebrarse desde su vivienda, a través de medios virtuales. “Estamos utilizando RT1, la plataforma del Consejo Superior, pero también ‘Microsoft Teams’, ‘Hangouts’ y ‘Skype’. Estas plataformas nos facilitan la comunicación desde cualquier parte del mundo y desde cualquier medio tecnológico, no hay necesidad de estar presente en ninguna parte. Se pueden hacer y grabarlas y luego subirlas a una nube y se les envía a las partes que estuvieron en la audiencia". El traslado de documentos, es decir poner en conocimiento documentos a las otras partes y a los jueces, lo hacen por medio del correo electrónico. Quienes participan en la audiencia deben cumplir la tarea de imprimir, escanear y enviar los documentos tanto al juez como a las demás partes en la audiencia. 

Para que las audiencias puedan ser celebradas, los ingenieros a cargo de la coordinación de las salas virtuales, deben estar atentos para ayudar. Estas personas tienen que estar en Paloquemao.

Esto, según Lara, ha funcionado muy bien. Sin embargo, recalca que hay un aspecto que aún no se ha contemplado: las personas que reciben documentos en el centro de servicios.

A ellos sí les va a tocar ir en algunos casos porque a esa actividad no le han implementado algún sistema para que se haga de forma virtual. Les toca hacer el reparto, escanearlos, subirlos y enviarlos a los jueces", señaló.

Para que las audiencias puedan ser celebradas sin ningún tipo de problema técnico, los ingenieros a cargo de la coordinación de las salas virtuales deben estar atentos para ayudar. Estas personas también tienen que estar en Paloquemao.

Para Lara todo ha funcionado con normalidad. Ha dispuesto un espacio de su casa para tener un poco de privacidad y evitar interrupciones. En su lugar de teletrabajo también tiene todas las herramientas que necesita para las diligencias judiciales, por ejemplo, los Códigos en físico por si llega a necesitar consultar algún artículo. Su toga negra permanece impecable y se la pone cada vez que inicia una audiencia, así sea virtual. 

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Existe una norma que indica que los jueces deben usar la toga en todas las audiencias, eso incluye las virtuales ya que, de no usarlas, podrían enfrentarse a una sanción disciplinaria. "Además de eso, todo queda grabado por lo que no sería presentable no tenerla”, aseguró Lara.

Respecto al desarrollo de las audiencias dice que es muy fácil conectarse a las salas virtuales y para tomar decisiones nada ha cambiado.  “Es lo mismo porque uno escucha los argumentos de todos y decide”.

Sin embargo, resaltó que sí existe un problema administrativo: “si yo tomo una decisión de libertad, ¿cómo materializo esa libertad?, me toca expedir una boleta de libertad y además tengo que firmarla. Esto ya no lo puedo hacer de forma virtual". 

Y agrega: "Para poder firmarla tengo que imprimir un papel y firmarlo y se presenta esa vicisitud de cómo envío la boleta de libertad al sitio donde tiene que llegar. Por ahora existen unos correos asignados para este fin, sin embargo, son cosas que se tienen que mejorar con el tiempo porque son documentos que se pueden prestar para suplantar a una autoridad”.

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Por otro lado, el trabajo con su equipo ha funcionado muy bien de forma virtual. El oficial mayor se encarga de todas las tutelas: verifica los trámites, los términos, hace los proyectos, los envía al correo del juez y él los revisa, los corrige y los firma.

Luego, tal y como sucede con las boletas de libertad, el juez debe imprimir los fallos, firmarlos, escanearlos y enviarlos al secretario quien es el encargado de notificar vía correo electrónico.

Con miras a la virtualización permanente

Según el juez, junto con el Consejo Superior de la Judicatura ya se han venido celebrando audiencias virtuales para evitar que los presos tengan que ser trasladados hasta los juzgados. El traslado genera inseguridad y además resulta costoso. Muchas veces, señaló, las audiencias no pueden ser celebradas porque la persona privada de la libertad no fue llevada al Complejo Judicial.

Para evitar este tipo de percances se han implementado medidas tecnológicas para hacer las audiencias de forma virtual. “Yo creo que la virtualidad y los medios tecnológicos nos permiten hacer este tipo de avances. Es muy valioso, sobre todo porque no todos los juzgados tenemos salas exclusivas. Para ayudar a aliviar la congestión de las salas, estas medidas permanentes podrían funcionar”, concluyó.

Es así como la crisis del coronavirus por lo menos está generando un cambio que era necesario en ciertos sectores productivos de la sociedad y en las diferentes ramas del poder, como la judicial: les está abriendo el camino a las oportunidades de digitalización y virtualización.

LORENA CAROLINA MUNAR RODRÍGUEZ 
En Twitter: @LorenaMunar2
lormun@eltiempo.com
Especial para EL TIEMPO 

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